Navidad antes de Navidad en Baden-Wurtemberg

El mercado de Ludwigsburg es uno de los más bonitos que se pueden ver en la región de Baden Wurtemberg. Foto: Turismo de Ludwigsburg.

Navidad antes de Navidad en Baden-Wurtemberg

Ningún mercado navideño puede igualarse a la gran fiesta de Navidad que se celebra en Baden-Wurtemberg

Alfredo García Reyes

Madrid

09/12/2019 - 18:24h

Hay pocos lugares en el mundo donde se viva el ambiente navideño tan intensamente como en Alemania. El frío no es impedimento para que miles de personas se lancen a las calles a disfrutar de los mercados de Navidad, que más parecen la fiesta mayor de los pueblos y ciudades donde se celebran. Una tradición que alcanza el grado superlativo en Stuttgart.

Pero no solo esta ciudad se vuelca con estas fechas; en realidad todo el estado de Baden-Wurtemberg, más conocido por albergar la siempre evocadora Selva Negra, es una oda a la Navidad.

Mucho más que una zona con puestos de adornos y decoraciones navideñas, los mercados en Baden Wurtemberg son auténticas (y enormes) fiestas colectivas

Esto sí es un mercado de Navidad

Comenzamos en Stuttgart que transforma, desde finales de noviembre y hasta el día 23 de diciembre, todo su centro histórico en torno al Palacio Nuevo, el Palacio, Viejo, la Colegiata (Stiftskirche), el Ayuntamiento y la Calle del Rey (Königstrasse), en una gran fiesta colectiva en cuanto empieza a oscurecer, para celebrar la llegada de la Navidad.

Apertura del mercadillo navideño con coros. Foto: Turismo de Stuttgart.

Apertura del mercadillo navideño con coros. Foto: Turismo de Stuttgart.

Nada que ver con los mercadillos a los que estamos acostumbrados en el sur de Europa. Aquí se viene a comprar artículos de decoración para la casa y el árbol de Navidad, además de regalos, claro. Pero, sobre todo, se acude a comer y beber en los muchos puestos y bares montados al efecto, puntos ideales donde encontrarse con amigos y familiares de una forma más lúdica que comercial.

[Para leer más: Los mejores cruceros para visitar los mercados navideños]

Por supuesto, no hay que perderse un vino caliente (blanco o tinto), aromatizado con especias, miel o azúcar, mejor si se acompaña de alguna de las muchas variedades de salchichas, de unas castañas asadas, de salmón ahumado en el propio momento o de cualquiera de los dulces navideños que aquí se venden.

Ponche de manzana con vistas

También está la opción de tomarse un ponche a base de zumo de manzana con licor, pero siempre apoyado en las mesas altas que hay frente a estos improvisados bares, mientras se disfruta de la increíble diversidad de personas y personajes que desfilan ante uno.

Y es que los alemanes lo tienen claro: a los mercados de Navidad, como éste de Stuttgart, se viene a disfrutar, en el más amplio sentido de la palabra. Y eso muchas veces pasa también por disfrazarse…

Durante diciembre las noches de Stuttgart se llena de color. Foto: Turismo de Stuttgart.

Durante diciembre las noches de Stuttgart se llena de color. Foto: Turismo de Stuttgart.

Desde luego el factor estético es innegable. Los cientos de puestos del mercado navideño de Stuttgart son un alarde decorativo que va desde el suelo hasta los historiados tejados.

De hecho, entre ellos compiten por ganar el premio a la techumbre más navideña, para lo que hacen acopio de imágenes de Papá Noël, renos, trineos, árboles de Navidad, musgo, muérdago, acebo y otras decoraciones vegetales e iluminaciones, a cada cual más llamativa y en tamaños y cantidades ingentes.

Stuttgart en Navidad

Esto en lo que concierne a los puestos. Porque el mercado de Navidad de Stuttgart es mucho más que un acontecimiento comercial. La realidad es que toda la ciudad se vuelca en la fiesta, con inmensos árboles de Navidad y composiciones lumínicas en las calles ante las que más de un fanfarrón alcalde español enrojecería de vergüenza.

En la Schlossplatz, por ejemplo, brillan figuras a escala de algunos de los principales símbolos de la ciudad y del estado, como la Torre de la Televisión, el panteón de la reina Katharina (esposa del rey Guillermo I) y vehículos de Porsche y Mercedes, empresas automovilísticas con sede en la ciudad y con museos que también merecen una detallada visita.

