Qué aman y odian los guías de los viajeros españoles

Los viajeros españoles pueden ser curiosos o amables...o expertos en el arte de la queja.

Qué aman y odian los guías de los viajeros españoles

Diferentes guías y operadores dan sus opiniones sobre qué tiene de positivo y de negativo los turistas españoles cuando viajan a otro país

Equipo Cerodosbé

BARCELONA

19/03/2018 - 04:55h

Es difícil ir a algún destino sin cruzarse con un español. Desde las calles de Manhattan a algún templo de la India, en las soledades de la Patagonia o en un safari por Kenya, es muy probable que se escuche el acento de Madrid, Barcelona o Sevilla.

Así como siempre se crea una imagen de los nativos de otros lugares, también los ciudadanos de otros países tienen una opinión sobre los viajeros españoles, que no siempre caen en los tópicos usuales.

Un artículo de la fotoperiodista y guía turística Cristina Lozano, publicado en Skyscanner, aporta algunas pistas, al poner en voz de diferentes guías, fotógrafos y operadores turísticos su opinión tras la experiencia de trabajar con españoles

"Son intensos. Quiero decir que los españoles tienen un carácter fuerte, que no siempre (o casi nunca) siguen el programa establecido. Siempre intentan darle vueltas a las vacaciones y cambian muchas veces de plan”, dice Ismaele Tortella, guía ártico y fotógrafo de naturaleza.

Este guía italiano dice que “no siempre es fácil organizar a los turistas españoles porque son capaces de generar caos de la nada, pero me encanta trabajar con ellos porque casi siempre me lo paso genial”.

Incomodidad por la comida

La periodista mexicana Arlene Bayliss considera que los españoles “se quejan mucho”, ya sea porque un camarero se demora o porque nadie sabe a qué hora pasa el autobús. Las distancias es otro motivo de queja habitual, y los gustos intensos de la cocina de su país es otro causal de quejas, “porque para ellos ‘todo pica’”.

 “Los españoles son capaces de generar un caos de la nada”, dice un guía italiano

Además de la intolerancia a condimentos como el cilantro, que se presenta con sabores más potentes, los españoles tienen poca simpatía a comer en puestos de la calle. “Los españoles son encantadoramente quejumbrosos”, define esta periodista y fundadora de Co-Co Comunicación.

La poca flexibilidad para adaptarse a otras cocinas también es observada por la periodista venezolana Diana Rodríguez Oliveros , autora del blog Fun Travel Ven. Esta comunicadora recuerda que en Londres dejó de contar “las veces que soltaban delante de un fish and chips: Ahora me comería un bocadillo de jamón serrano’”.

De todas formas, Rodríguez analiza que el turista español se muestra más relajado en cuestiones de política y nacionalidad cuando viaja: fuera de España “no hay tantos conflictos ideológicos por usar la camiseta de la selección o por decir que son españoles”, indica.

Barreras lingüísticas

Desde Montenegro, el economista y cocinero Bojan Kapa destaca que los españoles tienen una gran facilidad para abrirse e iniciar una conversación. “Los turistas españoles no esconden las emociones, ni las positivas ni las negativas. Son directos, les gusta hablar y no dudan en preguntar, incluso si no hablan inglés”, dice.

Precisamente, el desconocimiento de la lengua inglesa lleva a situaciones algo surrealistas, como pretender que el resto del mundo sepa español. “Por suerte hablo algo de castellano y les puedo ayudar” agrega, y precisa que “los turistas españoles entienden las normas y no tienen problema en seguirlas, pero no dudarán en intentar adaptarlas si pueden”.

Esta idea es similar a la que tiene Marie Kristiansen, gerente del bar de hielo Magic Ice Bergen, de Noruega. “No todos los turistas tienen el mismo nivel de inglés y la comunicación puede ser un poco difícil a veces”, dice.

Pero a favor destaca la curiosidad permanente y, visto desde la relajada forma de vida escandinava, a esta empresaria le sorprende “lo bien vestidos que van, sobre todo, las chicas con los labios pintados, tacones y bonitos peinados. Parece que se esfuerzan a diario por ir guapos”.

Respeto por la ecología

Kayleigh Mathiesen, un sudafricano que trabaja como tripulante en ferris turísticos, califica a los españoles como gente “extremadamente educada, considerada y respetuosa” con el personal de las embarcaciones, y destaca que son uno de los colectivos más respetuosos con el medio ambiente.

El trato cercano y divertido de los viajeros españoles es el rasgo más importante para el fotógrafo indio Pratik Pakti, que dice que en las ocasiones que pudo acompañar a colectivos de este país vio que “les encanta explorar y visitar tantos sitios como pueden. Para nada son turistas de los que prefieren ir a la playa a hacer nada. Les gusta mucho aprender y probar nuevas experiencias, sobre todo si tienen que ver con la comida local y el lenguaje”.