Siete experiencias que solo podrás vivir en Dinamarca

'Your Rainbow Panorama', la obra de arte que permite ver la ciudad de Aarhus en colores. Foto: Olafur Eliasson

Siete experiencias que solo podrás vivir en Dinamarca

Ver arte en una cisterna, escalar dunas migratorias, esquiar en una planta de reciclaje o escuchar música desde los árboles: en Dinamarca pasan cosas únicas

Juan Pedro Chuet-Missé

Barcelona

29/06/2020 - 18:02h

Cada país cuenta sus secretos y sorpresas a los visitantes, pero Dinamarca sorprende por las cantidad de experiencias únicas que solo se pueden encontrar en su pequeño territorio.

No se trata de ver a la Sirenita ni de ir al pueblo de Lego, destinos ya bastante explotados por el turismo. La idea es conocer edificios, disfrutar del arte, explorar rincones de la naturaleza y descubrir detalles de una arquitectura que no tienen comparación.

Caminar dentro de un arco iris

Este paseo se inicia con un túnel que permite sentir la experiencia de estar dentro de un arco iris.

En la terraza del Museo de Arte ARoS, en la ciudad de Aarhus, el artista Olafur Eliasson creó una estructura circular de 150 metros de largo revestida de paneles de colores, que permite tener una vista de 360 grados de esta ciudad portuaria pero bajo diferentes filtros cromáticos.

[Para leer más: Aarhus será tu nueva ciudad danesa favorita (y te decimos por qué)]

Así se ven a las casas tradicionales del barrio del casco antiguo en color verde, a los coches que transitan por la avenida Skovvenjen en amarillo, y al señorial palacio de Marselisbor en amarillo.

Your rainbow panorama, en el museo ARoS, es uno de los símbolos de Aarhus. Foto Anders T rærup VisitAarhus

'Your rainbow panorama', en el museo ARoS, es uno de los símbolos de Aarhus. Foto Anders Trærup-Visit Aarhus

Un consejo: si este túnel está vacío, pruebe con dar un par de gritos, y comprobará cómo el eco crea un interesante efecto sonoro.

Árboles que cantan

En la ciudad de Aalborg hay árboles que cantan. Pero no es el viejo truco de colocar campanillas o tubos de metal o madera para que suenen con el viento, sino que se trata de una iniciativa que une ecología con arte.

A cada artista musical que llega a Dinamarca se le invita a que plante un árbol en el Kildeparken, ejemplar que guardará una pieza musical para ser escuchada por los visitantes

Cada vez que un músico o grupo visita Dinamarca es invitado a dejar su legado en el Kildeparken: allí planta un árbol, y el personal del parque se encarga de montar una instalación multimedia, donde cada visitante puede escuchar una melodía de su autoría junto al roble, nogal o a la especie que haya colocado con sus manos.

Foto Turismo de Aalborg

Desde cada árbol un monolito permite escuchar música del artista que lo plantó. Foto Turismo de Aalborg

Hasta ahora más de un millón de personas han pasado por el parque para escuchar cómo entre los troncos y las hojas emanan canciones de Sting, Shakira, Tom Jones, Elton John y Andrea Bocelli, entre otros.

Subir a una duna que camina

Hay dunas que están vivas. Se las llaman ‘migratorias’, porque lentamente mueven las arenas de su ladera de un lugar al otro. La más grande de Europa del norte se encuentra cerca del pueblo de Skagen, el extremo septentrional de Dinamarca.

raabjerg mile

Parece un paisaje del Sahara, pero estamos en Dinamarca. Foto: Visit Toppen

 

Allí está Råbjerg Mile, una colosal duna de dos kilómetros cuadrados que se mueve a razón de 18 metros por año (según los registros de los últimos 300 años). Cada año unas 250.000 personas fatigan sus piernas para llegar hasta el borde de su larga cima, a 40 metros de altura, desde donde se ve el trazo que la arena ha dejado en el campo que la rodea.

