Un paseo por los comercios más exclusivos de San Sebastián

Las mejores direcciones para comprar (y comer) en San Sebastián. Foto: Manena Munar

Un paseo por los comercios más exclusivos de San Sebastián

Los comercios más carismáticos para comprar una txapela, el guante que acaricia la mano o las perfectas prendas marineras para refrescar el armario

Manena Munar

Madrid

22/12/2019 - 18:30h

San Sebastián es una ciudad mítica, por su belleza y situación entre las playas de Ondarreta, con El Peine del Viento cepillando sus olas, y la Concha coronada por los palacetes de la Belle Époque. Además de su notable arquitectura, bares, restaurantes y también tiendas la realzan como una de las ciudades más elegantes de España -si no la más-.

Los comercios añejos se han acoplado a las exigencias del siglo XXI manteniendo el poso de los muchos años de experiencia. Este agradable paseo por algunos de ellos es una vuelta al pasado y un encuentro con un presente donde elegancia y calidad siguen siendo protagonistas.

La sombrerería Ponsol, Guante Varadé, Enbata, Ridel o Irulea son algunas de las tiendas más auténticas que podemos descubrir en Donosti

[Para leer más: Dónde comer los mejores pintxos de San Sebastián]

Los sombreros más elegantes

El escaparate de la sombrerería Ponsol en la calle Narrika, invita a entrar. Se jacta de ser la más antigua de Euskadi (y probablemente de España) con su fundación en 1838 por Bernardo Ponsol, de origen francés. Entre las muchas excelencias de su bagaje está el título otorgado en 1897 por la Reina María Cristina como ‘Proveedor de la Real Casa’ ya que fabricaba las boinas de Alfonso XIII.

Sombrerería Ponsol. Foto Manena Munar

Fundada en 1838, Ponsol es la sombrerería más antigua de España. Foto: Manena Munar.

Desde 1952 es la familia Leclercq Sarasola la que conduce un negocio que ha renovado y modernizado. Entre cristales relucientes desfilan sombreros, boinas o txapelas para llevárselos todos. Una vez dentro, una decoración estilo Belle Epoque con regias maderas matizadas con espejos y bellas sombrereras acoge entrañablemente al cliente como lo hace el personal de Ponsol, que se ocupa, con mimo y sabiduría, de pensar el modelo adecuado para cada cual, y probar los diferentes estilos hasta que el diseño y la medida encajen al dedillo.

No se puede salir de Ponsol sin una atractiva txapela, las hay de todos los colores imaginables, aptas  para cualquier edad, tono de piel y género

Vestir las manos

La cabeza ya está bellamente cubierta en Ponsol, ahora hay que pensar en las manos. Para ello está Guante Varadé cuya historia comienza a principios del siglo XX, una época en la que no llevar guantes era sinónimo de ir mal vestido. El creador de la famosa tienda fue Carlos Varadé, parisino de origen español que viajó a Alemania para aprender el tratamiento de las pieles y la fabricación de los guantes.

Guante Varade. Foto Manena Munar.

Guante Varade. Foto: Manena Munar.

Su aprendizaje tuvo un éxito que aún perdura y que va ya por la cuarta generación. Aunque la primera tienda se estableció en la calle Montera de Madrid, la de San Sebastián ha sido y es una leyenda donde encontrar esos guantes de piel fina como la seda, que se ajustan a cada mano, y cuyos diseños, véase el de piel de todos los colores con lunarcitos blancos, son únicos y exquisitos.

San Sebastián y el mar son un mismo ente, ¿cómo no iba a tener una de las más atractivas tiendas náuticas en sus añejas calles?

En clave marinera

Entrar en Enbata es hacerlo en la mar. Adornos de barcos pesqueros de madera, veleros, lámparas faros, redes, y la inconfundible ropa marinera de jerseys y camisetas de rayas azules con fondo blanco, gorras de capitán, impermeables de goma amarillos, chaquetones de paño azul marino, botas y demás ropa de agua llenan sus estanterías y armarios desde 1995: lleva ya más de veinte años haciendo las delicias de los amantes de la ropa marinera.

Enbata, San Sebastián. Foto: Manena Munar.

El estilo marinero de siempre, pero con un plus en Enbata. Foto: Manena Munar.

Ridel, en la calle Easo, tiene fama de ser el establecimiento a donde el donostiarra acude para “vestir con clase”.

Ha llovido mucho desde aquellos años en 1964 cuando los hermanos Ramón y Miguel Gaytan de Ayala lo fundaron, vendiendo camisas Oxford azul claro, jerseys de pico y pantalones de pinzas que se llevaban entonces, cuando aún no había invadido el mercado el universal vaquero.

Hoy la tienda sigue en manos de la familia Gaytan de Ayala con una oferta cuya prestancia y bonanza de material sigue siendo la misma, adaptada al diseño de los tiempos. A Ridel acuden los descendientes de aquellos abuelos que ya compraban en la tienda en busca de una cazadora, un simple traje de baño, una camisa estilosa, o incluso un traje de boda.

[Para leer más: Cuatro mercados del País Vasco para dejarse atrapar]

La ropa infantil más codiciada

La  fama de la ropa infantil de San Sebastián ha viajado allende los mares, tanto que a Irulea, que significa hilandera en euskera, acudieron el príncipe Guillermo de Inglaterra y la Duquesa de Cambridge, Kate Middleton de soltera, para vestir a la princesa Charlotte Elizabeth Diana a las pocas horas de su nacimiento.

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Fundada en 1932, por Doña Manuela Barandiaran, Iruela es un comercio familiar de la calle Mayor nº 7, cuyas puertas abiertas al público desde sus inicios, conservan el mobiliario y decoración original.  

Irulea confecciona sus propios modelos, personalizando el gusto de sus clientes, bordando iniciales, y atendiendo su criterio

Una de pintxos

Y hablando del San Sebastián legendario, entre la niebla nocturna y el ámbar de los farolillos, aparece la casona cuyo nombre reza Gaztelubide, una de las peñas gastronómicas más antiguas de la ciudad.

La Sociedad Gaztelubide quedó inaugurada la noche del 19 de enero de 1934 con una cena de más de 150 comensales y de ella han salido excelentes cocineros y gourmets que han influido en que la cocina vasca sea una vocación y un placer.

Gaztelubide. Foto Manena Munar.

Gaztelubide. Foto: Manena Munar.

Los pintxos míticos de La Espiga en la calle San Marcial, son la mejor recompensa a un día de compras. Desde que la Abuela Luisa fundó en otoño de 1928 La Espiga en un antiguo almacén de trigo, Luisa San Martín se convirtió en una auténtica pionera del pintxo donostiarra. Sus clásicos fritos, el pimiento, la chorrera, la gamba, la milanesa, la croqueta, el jalisco, la delicia o la ensaladilla rusa siguen saliendo de la cocina al grito de ¡Uuuuna de chorreras! ¡Treeees de gambas gabardina! ¡Doooos de pimientos rellenos!

Una obra interesante en el Teatro Principal, después unos pintxos con un zurito (cerveza) en La Espiga, o un paseíto por La Concha los domingos y el vermú por supuesto en La Espiga, era y es el ritual sagrado de muchos donostiarras. 

Como es sagrado también pasar la noche en el Hotel Londres, cuya situación con vistas a la  Bahía de la Concha y a dos pasos del Casco Viejo le han hecho protagonizar durante más de cien años los aconteceres de la bella ciudad, desde la era glamorosa de la Belle Époque hasta hoy.