Por qué los millennials son los más tacaños con las propinas

Los jóvenes son los menos partidarios de dejar propina en bares y restaurantes.

Por qué los millennials son los más tacaños con las propinas

Los menores de 30 años son los menos generosos a la hora de dejar propina. Incluso prefiere que le cobren por el servicio antes que realizar una contribución

Juan Pedro Chuet-Missé

BARCELONA

20/06/2018 - 16:21h

Los menores de 30 años son los menos partidarios de dar propina en los restaurantes, hoteles o cuando usan servicios de taxi o de coche compartido. En EEUU, donde esta contribución es casi una norma obligatoria, uno de cada diez millennials reconoce que nunca aportan propina en sus consumiciones.

En el resto de franjas generacionales, a lo sumo, el 3% no tiene esta costumbre, precisa un estudio de Cards.com.

Y en caso de que un joven sí se decida a dar una contribución voluntaria, el promedio es de un 15% del gasto realizado, cuando la media en ese país es del 18% al 20%.

Qué pasa en España

En cuanto a España, no hay un estudio generacional, pero el análisis “Los hábitos de los españoles en la hostelería”, elaborado por Mahou-San Miguel, revela que poco más del 20% tiene la costumbre de dejar propina, mientras que el 17,8% asegura que nunca la aporta. El resto lo hace en forma ocasional, y siempre y cuando reciban un buen servicio.

En cuanto a las regiones, los catalanes son los que más aseguran dejarla siempre (31,6%) mientras que vascos (34,9%) y riojanos (29,3%) los que más reconocen no hacerlo.

Razones de no dejar propina

Casi uno de cada tres menores de 30 años aseguran que prefieren pagar un poco más en un restaurante pero que el servicio ya esté incluido.

En el estudio se revela que las generaciones más jóvenes consideran que la práctica de dejar algo de dinero tiene connotaciones negativas: por un lado, creen que así se contribuye a que los empleadores paguen sueldos bajos a sus trabajadores.

Los jóvenes prefieren pagar por el servicio en un restaurante antes que dejar propina

Por otra parte, critican que haya una carga de sexismo en esta costumbre: las camareras atractivas tienen más posibilidades de tener mejores propinas que sus compañeros masculinos.

La comodidad de la tarifa plana

También pesa las nuevas tendencias en los consumos: los millennials están acostumbrados a considerar determinados servicios como gratuitos o incluidos en una tarifa global.

Es el caso de Internet o los móviles: no tienen problemas en pagar tarifas altas por planes que fusionen el teléfono con banda ancha y contenidos audiovisuales, pero están poco dispuestos a abonar conceptos extras como canales premium o streaming de música sin publicidad.

Bajo esta lógica, prefieren que un restaurante ya tenga incluido el concepto de servicio si fuera necesario.

Además, precisa el análisis, tampoco ven justo que un empleado necesite una motivación económica extra para cumplir con su labor. Aunque esto parecer una paradoja, porque muchos jóvenes trabajan en start-ups con un sueldo variable según los objetivos conseguidos.