Shimokitazawa, el barrio que adoran los tokiotas (y ahora nosotros)

Descrubre  Shimokitazawa en tu próxima visita a Tokio. Foto: JahnmitJa | Flickr.

Shimokitazawa, el barrio que adoran los tokiotas (y ahora nosotros)

Fuera de los circuitos clásicos, se ha convertido en una de las zonas más divertidas e interesantes de Tokio. Sin duda, su secreto mejor guardado

Sergio Cabrera

Tokio

16/02/2020 - 18:30h

Cuando viajamos a Tokio, sobre todo si lo hacemos por primera vez, tendremos subrayados en la guía de viajes los distritos de Omotesando, Ginza y Shinyuku. Son, junto al centro histórico, los más conocidos fuera de Japón y, sin duda, merecen más de un paseo por sus calles. Sin embargo, hay zonas de la capital nipona que se han mantenido fuera de los circuitos turísticos.

Se trata de lugares que, poco a poco, casi sin hacer ruido, se han convertido en barrios a tener en cuenta, incluso superando en modernidad a clásicos como Harajuku, famoso por sus chicas de vestidos imposibles. Es el caso de Shimokitazawa.

Al este de Shibuya, entre sus calles estrechas se desenvuelven los estudiantes del campus de Komaba de la Universidad de Tokio, verdaderos responsables de la modernidad del barrio

[Para leer más: Qué hacer el primer día en Tokio (y que no sea comer sushi)]

Explorando Shimokitazawa

No es necesario ir muy lejos para llegar a Shimokitazawa. Situada al este de Shibuya, bastan cuatro paradas en metro (desde Omotesando) o de tren (desde la propia estación de Shibuya) para llegar a este conglomerado de calles estrechas y edificios residenciales donde viven muchos estudiantes del campus de Komaba de la Universidad de Tokio y que, en cierta medida, son los responsables de la modernidad y diversidad de esta zona de la capital.

Shimokitazawa. Foto Turismo de Tokio

Shimokitazawa. Foto: Turismo de Tokio.

Precisamente una de las cosas que más llaman la atención cuando ponemos un pie por primera vez en esta zona de Tokio es que poco, o más bien nada, nos recuerda a la capital ultratecnológica que tenemos en mente.

Como ocurre también en Seúl, las casas de diferentes alturas y colores se agolpan en calles estrechas con muchísimos carteles luminosos anunciando comercios con grandes letras en japonés que, al turista europeo no versado, le impedirán saber qué se vende, pero también cables eléctricos que se agolpan como en las famosas esquinas de Ho Chi Minh City y negocios de toda la vida. Es el auténtico Tokio.

Paraíso vintage

Uno de los motivos por los que Shimokitazawa se ha vuelto muy popular es por su profusión de tiendas de segunda mano y ropa vintage. Se agrupan sobre todo en torno a dos calles: 2 Chome y 5 Chome (ojo con las direcciones japonesas, que son bastante confusas, mejor colocar nuestro destino siempre en alguna app de planos primero).

Shimokitazawa es un paraíso vintage. Foto Turismo de Tokio.

Shimokitazawa es un paraíso vintage. Foto Turismo de Tokio.

En la primera encontramos Focus, Brick y Blue Used Vintage. Son tiendas pequeñas, con una estética muy minimalista, que a veces cuentan con uno o dos maniquíes fuera como reclamo. En ellas podremos encontrar ropa tanto masculina como femenina, con aires algo decadentes, en tallas asiáticas.

Pero también tiendas de diseño vanguardista y con prendas nuevas, como Nabe's, que ha hecho de la ilustración estampada un nuevo arte. Abren entre mediodía y las 21 h. habitualmente.

En la segunda, al sur, podremos encontrar boutiques como Huy-Men (solo ropa para hombre), KeyNuts, Treasure Factory Style (con muy buenas ofertas en firmas internacionales de moda urbana) o Kill Vintage, que también es galería de arte, entre otras.

Nabe 02

Además de ropa vintage encontramos también maravillas en estampación e ilustración. Foto: Nabe.

Café (con algo más)

Por supuesto, tendremos también la oportunidad de una rica pausa en alguno de sus bonitos cafés. Por ejemplo, un espresso rápido y un bocado dulce en Frankie, que presume de servir el mismo café que en la exigente (y cafetera) Melbourne.

También podemos sentarnos plácidamente en las sillas de madera del Café Tint (famoso por sus batidos manga y llenos de animales ‘cuquis’) o el Séjour (este último un poco más elegante y caro).

Aunque si buscamos un lugar único para una merienda debemos ir a Kate. Llevan más de una década abiertos en el barrio y no son franquicia. Abren de 10 a 24 h. y sus sofás son estupendos para relajarse, junto a una pequeña librería.

Frankie 01

Frankie es una buena opción para un café y un dulce. Foto: Frankie.

Un rincón de arte

Pero este distrito no es moderno solo por los cafés modernos o la ropa creativa. El arte y la cultura también tienen mucho que decir.

Ejemplo de ello es Tollywood, un cine que se ha especializado en la proyección de cortos y películas fuera de todo circuito comercial, lo que hace que suela estar siempre concurrido por amantes del cine más experimental y raro (no en vano, a Shimokitazawa se le llama el barrio bohemio de Tokio). Aunque su nombre haga mención al cine que se hace en Bengala Occidental, no se proyectan películas de esta región de la India.

Café Tint   Milktea

Los cafés y batidos más 'cuquis' del barrio están en Tint.

También está a un paso el teatro Honda, que es un clásico en Tokio de teatro experimental, y que sirve de plataforma para muchos actores y dramaturgos jóvenes.

Y también de música

La música vintage tiene su hueco en Flash Disc Ranch, donde es posible pasarse horas rebuscando entre centenares de discos de vinilos, tanto de grupos japoneses como de artistas extranjeros.

También hay discos en un antiguo almacén de cerveza que ha sido rehabilitado como tienda. En concreto, la Shimokita Garage Department, que está lleno de pequeñas tiendas y que, para muchos, es el epicentro del distrito.

Flash Disc Ranch, Tokio

Flash Disc Ranch, Tokio.

Otra razón por la que muchos jóvenes tokiotas van hasta Shimokitazawa es por jugar. Hay diferentes locales para amantes de los videojuegos (Dorama Game, en 2 Chome, 15) o juegos de mesa (Jelly Jelly, en 2 Chome, 32). Estos, junto a las direcciones anteriores, son el claro ejemplo de que en este distrito el que se aburre es porque quiere.