Roma borra la mala fama del Tíber

El Ayuntamiento de Roma creó una playa sobre el río Tiber, aunque se aconseja no bañarse.

Roma borra la mala fama del Tíber

Roma revitaliza el curso del Tíber con iniciativas culturales, lúdicas y hasta con la apertura de una playa artificial

Cristina Cabrejas - EFE

BARCELONA

25/08/2018 - 17:40h

El río Tíber transcurre por el centro de Roma. Es el eje geográfico e histórico de la capital italiana, pero su prestigio milenario vive desde hace años un estado de total abandono. Para resucitar y cambiar su mala fama, diferentes iniciativas como la creación de una playa o los restaurantes en sus orillas intentan, al menos en verano, limpiarle la cara.

El Tíber tiene dos vidas: una vista desde los puentes, enmarcado entre sus frondosos plátanos y en la que se refleja la belleza de la Roma monumental, y otra la de sus orillas, sucias y abandonadas e invadidas por las ratas. Y sin embargo, las anchas orillas del “Biondo Tevere”, el rubio Tíber como un tiempo le llamaban, buscan ser aprovechadas para iniciativas culturales, deportivas o para el simple gusto de pasear.

Citas culturales en el Tíber

Desde hace algunos años durante el verano, el Tíber se convierte en una verdadera atracción turística, también para los propios romanos, con la instalación en sus orillas de decenas de casetas de venta de artesanía, restaurantes a la moda, y eventos culturales como exposiciones, conciertos, lecturas de poesía o un impresionante cine al aire libre.

En las cálidas noches romanas, las márgenes del río se llenan de turistas y romanos que pasean o cenan en sus restaurantes con vistas a la isla Tiberina o a su famoso Puente Roto.

Lungo il Tevere… Roma” (A lo largo del Tíber…Roma) es el evento veraniego que desde junio a septiembre convierte las orillas del río romano en el centro de la diversión nocturna de la capital.

Roma abrió una playa artificial junto al Tíber, aunque la contaminación del río impide bañarse

En esta edición se han programado conciertos de los artistas del Conservatorio de Santa Cecilia, exposiciones de los alumnos de la Academia de Bellas Artes. Además, varias exposiciones permanentes durante el verano como “Mujeres de Trastevere” que recogen la vida del barrio romano desde 1970 a 1975 en fotografías de Emilio Gentilini, o El Tíber secreto”, para descubrir las historias y lugares desconocidos del río.

Una playa en medio de Roma

Otra de las iniciativas del ayuntamiento de Roma para rehabilitar el río es la creación de una playa artificial bajo el puente Marconi. El lugar comprende una área de 10.000 metros cuadrados en la que hay campos deportivos para el voley-playa o el voley-tenis, zonas para tomar el sol y refrescarse y con una estética “años 60”.

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Junto al Tiber se organizan diversos eventos culturales y lúdicos.

Sin embargo, dada la contaminación del curso fluvial, es lugar es recomendado para tomar sol y socializar, pero no para bañarse.

Colaboración ciudadana

Aunque aún no se ven los resultados esperados, la alcaldesa de la capital, Virginia Raggi, ha creado un departamento especial para recuperar el Tíber. Además de la playa, entre las iniciativas anunciadas se encuentra la de crear una pista de ciclismo de 12,5 kilómetros, pero para ello se necesitará mantener limpias las orillas de vegetación, basuras y también dar otras opciones a las personas sin techo que acampan buscando reparo bajo los puentes.

“Agenda Tevere pretende restituir a la ciudad su río y transformarlo en un lugar de eventos sociales, culturales y deportivos”, dijo la alcaldesa.

¿Y en el invierno que pasa?

Pero se teme que, como cada año, terminado el verano, el Tíber regrese nuevamente al abandono. Recientemente el diario británico The Times publicó un artículo en el que definía el río Tíber como “un puñetazo en el ojo más que un tesoro”. Algo que también piensan los romanos.

Por ello, algunos ciudadanos han creado la organización sin ánimo de lucro Agenda Tevere, para “restituir a la ciudad su río y transformarlo en un lugar de eventos sociales, culturales y deportivos”.

Agenda Tevere quiere que, a través de denuncias y propuestas, los romanos no solo protesten sino que colaboren a mejorar el aspecto del río.

Lejos queda el viejo proyecto de hacer navegable el Tíber para llegar incluso hasta Ostia, pero por el momento lo que sí es posible es apuntarse a un curso de piragüismo en algunos de los clubes romanos a orillas del río y navegar por el biondo Tevere.