Cerca se encuentran los restos de la iglesia de San Lorenzo de Roma, construida en el siglo XIV pero enterrada por la duna en el siglo XVIII. Lo único que se salvó de la destrucción de la naturaleza es su torre de diseño escalonado.

Esquiar en una planta de reciclaje

En el distrito industrial de Amager, en Copenhague, la planta de Copen Hill es la primera que combina el reciclaje con el deporte.

[Para leer más: Copenhague estrena una pista de esquí sobre una montaña de residuos]

Junto a sus torres metálicas el estudio BIG aprovechó la cubierta de las instalaciones para montar una pista de esquí, que desciende a todo vértigo desde los 85 metros de altura.

Sky, snowboard, escalada, senderismo... ya está abierto Copenhill. Foto: Rasmus Hjortshoj | BIG.

Sky, snowboard, escalada, senderismo... ya está abierto Copenhill. Foto: Rasmus Hjortshoj | BIG.

A su lado se está construyendo la pared para escaladas más alta del mundo, que llegará a altura y tendrá 10 metros de ancho.

Las visitas a la cima de esta pista son gratuitas, pero si se quiere sentir la adrenalina de descender a toda velocidad se puede alquilar equipos en un local adjunto.

Ver arte en una cisterna

Entre 1850 y 1930 el agua potable de Copenhague se guardaba en una gigantesca cisterna, que de paso se usaba como lago para el castillo de Frederiksberg.

En 1981 este gigantesco espacio se transformó en una galería de arte para el Museo Frederiksberg, y desde que se convirtió en el complejo Cisternerne, debajo del parque Sondermarken, se especializa en presentar innovadoras muestra multimedia.

El espacio oscuro, frío y húmedo de Cisternerne es ideal para las presentaciones multimedia más vanguardistas

Es que el carvernoso espacio, donde cuelgan estalactitas y estalagmitas, es el marco ideal para exponer obras de luz y sonido con presentaciones de video o acústicas.

Tomás Saraceno Event Horizon Cisternerne 2020 FOTO  Torben Eskerod 1

Event Horizon, muestra de Tomás Saraceno en Cisternerne. Foto: Torben Eskerod

Hay que estar preparado para entrar en un ambiente en semi penumbras, con una temperatura de 8º y una humedad del 100%, pero la experiencia vale la pena.

Navegar entre esculturas flotantes

Otra forma diferente de ver arte en Dinamarca es conocer la exposición de arte flotante en Vejle, en el sector meridional del país.

Alrededor del puerto cada año se presentan una docena de obras de arte, que pueden ser barcazas de pesca redecoradas, estatuas que lanzan agua como fuentes, figuras abstractas que emergen del mar, antiguos botes a pedales customizados con estética retro futurista o cadenas bañadas en gotas gigantescas.

Floating Art Foto Vejle

No es una casa hundida, sino una de las obras de la muestra Floating Art. Foto Vejle Museerne

Claro que las obras se pueden ver a la distancia desde el puerto o el paseo marítimo, pero es más divertido si se alquila un kayak y se descubre una por una. Y de paso, se hace un poco de ejercicio.

Desconectar en una micro isla privada

En estos tiempos en que se recomienda tener distancia de seguridad, nada mejor que desconectar en una isla privada.

Parkielago

Con Parkielago se puede tener el sueño de la (micro) isla privada. Foto: Blecher-Foxstrot

Pero no hace falta irse al Caribe ni a la Polinesia, porque frente al puerto de Copenhague el arquitecto Marshall Blecher y el estudio danés Foxstrot han diseñado el Parkielago, un conjunto de islas donde apenas entran una o cinco personas.

[Para leer más: ¿Distancia social? Copenhague apuesta por las islas flotantes]

Se trata de estructuras recubiertas de madera, generalmente con un árbol en el centro, que como son flotantes pueden agruparse en un archipiélago mayor o separarse en diferentes puntos.

Por ahora solo se creó una isla como muestra, a la que se puede llegar nadando o en bote, pero la idea es extender la presencia de estos pequeños oasis urbanos para que la gente pueda desconectar sin temor a las multitudes.