Siete rutas para diseñar unas vacaciones en bicicleta

Llanas o de montaña, de interior o bordeando la costa, hay más de 100 rutas para escoger. Foto Geo Planeta

Siete rutas para diseñar unas vacaciones en bicicleta

Sergio Fernández Tolosa publica ‘España en bicicleta’, un compendio de rutas, pero también de consejos y pistas para diseñar un viaje sobre dos ruedas

Mar Nuevo

Madrid

14/06/2020 - 13:00h

Este verano extraño, con sus aún más extrañas vacaciones, será para muchos el de las caravanas. Pero si la fórmula de llevar el alojamiento con nosotros -y de evitar vuelos y hoteles- se perfila como apetecible ¿por qué no darle una oportunidad a la bicicleta? Seguramente nos sorprenderá lo lejos que podemos llegar sobre dos ruedas y, sobre todo, la libertad y el bienestar que experimentamos al dejar a un lado carreteras y transportes convencionales.

De Cabo de Gata al Delta del Ebro y del Empordà a Sierra Nevada y La Alpujarra, el periodista y ciclista Sergio Fernández Tolosa nos describe decenas de rutas para redescubrir España y, de paso, a nosotros mismos, en España en bicicleta (Lonely Planet - Geoplaneta).

Además de los itinerarios, el libro incluye una guía práctica que responde a cuestiones como ¿Dónde ir? ¿Cuándo? ¿Durante cuántos días? ¿Dónde dormir? ¿Qué ropa llevar? ¿Y qué tipo de bicicleta?

[Para leer más: Cuatro vías verdes para disfrutar de la naturaleza sobre dos ruedas]

El autor de la web Con un par de ruedas no se queda en la mera descripción de itinerarios. Puesto que la emoción de un viaje empieza desde la planificación, nos acompaña desde que comenzamos a imaginarlo. ¿Dónde ir? ¿Cuándo? ¿Durante cuántos días? ¿Dónde dormir? ¿Qué ropa llevar? ¿Qué tiempo hará? ¿Qué tipo de ruta escoger y de qué dificultad? ¿Con qué tipo de bicicleta? ¿GPS o Smartphone para guiarnos?

Y es que, aunque dejar que la aventura fluya sea muy saludable, merece la pena no improvisar en algunos aspectos. Así, el libro incluye una breve guía inicial con las respuestas a todas estas preguntas que pueden surgir ante el viaje -o casi el reto de abordar unas vacaciones en bicicleta-.

España en bicicleta
 

Las rutas, además, están abiertas a cambios que permiten amoldarlas al ritmo de cada uno, dividiendo las etapas, tomando posibles atajos o dando rodeos extra para alargar el viaje.

Cabo de Gata

Mediterráneo, Pirineos, Cantábrico, zona norte, zona centro, zona sur e islas son los siete grandes bloques en los que se dividen las 101 rutas que describe el libro.

Dentro del primero nos decantamos por Cabo de Gata, una ruta circular que nos conduce, entre vertiginosos acantilados, playas de película, torres de defensa, paisajes agrestes y algunos de los pocos tramos de costa virgen del país, por escenarios mágicos repletos de luz y color, pueblos blanquecinos, salinas, atalayas erigidas para repeler ataques piratas y viejas minas, con paradas en lugares como San José, la Isleta del Moro, Rodalquilar, Las Negras o el Cortijo del Fraile.

Pirineos occidentales: la gran ruta de los puertos

Desde el corazón del Pirineo hasta el golfo de Vizcaya o, lo que es lo mismo, desde Viella hasta Irún, nos esperan 443 km de auténtica “odisea cicloturista”, un sube y baja continuo que nos acerca a puertos legendarios de la cordillera por la antigua ruta de los balnearios de Napoleón III.

Necesitaremos de 5 a 8 días para completar esta aventura con mayúsculas que emula incluso etapas de la primera edición del Tour de Francia, celebrada en 1910, y que dejó para la historia anécdotas como la advertencia de “mucho cuidado con los osos” o aquel “asesinos” que Octave Lapize dedicó a los organizadores de la ronda gala.

Ruta por el Pirineo Orienta. Foto Geo Planeta.

La hazaña de recorrer los Pirineos en bici. Foto: Geo Planeta.

