La Sagrada Familia, una reapertura rodeada de incertidumbre

La COVID-19 amenaza los planes para finalizar las obras de la Sagrada Familia en 2026. Foto: Patrice Audet | Pixabay.

La Sagrada Familia, una reapertura rodeada de incertidumbre

El templo de Gaudí reabrirá sus puertas el 4 de julio, pero mantiene sus obras paradas por tiempo indefinido debido a los efectos de la COVID-19

Daniel R. Caruncho

Barcelona

08/06/2020 - 18:19h

Desde la colocación de su primera piedra en 1882, la Sagrada Familia se ha enfrentado a todo tipo de obstáculos: desde la temprana renuncia de su primer arquitecto, Francisco de Paula del Villar, hasta el estallido de una guerra civil, pasando por la muerte del principal artífice de su diseño, Antoni Gaudí. Ahora, tras un largo período de bonanza, la basílica tiene que lidiar con su enésimo reto: la irrupción del coronavirus.

El monumento más visitado de Barcelona cerró sus puertas el pasado 13 de marzo, en vísperas de la entrada en vigor del estado de emergencia decretado por el Gobierno español. Casi tres meses después, los responsables del templo han anunciado que la reapertura tendrá lugar el próximo 4 de julio, y que se producirá de forma progresiva.

En la primera fase de su apertura, la Sagrada Familia permitirá el acceso gratuito a 12.000 sanitarios, miembros de los cuerpos de seguridad y de entidades sociales como reconocimiento a su labor frente a la pandemia

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Homenaje a los barceloneses

En una primera fase (los días 4, 5, 11 y 12 de julio) se permitirá el acceso gratuito a hasta 12.000 visitantes pertenecientes al sector sanitario, a los distintos cuerpos de seguridad y a entidades sociales y ONG. De esta forma, la Junta Constructora de la Sagrada Familia quiere agradecer el trabajo de todos aquellos que han ayudado a paliar los devastadores efectos de la pandemia.

 

 

En la segunda etapa, que tendrá lugar del 18 de julio hasta el 31 de diciembre, podrán acceder gratuitamente el resto de los barceloneses, como signo de reconocimiento a los esfuerzos realizados durante el confinamiento.

Las visitas se llevarán a cabo los fines de semana por la tarde, y habrá que reservarlas a través de la web oficial de la basílica a partir del 16 de junio. Solamente será necesario acreditar con el DNI la residencia en la ciudad. En total, en esta segunda fase, bautizada con el nombre de Hora Barcelona, se distribuirán 125.000 entradas.

En su reapertura, la Sagrada Familia tendrá un aforo máximo de 750 personas, cifra que permite garantizar las distancias de seguridad tanto en los accesos como en el interior del templo.

Sin la venta de entradas, la basílica no dispone de recursos económicos para avanzar en los trabajos de construcción

Asimismo, se aplicarán otras medidas encaminadas a cumplir con la normativa actual, como que el itinerario tenga un único sentido de circulación, que todo el material de visita será descargable en dispositivos móviles y el incremento de las frecuencias de desinfección. Obviamente, los visitantes deberán acceder al recinto con mascarillas, y tendrán gel hidroalcohólico a su disposición.

A la espera de los turistas

La tercera etapa contemplada por los responsables del templo es la de las visitas de turistas nacionales e internacionales, pero, como ha reconocido el director general de la Junta Constructora, Xavier Martínez, ese escenario plantea “muchas incertezas”, por lo que, de momento, desde el templo se prefiere no hablar de fechas ni de planes concretos.

Sagrada Familia. Foto Eleonora Albasi Unsplash

Sagrada Familia. Foto: Eleonora Albasi | Unsplash.

Según Martínez, la basílica estará preparada “para abrir sus puertas al turismo de manera inmediata”, pero, en definitiva, todo dependerá de cómo evoluciona la desescalada en España y de las facilidades que haya en los próximos meses para viajar desde el extranjero a Barcelona.

La incertidumbre en torno a cuándo se producirá el regreso del turismo también rodea al calendario de obras del edificio diseñado por Gaudí. La Sagrada Familia es un templo expiatorio, por lo que su financiación depende de las aportaciones de los fieles y de los visitantes.

En ese sentido, el impacto del coronavirus ha sido tan inmediato como traumático: sin la venta de entradas, los ingresos de la basílica han caído en picado. Y sin ingresos, el templo no dispone de los suficientes recursos económicos para avanzar en los trabajos de construcción. Así, las obras permanecen paradas desde el 13 de marzo, y de momento no hay fecha para retomarlas.

Según las últimas previsiones, el templo estaría finalizado en 2026, a tiempo para el centenario de la muerte de Gaudí, pero la COVID-19 es un nuevo e imprevisto obstáculo

“Esperamos que cuando se reactive el turismo podamos empezar a destinar recursos de forma gradual a la construcción”, ha explicado Martínez. En 2019, el templo recibió 4,5 millones de visitantes y llegó a facturar 103 millones de euros, de los que 55 se destinaron a la ejecución de obras.

Este año, alcanzar estas cifras parece una quimera, por lo que es lógico pensar que el parón constructivo podría prolongarse durante varios meses más, hasta que el flujo de visitantes extranjeros no sea mínimamente estable. Un flujo que, lógicamente, se puede ver amenazado por la aparición de una segunda ola de contagios del coronavirus en otoño.

 

 

Un calendario incierto

Inevitablemente, esta situación puede derivar en una alteración del calendario de las obras de la Sagrada Familia. Este año estaba previsto dar un nuevo impulso a la construcción de las torres centrales, con vistas a su conclusión en 2022. Asimismo, se quería avanzar en la ejecución del proyecto de la sacristía del Nacimiento y la capilla de la Asunción y del proyecto básico de la fachada de la Gloria. Según esas mismas previsiones, la finalización de los trabajos arquitectónicos del templo tendría lugar en 2026, coincidiendo con el centenario de la muerte de Gaudí.

Para la Junta Constructora, “todavía es pronto para valorar si es factible o no la fecha de 2026”. Todo está en el aire y hoy, en un contexto tan mutable, cualquier pronóstico es aventurado. En estos tiempos tan inciertos, nada mejor que seguir el ejemplo de Gaudí, quien, cuando era preguntado por la finalización del templo, respondía: “Mi cliente no tiene prisa”.