Estas son las peores tendencias del turismo

Tonterías en la torre de Pisa: una de las peores tendencias del turismo

Estas son las peores tendencias del turismo

Una lista de las tendencias de viajes que agobiaron durante este año, y que esperamos no se repitan en el próximo año

Juan Santiago Castro

BARCELONA

26/12/2017 - 04:55h

Selfies cada cinco minutos, bares tan similares que no se llega a diferenciar en que parte del mundo se está. Algunas tendencias de viaje se empiezan a tornar un tanto molestas. Viajar está de moda y con tantas promociones es cada vez más barato hacerlo, pero las tendencias también se repiten como un eco. Y no todas son bonitas.

En Cerodosbé presentamos una selección de cinco tendencias que han sido protagonistas a nuestro pesar, y que esperamos no se repitan en este nuevo año.

Exhibiciones para el postureo

El constante incremento de exposiciones alrededor del mundo está siendo víctima del postureo, hasta llegar al punto de convertirse en auténticas “fábricas de selfies”. Galerías emergentes como Color Factory y 29Rooms o el Museo del Helado, se han abierto paso en la agenda cultural mundial, haciendo equipo con artistas trendy como Yayoi Kusama.

Los seguidores de esta nueva tendencia artística hacen filas de horas para tener solo 30 segundos en cada habitación, pero no precisamente para admirar la obra del artista, sino para tomar la selfie perfecta. ¿Y el arte? Bien, gracias.

Asientos reducidos del avión

Quizás nadie se imaginó alguna vez que las aerolíneas competirían por batir un deshonroso récord: el de tener el menor espacio entre asientos. Las clases económicas de las empresas aéreas de toda la vida, o las nuevas de bajo coste, rondan el límite de la norma y cada vez atrofian más las rodillas de los pasajeros. Por fortuna no se llegó a materializar la malévola idea de viajar de pie, que tenía en mente Ryanair con sus asientos verticales hace cinco años.

espacio sillas
Se agradecerán que las aerolíneas terminen con la tendencia de reducir el espacio entre asientos.

Diseño industrial-chic

Ya se está convirtiendo en una tendencia obligada en las grandes ciudades del mundo. Muebles de madera recuperada, bombillas tipo Edison, ladrillos a la vista y el rey de todos: un menú escrito en tiza con caligrafía descuidada sobre una pizarra verde en tono pino.

No es que se llegue a odiar directamente, pero este diseño parece apoderarse de todos los sitios comerciales del planeta, desde hoteles en Berlín a cafeterías en Hong Kong, desde bares en Nueva york hasta boutiques en Ciudad del Cabo. Este estilo sin duda va en contrasentido del #liveauthentic del que tanto pregonan los millennials. Y es que si todos los locales del mundo son iguales sin importar sus coordenadas ¿dónde queda la autenticidad?

tablero de tiza
Al parecer pocos restaurantes y bares en el mundo se salvan de tener una pizarra en la entrada. 
 

Pose, mucha edición y frases cursis

Es verdad que todos quieren compartir sus experiencias de viajes en sus redes sociales, eso no está mal. Pero hay ciertas tendencias de los viajeros en Instagram que ya empiezan a aburrir. Las poses clichés no son nuevas (como los brazos extendidos frente a un paisaje o los pies ante el mar), pero hay que ver las peripecias de los turistas para tomarse fotos en lugares icónicos como el Museo de Louvre, la Torre de Pisa o la de Eiffel.

A esto se le puede añadir una sobresaturación de los colores en las fotos que raya con lo estéticamente natural; y si a esto se le junta alguna frase inspiracional del tipo “un viajero sin capacidad de observación es como un pájaro sin alas” (plagiada de Moslih Eddin Saadi), lo mejor es ir renovando la galería de Instagram.

sacre coeur paris
La tendencia a exagerar con el HDR no nos permite diferenciar si esto es una foto o una pintura. 

Tratar de ligar gracias a los viajes

¿Todavía existen perfiles en Tinder sin selfies en algún lugar del Sudeste Asiático? ¿O biografías en la misma app que no incluyan algo relacionado con los viajes? En la auto descripción de los perfiles de Tinder parece ser obligatorias palabras como: “viajero”, “aventurero” o “trotamundo” (si se quiere ser más guay y tirar de bilingüe no puede faltar “wanderlust”).

Es lógico que muchos quieran aprovechar sus viajes pasados para que sus posibles matches sepan que se trata de una persona muy divertida y a la vez llena de conocimientos culturales. La cuestión es que los viajes ya no son algo único de algunos privilegiados, así que si lo que se desea es aparentar de culto gracias a los viajes, lo mejor es contar todas las experiencias en la propia cita y no llenar el álbum con fotos de mil lugares, peor si se tratan de fotos como las del punto anterior sobre Instagram.