Tras los pasos de Hemingway en el País Vasco

Vitoria, la capital del País Vasco, uno de los puntos que se descubren en las rutas en homenaje a Hemingway. Foto: Turismo de Euskadi.

Tras los pasos de Hemingway en el País Vasco

El País Vasco ofrece seis rutas temáticas para descubrir la fascinación que tenía Ernest Hemingway por los pueblos y las costumbres de estas regiones

Ricardo Segura - EFE

Barcelona

25/06/2019 - 14:04h

Ernest Hemingway se enamoró del País Vasco en la década de 1920, un idilio que duró toda su vida. Ahora los visitantes pueden recorrer estas regiones en  seis rutas que recrean sus viajes, y que incluyen fotografías y descripciones de los lugares donde estuvo o que menciona en sus novelas, libros o cartas.

La primera vez que el premio Nobel descubrió Euskadi fue en 1923, viajando con su primera esposa Hadley Richardson. A partir de aquel viaje, el “Basque Country”, como él mismo lo denominó, fue una de sus grandes fuentes de inspiración.

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En 1926 se publicó ‘Fiesta’ cuyo borrador terminó en San Sebastián, y su vida literaria acabó prácticamente en Bilbao en 1960, donde escribió las páginas finales de ‘El verano peligroso’, su último trabajo literario.

Ernest Hemingway en una de sus primeras visitas al País Vasco. Foto: Turismo de Euskadi.
Ernest Hemingway en una de sus primeras visitas al País Vasco. Foto: Turismo de Euskadi.

El idilio con el País Vasco

En la década de 1920 el escritor ya había frecuentado los territorios de Álava, Vizcaya, Guipúzcoa y los del otro lado del río Bidasoa, además de los de la Comunidad de Navarra.

Las seis rutas permiten conocer en profundidad el amor que Hemingway sintió por la cultura, la gastronomía y los paisajes del País Vasco

En el País Vasco Hemingway, además de escribir, disfrutó de la pesca, de los montes Pirineos, de la mar, del vino, de la pelota vasca, además de la cultura y la gastronomía, sintiendo pasión por estas tierras y gran amistad con sus gentes.

1959 Hemingway, en los Sanfermines
Ernest Hemingway en 1959, en una fiesta popular.

Fiesta

La primera etapa de la ruta ‘The Hemingway Basque Route’ que propone el el departamento de Turismo del Gobierno Vasco y la sociedad pública Basque Tour (BT) se denomina The Sun Also Rises / Fiesta es de 35 kilómetros y dirige al viajero desde San Sebastián hasta la Bahía de Chingudi.

San Sebastián está en el corazón de la obra que encumbró a Hemingway y es una ciudad en la que encontró mucho de lo que buscó a lo largo de su vida y en la que disfrutó junto a sus amistades.

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Bahía de San Sebastián. Foto: Turismo de Euskadi.

Los protagonistas de la novela siguen su experiencia por el territorio de Guipúzcoa, que abarcó una costa protagoniza por la Bahía de Chingudi y el descubrimiento de que las fronteras se diluyen entre Hondarribia, Hendaya e Irún y se unen hacia Bayona y Pamplona.

Uno de los grandes

La segunda etapa, denominada Uno de los grandes, consta de 76 kilómetros desde San Sebastián hasta Éibar.

San Sebastián está en el corazón de ‘Fiesta’, la obra que encumbró a Hemingway

Desde la capital de Guipúzcoa el escritor viajó a Zumaya junto al pintor Ignacio Zuloaga; se asomó al Geoparque de la Costa y llegó al corazón de Euskadi, descendiendo el río Deva hasta Éibar.

Zumaya bahia x Zoi Koraki
Bahía de Zumaya. Foto: Zoi Koraki.

Allí siguió rebuscando en su fe a través de la figura de Ignacio de Loyola y, de paso, completó su colección de armas.

Buena gente

Del pueblo armero de Éibar sale la tercera etapa, de 65 kilómetros, bajo el título: ‘Los vascos son muy buena gente’, que lleva al visitante hasta Bermeo.

Aquí el viajero conocerá carreteras secundarias, antes caminos principales, que son un placer para automovilistas y motoristas.

Guernica foto Graeme Churchard
Guernica. Foto: Graeme Churchard.

Son las arterias de una Vizcaya que respira verde y salitre, que se agarra al cielo desde sus bosques entre Éibar y Guernica atravesando la comarca de Lea-Artibai, que se abraza al mar desde sus rocas, acantilados y antiguos puertos pesqueros, como Mundaca o Bermeo.

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Este tramo de la ruta atraviesa Guernica, el corazón histórico y sentimental de la comarca, y, al final de la carretera el visitante encuentra un triángulo único: el acantilado de Ogoño, el cabo Machichaco y el peñón de Gaztelugache.

El verano peligroso

The Dangerous Summer / El verano peligroso es el nombre de la cuarta etapa de las rutas, que parte del municipio pesquero de Bermeo y recorre 59 kilómetros hasta Bilbao.

Ir por la costa a través de carreteras secundarias en este periplo es descubrir algunos de esos rincones que apenas figuran en las guías al uso, según precisan en Turismo de Euskadi.

Puerto de Bermeo Foto Josu Orbe
Puerto de Bermeo. Foto: Josu Orbe.

Entre los núcleos urbanos que jalonan la ruta, plenos de historia y ricos en patrimonio artístico, cultural y gastronómico, el viajero encuentra desde puertos que parecen sacados de historias de piratas hasta playas hermosas, sin olvidar las olas de surf o los puntos de actividades submarinas.

Las dos capitales

La etapa cinco, “La cosa más civilizada del mundo”, une las capitales Bilbao y Vitoria, en un camino de 110 km que tantas veces recorrió Hemingway y que sigue casi intacto.

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La araña del Museo Guggenheim, en Bilbao.

La ruta entre Bilbao y Victoria, que Hemingway recorrió en numerosas ocasiones, está casi igual que en los años del escritor

“Mario condujo rápido entre Burgos y Bilbao; hubo momentos en los que se puso a 160 kilómetros por hora. Mario era piloto de carreras pero yo no podía dejar de sudar cada vez que echaba un ojo al cuentakilómetros”, escribió Hemingway en ‘El verano peligroso’.

Por las carreteras

La sexta y última etapa, llamada “Las carreteras conducen a los mejores lugares”, une las ciudades de Vitoria y San Sebastián, por la antigua N-1, la carretera que el escritor norteamericano más frecuentó en sus viajes tras cruzar el río Bidasoa.

Plaza de España Vitoria Santiago Lopez Pastor
Plaza de España, en Vitoria. Foto: Santiago López-Pastor.

Son 118 kilómetros, desde el paraíso del vino de Rioja hasta el cielo de la sidra, pasando por lugares emblemáticos de la cultura y el patrimonio, como Tolosa, la capital mundial de la boina.