Siete curiosidades increíbles del Louvre

Louvre. Foto Yeo Khee Unsplash

Siete curiosidades increíbles del Louvre

Desde la polémica pirámide a sus diferentes usos en la historia, pasando el robo de su obra más famosa, descubrimos los secretos mejor guardados del Louvre

Mar Nuevo

Madrid

19/05/2020 - 15:45h

No hay lista de museos más importantes del mundo que no incluya el Louvre de París. La más grande y visitada pinacoteca del mundo expone, en sus 73.000 m2 más de 35.000 obras, entre ellas obras maestras del arte universal. Mientras soñamos con volver a recorrer sus 403 salas y 14,5 km de corredores, repasamos algunas de los hechos y curiosidades más fantásticas que rodean este espectacular museo.

Su origen, sus imprescindibles, el robo de La Gioconda -del que fue acusado Picasso- o la construcción de la pirámide de cristal a cargo de Ieoh Ming Pei hace ya 31 años son algunas de las curiosidades con las que deleitarnos mientras esperamos la reapertura del Louvre.

Creado como fortaleza, el Louvre ha sido residencia real, sede de diferentes instituciones y academias e incluso almacén nazi para obras de arte robadas

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1. Fortaleza, residencia real y almacén nazi

El Louvre no siempre fue un museo; de hecho, no fue creado como tal. El edificio original fue una fortaleza medieval erigida por el rey Philipe Auguste en el siglo XII (concretamente entre 1190 y 1202).

Convertido en Palais Royal durante el reinado de Carlos V en el siglo XIV, Francisco I sustituyó la estructura original por un palacio renacentista en el siglo XVI.

En 1793, tras la Revolución francesa, abre como museo por primera vez como la Grande Galerie du Louvre, dedicado “a la conservación, la educación y la transmisión del patrimonio a las generaciones futuras”.

Fachada del Louvre. Foto Pixabay

Fachada del Louvre. Foto: Pixabay.

En 1803 el recinto cambio el nombre por el de Museo Napoleón, título que desapareció en 1815.

El complejo acogió además diferentes instituciones a lo largo del tiempo, desde la École du Louvre, dedicada al estudio de la arqueología y la historia del arte, a dependencias del Ministerio de Economía y Finanzas francés.

Durante la segunda Guerra Mundial los nazis lo usaron como almacén para las obras de arte robadas. Los propios fondos del museo fueron extraídos para evitar el expolio y, desde el Castillo de Chambord, fueron movidos clandestinamente por todo el país hasta el final de la guerra.

2. La ‘conflictiva’ Pirámide

Hace exactamente 31 años se levantó la Gran Pirámide, que sirve de monumental entrada principal al museo. Diseñada por el premio Pritzker de arquitectura Ieoh Ming Pei e impulsada por el presidente François Mitterrand, la estructura con 21,64 m de altura realizada en acero, aluminio y cristal, suscitó una gran controversia.

Hoy es uno de los símbolos indiscutibles de París y circulan numerosas teorías y leyendas que tratan de relacionarla con correlaciones numéricas en busca de trasforndos esotéricos y hasta demoníacos. El best seller de Dan Brown El código Da Vinci reactivó las ideas sobre conspiraciones. Pero no, ni el número de cristales facetados que la componen es el 666 (sino 673) ni ninguna de las otras teorías se ha podido demostrar.

Gran Pirámide del Louvre. Foto Bharat Patil Unsplash

Gran Pirámide del Louvre. Foto: Bharat Patil | Unsplash.

Otras tres pirámides en el Cour Napoleon sirven de claraboyas en los accesos a las colecciones del museo.

En 2016 el artista francés JR hizo desaparecer la icónica construcción con un espectacular efecto óptico. Para lograr dar vida a este original trampantojo, cubrió la pirámide con imágenes de la fachada del museo, eso sí, en blanco y negro.

3. 12 días para ver sus obras

Una vez atravesada la pirámide encontramos tres opciones para comenzar a recorrer el museo: la entrada Denon conduce a los iconos como La Gioconda, La Victoria de Samocracia o la Venus de Milo. La entrada Sully, por su parte, conduce a las antigüedades egipcias y el Louvre medieval. La entrada Richelieu, por su parte, abre el camino a las esculturas francesas, los apartamentos Napoleón III y las antigüedades orientales.

Con 73,000 m² dedicados a exposiciones, 403 salas, 14,5 kilómetros de corredores y 10.000 escalones, pero, sobre todo, unas 35.000 obras expuestas, el Louvre es realmente inabarcable en una visita.

