San Fermín arranca con polémica

San Fermín arranca con polémica

Una ikurriña gigante retrasa 20 minutos el 'chupinazo'

Redacción

06/07/2013 - 14:33h

Bandera desplegada frente a la fachada municipal | EFE
El tradicional chupinazo que da comienzo a una de las fiestas más emblemáticas del Estado, San Fermín, no ha retumbado en el cielo de Pamplona hasta las 12.20 horas. Una gran ikurriña desplegada delante de la fachada del Ayuntamiento que entorpecía la visión del balcón, impidió el lanzamiento del cohete. Las autoridades municipales consideraron que no se daban las condiciones de seguridad suficientes para el chupinazo.

La bandera fue colocada por desconocidos que accedieron al tejado de la plaza Consistorial. Aseguraron la ikurriña con un cable que atravesaba la plaza y la dejaron desplegarse frente a la fachada. Agentes de la Policía Municipal procedieron a retirarla minutos después.

De ahí las palabras del concejal socialista Eduardo Val, que prendió la mecha del cohete y dio inicio a la fiesta ante las miles de personas congregadas en la plaza con 20 minutos de retraso: "Ahora sí, pamploneses, pamplonesas, iruindarrak, gente forastera, desde el respeto institucional, viva San Fermín".

Indignación del alcalde

El alcalde de Pamplona, Enrique Maya, ha mostrado su "indignación" por este suceso, que el concejal de Seguridad Ciudadana, Ignacio Polo, ha considerado una "desconsideración" con una fiesta que se ve en todo el mundo, mientras que la delegada del Gobierno en Navarra, Carmen Alba, ha comentado que no se han producido detenciones y ha felicitado a la Policía Municipal por su actuación.

El Ayuntamiento de Pamplona convocó para hoy mismo una Junta de Portavoces extraordinaria para abordar la situación que se ha generado como consecuencia del retraso en el inicio de los Sanfermines. La práctica totalidad de los grupos municipales, excepto Bildu, han expresado su malestar por estos hechos y han criticado lo ocurrido.

La concejal de Bildu Eva Aranguren ha negado que su grupo supiera nada del incidente y ha asegurado que espera que "todo se desarrolle con normalidad", evitando condenar la acción.