No es la luna… pero se le parece

El salar de Uyuni es uno de los parajes más fascinantes de la tierra. Foto Rumbo.es.

No es la luna… pero se le parece

En honor a los 50 años de la llegada del hombre en la luna recorremos España y el mundo buscando los paisajes más similares a los de nuestro satélite

Mar Nuevo

Madrid

12/07/2019 - 12:38h

Cuando se cumplen 50 años de la llegada del hombre a la luna, muchos viajeros sueñan con emular a Neil Armstrong y repetir la gesta lograda con la misión Apollo 11. Y aunque existen empresas que prometen viajes espaciales en el futuro próximo, ya podemos visitar paisajes lunares en nuestro propio planeta.

De España a Turquía y de Bolivia a Australia, pasando por Estonia o Chile, estos son los destinos que nos permitirán emular el “gran paso para la humanidad” sin tener que recorrer los 384.400 km que nos separan de la luna. Y, de paso, maravillarnos con los impresionantes paisajes que nos regala nuestro propio planeta.

El arco de Las Peñitas y la Cumbre del Tindaya son solo dos lugares de Fuerteventura donde vivir una de las aventuras más parecidas al turismo espacial

[Para leer más: Fuera tópicos: diez paisajes inesperados alrededor del mundo]

Fuerteventura, España

Según Rumbo.es, Fuerteventura es una “alegoría de un cráter lunar” con montañas y volcanes que ofrecen un recorrido fascinante.

Fuerteventura. Foto David Monje | Pixabay.
Fuerteventura. Foto David Monje | Pixabay.

El contraste entre zonas generadas por la lava con las montañas y planicies de tierra blanca recuerda al juego de las zonas altas y claras (terrae) y bajas oscuras (maria) que hay en la luna. El arco de Las Peñitas y la Cumbre del Tindaya son solo dos lugares donde vivir esta aventura, de las más parecidas al turismo espacial.

Bárdenas Reales, Navarra

Telón de fondo para las tramas de Juego de Tronos y las aventuras del mismísimo James Bond en la película ‘El mundo no es suficiente’, el paisaje semidesértico del parque natural de las Bárdenas Reales, en Navarra, ofrece un paisaje casi lunar de formaciones rocosas retorcidas, resultado de millones de años de erosión de arcillas, yesos y areniscas por la acción del viento y la lluvia.

Existen numerosas rutas señalizadas que se pueden recorrer a pie, en bici, a caballo y con vehículos a motor (con restricciones, ya que el parque está catalogado como Reserva de la Biosfera por la Unesco).

Si optamos por un guía especializado podremos, además, conocer algunas de sus leyendas, como la del bandolero Sanchicorrota que colocaba al revés las herraduras de su caballo para despistar a sus perseguidores.

Bárdenas Reales, Navarra. Foto Unsplash.
Bárdenas Reales, Navarra. Foto Unsplash.

Desierto de Atacama, Chile

El Valle de la Luna, en el desierto de Atacama (Chile), es uno de los reflejos más fieles de la superficie lunar en nuestro planeta.

Desde sus tierras altas a sus planicies salpicadas de rocas, agujeros y explanadas rocosas, grandes expediciones recorren cada año su extensión y muchos turistas llegan para excursiones en las que se puede apreciar una puesta de sol impresionante, que sólo puede ofrecer este extremo meridional del mundo.

Valle de la Luna, Chile. Foto Rumbo.es.
Valle de la Luna, Chile. Foto Rumbo.es.

Desierto de los Pináculos, Australia

Puede que en la luna no quepan los canguros pero, por lo demás, las miles de formaciones de piedra caliza -algunas de las cuales miden más de cinco metros de alturas- formadas hace más de 25.000 años, configuran un paisaje casi casi extraterrestre.

Sus orígenes están en las acumulaciones de conchas de moluscos marinos que se deshicieron y cayeron sobre las arenas ricas en caliza, originando grandes dunas móviles sobre las que se asoman estos pináculos.