Si dedicásemos solo 30 segundos a cada una de las piezas expuestas necesitaríamos nada menos que 12 días (sin parar ni dormir) para verlas. Y si tenemos en cuenta que el archivo y los fondos contienen otras 460.000 piezas más, la tarea de conocerlas todas es prácticamente imposible.

Louvre. Foto Daniel Gregoire Unsplash

Louvre. Foto: Daniel Gregoire | Unsplash.

4. Los imprescindibles

Consciente de la magnitud de sus fondos, el Louvre presentó el pasado mes de abril una selección de obras maestras. Las piezas, “esenciales para la historia y para la historia del arte” según el museo, “dan testimonio de la riqueza de las colecciones del Louvre y la amplia gama de prácticas artísticas utilizadas en todo el mundo y a través de los siglos”.

En pleno cierre provocado por la pandemia de coronavirus, el centro organiza las piezas en una suerte de paseo virtual que nos lleva a conocer -por orden alfabético- la escultura Afrodita, conocida como La venus de Milo, el diamante conocido como ‘El Regente’, el Friso de los Arqueros, La libertad guiando al pueblo, de Delacroix, el Díptico Barberini, el Retrato de Luis XIV de Hyacinthe Rigaud, la Mona Lisa, de Da Vinci, el autorretrato de Durero, La consagración de Napoleón, de Jacques Louis David, La coronación de la Virgen, de Fra Angelico, El rapto de las sabinas, de Nicolas Poussin, la escultura del Esclavo rebelde, de Miguel Ángel, o Las bodas de Caná, de Veronese.

5. El robo de La Gioconda

En 1911 tuvo lugar uno de los robos más famosos de la historia, con tintes novelescos y del que fue acusado el mismísimo Picasso. El 21 de agosto de ese año, un ladrón vestido con la habitual bata de los trabajadores del museo descolgó el cuadro de la Mona Lisa, se escondió en un cuarto de escobas y salió después a la calle sin que nadie de diese cuenta de la sustracción hasta 26 horas después.

La Gioconda estuvo desaparecida dos años tras su robo. Foto Eric Terrade Unsplash

La Gioconda estuvo desaparecida dos años tras su robo. Foto: Eric Terrade | Unsplash.

Pablo Picasso y Guillaume Apollinaire fueron los principales sospechosos del robo de la pintura, que estuvo dos años desaparecida.

En 2013 un comerciante de arte en Florencia dio el aviso de que un hombre llamado Leonardo Vincenzo (en realidad Vincenzo Perugia) le había ofrecido el cuadro por la suma de 500.000 liras.

Una vez recuperado el cuadro, Perugia declaró que su intención era devolverlo a Italia, su lugar de origen, por lo que muchos italianos lo consideraron poco menos que un héroe (pese que La Gioconda había sido regalada a Francisco I de Francia por el propio Da Vinci).

6. Copias que sí son legales

Aunque resulta extraño que los museos alienten las copias de sus obras, una larga tradición del Louvre permite a los artistas replicar las obras más famosas, eso sí, respetando algunas reglas entre las que se cuentan que los lienzos no sean iguales en tamaño a las obras originales y no vayan firmados.

La tradición se remonta a principios del siglo XVII cuando Enrique IV invitó a artistas a replicar las obras como método de aprendizaje.

Estos aprendices podían incluso vivir en el Louvre y pasar años copiando las obras de arte.

La tradición ha llegado a nuestros días. Hoy es necesario superar un proceso de selección riguroso y esperar una lista de espera que puede llegar a los dos años (la residencia en la pinacoteca no está incluida).

7. Ya no es el único Louvre del mundo

El Louvre ya no designa a un único museo. En realidad hoy son tres quienes lucen este nombre en el mundo: el original de París, el Louvre de Lens y el de Abu Dabi.

Foto Louvre de Abu Dabi

Foto: Louvre de Abu Dabi.

El de Lens, inaugurado en 2012 en una antigua zona minera de Pas de Calais al norte de Francia, cuenta con 28.000 m2 repartidos en varios edificios concebidos como una delegación de Louvre original.

Con condiciones muy diferentes vio la luz el Louvre de Abu Dabi. Diseñado por Jean Nouvel e instalado en la isla de Saadiyat, considerado el distrito cultural de Abu Dabi, el museo es fruto de un acuerdo por el cual Francia asesoraba en la construcción pero también en el proyecto cultural del museo, además de prestar obras durante 10 años, a razón de entre 200 y 300 al año, a cambio de un importe estimado en 1.000 millones de euros. El museo, inaugurado oficialmente en 2017, podrá usar el nombre de Louvre durante 30 años y seis meses.