Cada hora tiene lugar en esta Plaza del Palacio un bonito espectáculo de luz y sonido con proyecciones sobre sus monumentos.

Las paradas en el mercadillo navideño ofrecen elaboradas artesanías para regalar. Foto: Turismo de Stuttgart.

Las paradas en el mercadillo navideño ofrecen elaboradas artesanías para regalar. Foto: Turismo de Stuttgart.

Esslingen, el mercado medieval

Muy diferente en forma, aunque no tanto en concepto, es el mercado navideño que se celebra en la ciudad de Esslingen. Situada a unos 20 kilómetros de Stuttgart y perfectamente comunicada con ésta a través del tren de cercanías, el centro de esta localidad es de por sí un ensueño histórico, con sus casas medievales de entramado de madera, sus bonitos tejados de escalera a dos aguas y sus calles empedradas.

En semejante escenario tiene lugar su mercado medieval navideño, en parte iluminado solo con velas y antorchas y con sus vendedores y muchos asistentes vestidos al modo de aquella época.

[Para leer más: Siete tradiciones insólitas de Navidad (y en ninguna está Papá Noel)]

Por supuesto, se venden bebidas medievales, comidas medievales y objetos artesanos que evocan aquel momento histórico. Y entre vino caliente, hidromiel y bocadillos de cerdo asado, el tiempo lo amenizan actuaciones de malabares, charlatanes, tragafuegos e ilusionistas.

Las huellas medievales en la ciudad de Esslingen. Foto: Alfredo García Reyes.

Las huellas medievales en la ciudad de Esslingen. Foto: Alfredo García Reyes.

Navidad en Luisburgo

Algo más sereno, y bastante menos masiva, es Luisburgo (Ludwigsburg). Esta localidad, a unos 12 kilómetros de Stuttgart es muy conocida por albergar uno de los mayores palacios barrocos de Alemania.

Construido a imagen del de Versalles por Luis de Wurtemberg, a principios del siglo XVIII, la ciudad fue creciendo en su entorno también en un bonito estilo barroco. Sobre todo en el entorno de la plaza principal (Marktplatz), presidida por sus dos iglesias.

Y es aquí, en este mismo lugar, donde se celebra el mercado de Navidad, con una sorprendente concentración de puestos en los que tomar vino caliente, ponche y licores y adquirir todo tipo de productos gastronómicos.

Desde luego, este mercado es bastante más pequeño que los anteriores y, quizás, por eso es también bastante menos concurrido. Pero, lejos de restarle encanto, lo que hace esto es sumar comodidad a la visita.

Mercadillo de Luisburgo, uno de los más serenos de la región. Foto: Turismo de Baden Wurtemberg

Mercadillo de Luisburgo, uno de los más serenos de la región. Foto: Turismo de Baden-Wurtemberg.

Baden-Baden

Por último, y algo más alejado de Stuttgart (unos 100 kilómetros), está Baden-Baden. Localidad que ha sabido explotar los beneficios de sus aguas termales desde tiempos de los romanos. De hecho, se dice que el emperador Caracalla frecuentó sus termas durante las campañas germánicas.

Baden-Baden también es muy conocida por su Casino, uno de los más lujosos y exclusivos de Europa (aquí solo se entra si estás bien vestido).

También es de los más cargados de historia, gracias a los muchos personajes de importancia que han pasado por él, por ejemplo, el escritor Fiódor Dostoyevski.

Justo frente a él se instala el mercado de Navidad, que utiliza en parte las estéticas marquesinas de la Kurhaus Kolonnaden, que durante todo el año acogen algunas de las tiendas más exclusivas de la localidad.

El mercadillo de Baden Baden une tradición con historia. Foto: Turismo de Baden Baden.

El mercadillo de Baden-Baden une tradición con historia. Foto: Turismo de Baden-Baden.

Quizás este mercado pueda parecer menos espectacular, sobre todo en comparación con el de Stuttgart y el de Esslingen, pero el ambiente resulta inmejorable y tan animado como el que más.

Para favorecerlo, todos los días por la tarde, en el escenario que ocupa uno de los laterales de la Kolonnaden, tienen lugar actuaciones de coros que enseguida crean una agradable complicidad con el público a través de canciones conocidas.

Desde luego, no hay mejor manera de animarse que, vino caliente en mano, dejarse llevar por la alegría imperante en este lugar o en cualquiera de los mercados navideños de la región de Baden-Wurtemberg.