Desierto de los Pináculos. Foto Tobias Keller | Unsplash.
Desierto de los Pináculos. Foto Tobias Keller | Unsplash.

Cantera Rummu, Estonia

Antiguamente utilizado para la minería de mármol de Vasalemma (un tipo de piedra caliza), esta cantera a unos 50 km de la ciudad de Tallin que utilizó presos de la prisión de Murru como fuerza de trabajo se abandonó definitivamente en los años noventa.

Las bombas de agua que se empleaban para absorber el agua quedaron inutilizadas y el nivel del agua se elevó tan rápidamente que inundó el complejo, incluida maquinaria y edificios, que conforman ahora una suerte de museo submarino que se puede observar gracias a un agua extremadamente transparente, que la hace ideal para el buceo.

Rummu, Estonia. Foto Photo Ivars Krutainis | Unsplash.
Rummu, Estonia. Foto Photo Ivars Krutainis | Unsplash.

Acudir junto a un guía permite además explorar diferentes recorridos por el área de la prisión, además de conocer más detalles y leyendas de este impresionante paraje.

Salar de Uyuni, Bolivia

Entre los mayores misterios de la luna destacan los mares. El Salar de Uyuni, al sur de Bolivia es actualmente el más grande del mundo y se puede decir que es la mejor versión terrenal del Mar de la Tranquilidad, donde el 20 de julio de 1969 descendió el Apollo 11.

Aunque se puede visitar en temporada seca y de lluvia, es en esta última cuando se genera el extraordinario efecto espejo responsable de las fotografías más impactantes que se pueden ver.

Salar de Uyuni. Foto Ken Treloar | Unsplash.
Salar de Uyuni. Foto Ken Treloar | Unsplash.

La zona ofrece, además, lagunas y aguas termales para unos días de total desconexión.

Desierto Blanco, Egipto

El propio color de la luna es uno de los aspectos que más fascinación despierta, y que ha inspirado todo tipo de canciones y poesías. En este sentido, resulta inevitable comparar el Desierto Blanco de Egipto con el satélite natural de la tierra.

Su aspecto rocoso y su tonalidad blanquecina conforman un aspecto de paisaje extraterrestre que no deja a nadie indiferente. Lo más excitante, y lo que pone el punto terrenal, es la fauna tan pintoresca que se puede ver en una excursión: desde zorros hasta diversos tipos de gacelas. Una aventura que se eleva a su máxima potencia si se disfruta de noche.

Desierto Blanco, Egipto. Foto Rumbo.es
Desierto Blanco, Egipto. Foto Rumbo.es.

Sarakiniko, Milos, Grecia

La belleza de esta playa de paisaje árido, totalmente libre de vegetación, se debe al contraste intenso entre el azul brillante del agua y los acantilados blancos bajo su costra de sal.

Si añadimos un buen puñado de esculturas modeladas por la acción del viento y el mar resulta un paisaje lunar que se convierte en uno de los más fotografiados del Egeo (con permiso de las vecinas islas de Santorini o Mykonos).

Además de nadar, se puede avanzar tierra adentro para explorar sus acantilados y grutas, además de una antigua mina.

Sarakiniko, Milos, Grecia. Foto Monique Stokman | Pixabay.
Formaciones en Sarakiniko, en la isla de Milos (Grecia). Foto Monique Stokman | Pixabay.

Capadocia, Turquía

Aunque más conocido, el paisaje lunar de la Capadoccia, en a histórica de Anatolia Central (Turquía) no puede faltar en esta selección. Sus extravagantes formaciones rocosas, bautizadas como las “chimeneas de hadas”, y su suave roca es el resultado de siglos de erupciones volcánicas, viento y lluvia.

Se puede recorrer caminando y, más impresionante aún, en globo, desde admirar las mejores vistas panorámicas de este lugar catalogado como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Capadoccia. Foto Pixabay.
Capadoccia. Foto Pixabay.