Desconexión otoñal en el canal de la Mancha

Vista del faro de Alderney, uno de los puntos solitarios para desconectar en la pequeña isla inglesa.

Desconexión otoñal en el canal de la Mancha

La isla de Alderney, en el canal de la Mancha y a un paso de la costa francesa, permite disfrutar de una naturaleza agreste en un pueblo con encanto único

Cerodosbé .

BARCELONA

30/09/2017 - 04:55h

Alderney no es la isla más conocida del Canal de la Mancha, ni la más grande del archipiélago dependiente de la corona británica. Tampoco posee vacas famosas como su vecina Jersey y está lejos de ser la más visitada. Quizás por eso presenta un encanto distintivo.

Alderney es una isla que evoca la nostalgia al visitante. Estar ubicada en medio del mar a solo 16 kilómetros de la costa de la península de Cotentin, Francia, la dota de una exótica mezcla entre las culturas británica y francesa. Sólo en un lugar así es posible combinar una comida con pescado, patatas fritas y champán.

La isla posee una privilegiada naturaleza. Este lugar está bordeado por preciosas playas, engalanadas por un mar de color azul intenso. Casi vírgenes, prístinas y solitarias, los turistas pueden caminar por las arenas blanquecinas de Arch, Saye, Corblets o Braye y probablemente no se encontrarán con alguien de frente mientras dure su paseo.

Alderney se conserva casi sin cambios desde la época victoriana. Una sensación de tranquilidad y paz mezclada con frescura se siente en el lugar. La ciudad de St. Anne, donde se encuentra la única parroquia de la isla, está dotada de los servicios básicos: una panadería, una carnicería y un par de artesanos dedicados a fabricar redes de pesca.

Sus pobladores aseguran que la corriente del Golfo aporta aguas desde el Caribe hasta la isla, basándose en las conchas exóticas que se encuentran a lo largo del litoral, o los delfines y tiburones que visitan la isla aprovechando el soleado microclima. Aunque geográficamente es difícil de creer, la historia tiene su toque simpático.

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Vista aérea de la isla de Alderney. 

Es precisamente el clima de Alderney lo que la hace diferente de Gran Bretaña. El verano se prolonga en un otoño más suave que el británico. Y cuando el invierno está instalado a pleno, sus los pobladores lo desafían con un tradicional baño es sus playas para celebrar la llegada del año nuevo.

El tiempo que apenas transcurre en Alderney

La pesca ha sido el motor de la economía de Alderney a lo largo de su historia. Una fila de casas pesqueras del siglo XVIII a lo largo de la playa de Braye ha cambiado de función y sirve ahora como uno de los mejores hoteles para hospedarse en la isla. Braye Beach Hotel ofrece pintorescas cabañas en medio de dunas de arena que son el mejor escenario para pasar una tarde bebiendo champán y comiendo el mejor pescado frito de la región.

El Hotel Boutique de Braye ofrece diferentes suites de lujo para todos los precios. 27 habitaciones dotadas de una gran iluminación, con espaciosos balcones y enormes ventanales que permitirán al huésped disfrutar de un amanecer con la mejor vista al mar. Terrazas, un lounge con el mejor servicio y hasta una sala de cine complementan la oferta del único hotel cuatro estrellas en la isla.

Para quienes deseen pasar un fin de semana más animado, Fort Clonque es el lugar recomendado. Un antiguo fuerte militar restaurado, dotado con 13 camas de hierro sólido, en cuartos que sirvieron a soldados y oficiales durante las dos guerras mundiales. Con vistas panorámicas únicas, este lugar está tan aislado que bien se puede hacer una gran fiesta y no molestar a los escasos vecinos.

El edificio está dotado de enormes camas, duchas y bañeras amplias, chimeneas y espacios abiertos para realizar cualquier tipo de actividad. Alquilar esta fortificación militar en compañía de otros 12 amigos puede costar alrededor de 750 euros por persona cada noche.

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Fort Clonque, la fortaleza militar que se alquila a 13 personas y que posee todas las comodidades de un hotel de lujo. 

¿Qué hacer en Alderney?

La Alderney Week es una de las mejores temporadas para visitar la isla. Desde el primer lunes del mes de agosto se llevan a cabo diferentes eventos como el Calvacade Day. Se trata de una jornada en la que los pobladores construyen barcos alegóricos sobre un tema en específico. La tarde el sábado tiene lugar la Procesión de la Antorcha, un desfile por el centro del pueblo que termina con una gran fiesta enmarcada por juegos pirotécnicos.

El resto del año se puede realizar varias actividades en la isla, gracias a su agradable clima, como paseos en bicicleta por Longis Beach o visitar uno de las 18 fortalezas que hay en la isla. Los hay de las época romana o victorianos. La isla por su estratégica ubicación geográfica siempre ha sido codiciada en tiempos bélicos. Túneles secretos conectan diferentes puntos de Alderney, en Arch Beah o Saye Bay es posible visitar uno de ellos con linterna en mano. Incluso se pueden realizar barbacoas en alguno de los bunkers que hay dispersos por la isla.

Zarpar en un barco para ir de pesca con alguno de los pobladores es uno de los planes más genuinos que se pueden realizar en Alderney. Y de paso, aprovechar para arrancar mariscos en las rocas de la Bahía de Clonque y luego hacer una deliciosa cena para compartir entre turistas y residentes.

The Georgian House es catalogado por propios y visitantes como uno de los mejores restaurantes de la isla. Ubicado en las calles adoquinadas de St. Anne, el restaurante ofrece un delicioso cangrejo en el jardín del restaurante, acompañado de una copa fría de vino blanco especialidad de la casa. Música en vivo termina de engalanar la hermosa vista a la bahía y al faro que se pueden disfrutar en la tradicional hora del té.

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Fish and chips al estilo de The Georgian House.