Rodeado de oro: así se come en el restaurante más lujoso del mundo

El restaurante Al Mahara, en Dubái, lleva el lujo a su máximo nivel.

Rodeado de oro: así se come en el restaurante más lujoso del mundo

Comer en el restaurante Al Mahara, en Dubai revela que la suntuosidad prima por encima de la gastronomía

Business Insider España

Barcelona

05/01/2019 - 11:00h

Es el restaurante estrella del Burj Al Arab, un hotel de Dubai frecuentemente descrito por periodistas y críticos de viajes como el más lujoso del mundo.

Desde 2016, Al Mahara está bajo el mando del chef británico Nathan Outlaw, ganador de estrellas Michelin. Además de su restaurante en el Burj, Outlaw tiene otros cuatro restaurantes de gran prestigio en el Reino Unido y ha aparecido en varios programas de cocina en televisión.

Su restaurante principal, el Restaurant Nathan Outlaw, tiene dos estrellas Michelin y está considerado uno de los mejores restaurantes del mundo.

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La pecera central tiene una capacidad de 900.000 litros.

En un viaje reciente a Dubai, planeé quedarme en el Burj Al Arab. Como nunca había comido en un local de Nathan Outlaw, sabía que tendría que hacer un viaje a Al Mahara.

Mientras que Outlaw es conocido por su enfoque minimalista, Al Mahara parece tener una visión un poco más maximalista de los mariscos. Su jefe de cocina, Pete Biggs, un veterano de Outlaw, se eleva al aura dorada del Burj.

Así se come en el Al Mahara del Burj Al Arab:

Con forma de vela de un barco de regatas árabe y construido con un coste de 1.000 millones de dólares, el Burj Al Arab de Dubai ha sido descrito como el primer hotel de siete estrellas del mundo y el hotel más lujoso del mundo.

En noviembre pasé una noche en el hotel y decidí probar todo lo que el lujoso lugar tenía para ofrecer. Ya la gente acomodada no hay nada que le guste más que gastar dinero en comida.

Tenía una reserva para cenar en el restaurante estrella de Burj, Al Mahara. Para llegar al restaurante, se coge este ascensor de color turquesa y oro que parece un pulsera esmaltada de Hermès. Cada habitación del hotel parece una pieza de joyería finamente hecha a mano

Un pasillo dorado de conchas marinas conduce al comedor

Como todo lo demás en el Burj, los botelleros del Al Mahara también están hechos de oro. Es en lugares como este en los que mi cerebro se queda atrapado entre dos pensamientos: "¿Realmente tiene que estar todo hecho con oro?" y "'¡Ohhhh, una pared que brilla!"

Al Mahara es el restaurante del chef Outlaw en Dubái | Al Mahara
Al Mahara es el restaurante del chef Outlaw en Dubái | Al Mahara

Pero el Al Mahara, como el Burj, no hace nada a medias. De hecho, hay un pasillo dorado de conchas marinas que conduce al comedor, que parece haber sido sacado de la guarida secreta de un villano de James Bond.

El comedor de Al Mahara se extiende alrededor de un acuario de 900.000 litros lleno de peces (no los que te vas a comer) que va desde el suelo hasta el techo. Los empleados han empezado a ponerles nombre a los peces, como a un escuchimizado Pez Napoleón al que han apodado George.

Comer en el Al Mahara

Para empezar mi comida en Al Mahara, pedí un Manhattan ─mi bebida favorita─ pero les pedí que lo prepararan con el whisky japonés Nikka From the Barrel. Lo hicieron a la perfección: igualmente amargo y dulce, con aroma picante y ahumado del mar que yo asocio con Nikka.

Antes de tener la oportunidad de pedir, el camarero me trajo un amuse-bouche ─un pequeño aperitivo de cortesía─ de sopa de calabaza. La suave sopa cobró vida gracias a las semillas de calabaza ahumada y a las lonchas de bacalao salado. La cocina de Al Mahara fue adquirida en 2016 por el chef británico Nathan Outlaw, conocido por su "enfoque minimalista" de mariscos locales y sostenibles.

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El restaurante principal de Outlaw tiene dos estrellas Michelin | Al Mahara

El menú de Outlaw, según Lara Brunt, de The Telegraph, es un cambio de aires con respecto al menú original, que se inclinaba por la compleja comida francesa. Pero todavía estamos en el Burj, así que no hay mantequilla normal con el pan, sino mantequilla de salmón ahumado.

Mientras que Brunt dijo que el "enfoque minimalista" de Outlaw estaba intacto en Al Mahara, los platos que yo encontré, aunque deliciosos, eran a menudo tan exagerados como un ascensor dorado.

El ascensor del Al Mahara parece un pulsera esmaltada de Hermès

Por ejemplo, las ostras crujientes (alrededor de 60€) no sólo estaban fritas, sino que también estaban rodeadas de una salsa cremosa de ostras y pepino y cubiertas con caviar.

El cóctel de langosta (70€) estaba lleno de carne de langosta fresca y tierna, untada con una crema fresca de hierbas y acompañada por unas cuantas hojas de cogollos de lechuga coronadas con  trufa negra.

De hecho, platos como este parecen diseñados para subrayar ─como si lo hubieras olvidado─ que estás comiendo en "el hotel más lujoso del mundo". Los platos principales son más minimalistas.

La lubina cocida a la sal (230€) es a la vez sencilla y dramática, ya que llega envuelta en sal y es fileteada al lado de la mesa. El pescado es tan fresco y tierno como cabría esperar en un plato al precio de un smartphone. Es mucha comida; mi pareja y yo no estuvimos ni cerca de terminarla.

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El restaurante de Outlaw está especializado en pescado y marisco | Al Mahara

El otro plato principal que pedí fue un cangrejo real con chile en la concha (100€). El plato era como una versión simplificada de una famosa especialidad de Singapur, que incluía cangrejos nadando en una dulce salsa naranja-roja. El cangrejo de Outlaw fue untado delicadamente con una salsa dulce y picante más sutil. La guarnición de pimientos picantes rebanados le dio un toque especial

La estrella de la comida ni siquiera fue uno de estos platos, sino la salsa que venía al lado. La salsa de cangrejo Porthilly, de color naranja vivo, un clásico de los restaurantes de Outlaw, tiene el sabor de un bizcocho de mariscos cremoso. Si no fuera por los límites de las sutilezas sociales, habría vertido la salsa en una taza y me la habría bebido como un batido

De postre ─estaba tan lleno que no puedo creer que lo pidiera─ comí una maracuyá en forma de tarta Alaska con sorbete de mango (23€). Después del exceso de sabor de las ostras fritas y de la langosta trufada, el postre suave, dulce y a la vez ligeramente ácido fue un delicado final

El resultado: la comida es un acompañamiento

¿Valió la pena? El restaurante es sin duda delicioso, con ingredientes frescos y algunos platos inspirados, pero preguntar si una comida que cuesta más de 400€ para dos personas vale la pena es probablemente la pregunta equivocada.

La verdad es que he comido mucho mejor, con menús degustación, por menos dinero, pero aquí estás pagando por el espectáculo de oro que envuelve el lugar. La comida es más bien un acompañamiento

Noticia original de Business Insider. Autor: Harrison Jacobs