Nueva York revoluciona el camping de lujo

A pocos minutos de Manhattan se puede disfrutar de la experiencia de un camping de lujo.

Nueva York revoluciona el camping de lujo

Nueva York abre el primer predio para campamentos de alta categoría, con tiendas repletas de comodidades para combinar el lujo y la aventura

Juan Pedro Chuet-Missé

BARCELONA

09/07/2018 - 17:40h

¿Qué hay que hacer para ver caer al sol entre los rascacielos de Manhattan? Se puede tener la suerte de tomar un ferry hacia Staten Island a la hora justa y ver el atardecer desde la cubierta. O más simple todavía: alojarse en un campamento de lujo en Governors Island y presenciar uno de los mejores espectáculos de Nueva York.

Esta pequeña isla, de apenas 86 hectáreas a cinco minutos en ferry desde Manhattan, es uno de los paseos más recomendados para los turistas que ya han visitado la Gran Manzana en dos o tres oportunidades anteriores.

Hay interesantes edificios históricos, centros de arte, y un predio donde se levantan diversas tiendas de campaña equipadas como un hotel de lujo.

De eso se trata Collective Retreats, que además de ofrecer un camping cinco estrellas cuenta con privilegiadas vistas sobre la Estatua de la Libertad, el skyline de la gran ciudad, y de los barcos que transitan como una carretera acuática.

La tendencia de los campings de lujo

Esta empresa representa con creces el concepto de ‘glamping’, la palabra de moda para definir a los campings de lujo. De hecho, las búsquedas de este término se duplicaron en los últimos dos años, según Google Trends.

La filosofía de Collective Retreats es similar en cada paraje donde tiene instalaciones: monta las tiendas con todas las comodidades, pero no deja huellas.

Nada de caminos asfaltados ni infraestructuras permanentes: todo lo que se puede montar se desarma sin impacto en el medio ambiente. Así lo hacen en sus otros emprendimientos, en el parque de Yellowstone, en una granja orgánica en el valle del río Hudson (Estado de Nueva York) o en un ‘rancho’ en Texas.

Tiendas y containers

En este camping de lujo hay dos tipos de alojamiento: el más exclusivo son las diez tiendas que se ofrecen a 500 dólares (425 euros) por noche, con una cama doble king, baño privado y desayuno incluido.

Las tiendas más exclusivas en este camping de lujo en Nueva York se ofrecen desde los 500 dólares

Luego están las tiendas más básicas, a 150 dólares (127 euros) cada noche, con una cama doble más pequeña (o dos individuales) y baño compartido.

tienda 3
Las tiendas se caracteriza por su elegante decoración.

En breve, el camping contará con ocho módulos, que en realidad son contenedores marítimos con aire acondicionado, cocina, baño, cama extra grande y paredes de vidrio para obtener mejores vistas de los alrededores.

Elegancia en la decoración

Las tiendas más exclusivas fueron decoradas con esmero por el diseñador Cassie Novick, que se preocupa en dotar de accesorios como libros, cartas náuticas, binoculares y muebles vintage.

Las alfombras y las lámparas de madera le dan un toque adicional de distinción, y entre las amenities, se encuentran una cafetera automática, sábanas de 1.500 hilos y servicio de wifi.

Comida de cinco tenedores

En el predio hay un restaurante instalado en un contenedor, donde el chef Jason Rutigliano ofrece platos a la carta (23 euros por el pescado del día con guarnición, o 20 euros por unos rigatoni a la boloñesa), o un menú de tres platos, cuyo precio varía según los ingredientes del día.

tiendas governor
El skyline de Manhattan se contempla desde las tiendas de Governors Island.

Para mantener el toque de aventura de un camping, también se ofrecen cajas con comida para llevar para quien tenga ganas de realizar excursiones por los alrededores, o para cocinar en una barbacoa cuando despunte el hambre.

La difícil relación con los mosquitos

Dado que los mosquitos son una presencia constante e incómoda, las tiendas cuentan con mamparas transparentes para evitar a estos molestos visitantes, además de lámparas que atraen y aniquilan a estos insectos.

Eso sí: al momento de pretender ver el atardecer en el skyline de Manhattan, más vale estar untado con repelente contra mosquitos. Porque por más lujo que haya, la naturaleza sigue haciendo su trabajo.