Siete secretos de la Casa Battló que nadie te había contado

¿Son antifaces, caparazones de tortugas o calaveras? Los balcones de la Casa Battló son uno de los misterios para descubrir. Foto: Casa Batlló – Gaudí – Barcelona.

Siete secretos de la Casa Battló que nadie te había contado

Una de las creaciones más famosas de Antoni Gaudí tiene muchas curiosidades para descubrir. Te revelamos siete de ellas

Juan Pedro Chuet-Missé

Barcelona

19/11/2019 - 12:18h

La Casa Battló es una de las construcciones más famosas (con el permiso de la Sagrada Familia) de Antoni Gaudí, el arquitecto que llevó el modernismo a un nuevo nivel. Al edificio ubicado en el Paseo de Gràcia se lo suele relacionar con la leyenda de Sant Jordi y el dragón, pero en realidad tiene una asociación más fuerte con el mar y su fauna.

El inmueble comparte la manzana con la Casa Amattler y la Casa Lleó Morera, otras dos joyas modernistas que juntas presentan una de las mecas turísticas de Barcelona.

Abierta a todo el mundo

La Casa Battló funcionó como un edificio de viviendas particulares y oficinas hasta el 2004, en que fue restaurada y abierta a las visitas turísticas.

Hace pocos meses su fachada fue rehabilitada y presentó sus colores originales, tal como fue concebida en 1906.

Además de su genialidad técnica, este edificio cuenta con varios secretos que Gaudí y su equipo guardaron para que sean descubiertos un siglo después. Estos son algunos de ellos

1. El alumno que supera al maestro

Como en la Sagrada Familia, el edificio donde Gaudí puso manos a la obra ya existía. Antes de su llegada el edificio del número 43 de Paseo de Gràcia era una sobria construcción diseñada en 1877 por Emilio Sala Cortés, quien había sido profesor de genial arquitecto de Reus.

Gaudí no construyó la Casa Battló: decidió conservar el edificio de 1877 y darle una renovación radical

En un principio se planteó de derribar el edificio, pero Gaudí decidió conservarlo y darle una transformación radical.

 

Gaudí logró que el interior del edificio sea luminoso. Foto: Casa Batlló – Gaudí – Barcelona.
Gaudí logró que el interior del edificio sea luminoso. Foto: Casa Batlló – Gaudí – Barcelona.

2. La revolución de la luz

Uno de los problemas de los edificios del Eixample es su poca entrada de luz. Gaudí lo resolvió gracias a la apertura de una claraboya principal en el techo que provee de claridad a los dos patios centrales.

 

Las baldosas de los revestimientos se aclaran a medida que se desciende de nivel, para que la luz llegue de forma equitativa a todas las plantas.

3. El primero que recicló

Reciclaje y sostenibilidad se escuchan con frecuencia en la actualidad, pero hace más de un siglo Gaudí ya lo había puesto en marcha con la técnica del trencadís.

[Para leer más: Cuando Gaudí cambió las reglas del diseño]

Esta consiste en romper trozos de vidrios y cerámicas y colocarlos en paredes, mesas y revestimientos interiores y exteriores, uno de los sellos del arquitecto que se repite en otras de sus creaciones como los techos y asientos del Park Güell.

Desde el 2004 la casa está abierta al público. Foto: Casa Batlló – Gaudí – Barcelona.
Desde el 2004 la casa está abierta al público. Foto: Casa Batlló – Gaudí – Barcelona.

4. Homenaje al mar

La fachada de la Casa Battló está ligeramente ondulada, como un mar en calma. Este ‘movimiento-estático’, sumado a los azulejos rotos por el trencadís y los discos cerámicos que van cambiando de color conforme se sube o se baja de nivel, da un efecto visual de dinamismo que se percibe distinto al amanecer que al atardecer.

En la fachada, en los interiores y en varios detalles de la construcción Gaudí realiza un homenaje al mar y sus criaturas

En el interior, el vidrio catedral del revestimiento da la ilusión que se estuviera en el fondo del mar.

Además algunos detalles, como la lámpara con forma de sol en la planta noble, da la idea de estar en el ojo de un tifón marítimo.

Cada ambiente revela nuevas sorpresas al visitante. Foto: Casa Batlló – Gaudí – Barcelona.
Cada ambiente revela nuevas sorpresas al visitante. Foto: Casa Batlló – Gaudí – Barcelona.

5. En las entrañas de un animal acuático.

La asociación más común de la Casa Battló es con el dragón de Sant Jordi, por las escamas del techo de la azotea y la cruz de cinco puntas que homenajea a la espada del santo.

Pero el interior tiene varios diseños que recuerdan a las criaturas del océano: en el vestíbulo de entrada la barandilla de madera de la escalera, elaborada en una sola pieza, es similar al espinazo de un cetáceo.

Asimismo, los arcos catenarios del desván, con su blanco inmaculado, dan la sensación de que el visitante es Jonás paseando por el vientre de una ballena.

Las catenarias del altillo asemejan a las vértebras de una ballena.
Las catenarias del altillo asemejan a las vértebras de una ballena.

6. Pieles de colores

La última restauración de la planta noble reveló cómo era el revestimiento original de las paredes y los techos de la vivienda de la familia Battló.

[Para leer más: Una aseguradora compra una de las últimas casas privadas de Gaudí]

En cada sala el estuco cambia de color, entre tonos rosáceos, azulados, dorados o terrosos, una piel cromática que se combina con la calidez de los pisos de madera y las formas onduladas del techo.

Aguas ondulantes en el patio de luces. Foto: Casa Batlló – Gaudí – Barcelona.
Aguas ondulantes en el patio de luces. Foto: Casa Batlló – Gaudí – Barcelona.

7. Los misteriosos balcones

En la fachada cada nivel de la Casa Battló es diferente al otro. En la planta noble destaca el balcón con sus columnas que recuerdan a huesos.

Los balcones recuerdan a calaveras, antifaces, tortugas…la imaginación se apodera de las obra de Gaudí

Y conforme se asciende emergen nueve balcones con forma de concha marina, que para algunos son caparazones de tortugas, para otros parecen calaveras, y hay quien cree ver antifaces como los que se usan en el carnaval veneciano.

La nota disonante la pone el pequeño balcón del desván, que tiene forma de bulbo o de alcachofa.

En eventos como la Diada de Sant Jordi estos balcones se decoran de rosas, en una de las postales más bonitas de la ciudad.