Con puertos asfaltados, bicicletas modernas (y con cambios) la ruta de hoy reserva premios como las ascensiones al Col du Peyresourde y el Col du Tourmalet. ¿Un truco para disfrutarlo de verdad? Solo hay que reducir la velocidad y parar a hacer muchas fotos -y, de paso, descansar-.

Camino Primitivo

En el Cantábrico espera la ruta entre Oviedo y Melide, el ramal más antiguo del Camino de Santiago conocido como el Camino Primitivo, que recupera una de las rutas compostelanas menos pisadas.

Sus 273 km -para hacer entre 5 y 6 días- nos conducen por valles y montañas de mil tonalidades de verde, donde las flechas amarillas atraviesan bosques rezumantes y nos guían entre aldeas, pero también entre historias y tradiciones.

El tren de Atapuerca

Siguiendo en trazado de un antiguo ferrocarril entre la estación de Villafría, a las afueras de Burgos, y las minas de Monterrubio y Barbadillo de Herreros, construido para extraer minerales de la sierra de la Demanda a finales del s. XIX, se alza hoy una vía verde, la conocida como el Tren de Atapuerca.

Aunque el tren circuló apenas diez años, durante su construcción se descubrieron los yacimientos paleontológicos de Atapuerca. La vía verde empieza más allá, en Arlanzón, y discurre durante 54 km por un terreno montañoso que asciende poco a poco entre rebollares, fresnedas, encinares y hayedos hasta las antiguas minas. Hay un par de túneles impracticables, como el del Puerto del Manquillo, a 1400 m de altitud, por lo que se ha abierto un camino especial con una pendiente más fuerte de lo habitual para no tener que ir por la carretera.

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Solo hacen falta ganas, ilusión y una bici, claro. Foto Geo Planeta.

Ruta de Don Quijote

En el corazón de La Mancha, a caballo de interminables viñedos y campos de cereales, las hilarantes peripecias de Don Quijote y Sancho Panza invitan a pedalear en busca de molinos con alma de gigante, amores imposibles y desventuras sin fin.

La ruta, de 273 km, es perfecta para un viaje de entre cuatro y cinco días, mientras que su recorrido prácticamente llano y por pistas en buen estado es ideal para iniciarse en esto de los viajes sobre dos ruedas.

Además de visitar lugares como Alcázar de San Juan, El Toboso, Argamasilla de Alba, Daimiel o Consuegra, el itinerario nos depara la impresionante visión de los molinos de vientos del Campo de Criptana y el cerro Calderico, la cueva-prisión en la que estuvo preso Miguel de Cervantes, la maravilla natural del Parque Nacional de las Tablas de Daimiel, las bandadas de flamencos en la laguna de Peñahueca o los deliciosos quesos manchegos.

Sierra Nevada y la Alpujarra

Sierra Nevada, el Mons Solorius de Plinio el Viejo, alberga las cumbres más altas de la Península Ibérica y también las nieves más meridionales de Europa.

Para recorrerla se nos propone un viaje desde la antigua capital del reino nazarí de Granada hasta la Alpujarra por la que fue la carretera asfaltada a mayor altitud del continente.

Ascensión al Mulhacén. Foto Geo Planeta.

Ascensión al Mulhacén. Foto: Geo Planeta.

Entre julio y septiembre encontramos la mejor época para esta ruta de unos 288 km e importantes desniveles (las cotas máxima y mínima son de 3.396 y 738 metros respectivamente) que nos permitirá explorar el Parque Nacional de Sierra Nevada -pedaleando por encima de los 3.000 m-, coronar a pie la cima del Mulhacén, descubrir los pueblos blancos de la Alpujarra, saborear el jamón de Trevélez y visitar la Alhambra.

Lanzarote y La Graciosa

Entre las rutas que discurren por las islas nos decantamos por la de Lanzarote y La Graciosa, un viaje de playa a playa pedaleando entre mares de magma, volcanes dormidos y acantilados de lava multicolor que se elevan sobre el océano, dejándose llevar por el magnetismo telúrico de un mundo que parece importado de otro planeta.

Con 247 km (incluidos los 16 en ferri hasta la solitaria isla de La Graciosa), este itinerario nos invita a descubrir paisajes lunares, bañarnos en el Atlántico bajo los acantilados de Famara, esquivar al mismísimo diablo en el Parque Nacional de Timanfaya y avituallarnos con pescados frescos, vinos de La Geria y ‘papas arrugás’.