Soria se abre paso en el turismo de interior peninsular

Soria se abre paso en el turismo de interior peninsular

La provincia soriana centra su oferta en la naturaleza, la gastronomía y el patrimonio histórica y artística de su territorio

Pablo Jiménez Arandia

Barcelona

17/04/2015 - 11:31h

La localidad de Montenegro de Cameros, en la provincia de Soria

El nombre de Soria no suele aparecer en letras grandes en el mapa turístico español. Sin embargo, esta provincia pequeña, situada a medio camino entre el centro peninsular y el dinámico norte, trata de hacerse un lugar entre aquellos que buscan la tranquilidad y los pequeños placeres del turismo de interior.

Desde la Diputación provincial no dudan en destacar tres elementos que definen a la provincia soriana: su naturaleza, la gastronomía y el patrimonio histórico y artístico que esconden sus pueblos y ciudades. A partir de estos tres ejes, gira la carta de presentación de una tierra que, como reza el slogan, tiene más que ofrecer de lo que uno, a priori, se imagina. 

Rutas seteras y senderos interminables

Soria es una provincia pequeña (algo más de 10.000 kilómetros cuadrados de superficie), pero cuenta, sin embargo, con una enorme masa forestal de 600.000 hectáreas, perfecta para los que disfrutan de la naturaleza. Entre sus bosques se esconde, además, una abundante oferta micológica y la posibilidad de practicar, en las mejores condiciones, el deporte de la caza.

La recogida de setas se ha convertido en uno de los polos de atracción turísticos de la región. El territorio soriano ofrece centros especializados, sendas seteras, jornadas para especialistas, y una amplia red de restaurantes, bares y alojamientos que permiten al visitante descubrir y disfrutar, paso a paso, del reino de los hongos.

Los amantes del senderismo también tienen mucho por descubrir en Soria. Recientemente, desde la administración soriana, se ha ampliado el itinerario del GR-86, una ruta, de cerca de 1.000 kilómetros, que rodea en forma de anillo todo el territorio de la provincia.

Los torreznos sorianos

Además de los citados hongos, la cocina soriana ofrece muchas otras materias primas con un fuerte arraigo en la región. Los productos de la matanza del cerdo siempre han sido uno de los emblemas de su gastronomía. Entre ellos destacan sus famosos torreznos, que cuentan con una marca de garantía propia.

Los derivados del cordero y el cabrito son otras piezas que es frecuente encontrar en los platos de los establecimientos sorianos. Quizás no tan conocida como estos últimos es la mantequilla soriana, una delicatesen que cuenta con su propia Denominación de Origen. Y, para regar todo ello, no pueden faltar los afamados vinos de la Ribera del Duero que se elaboran en la provincia.

Patrimonio románico y parques naturales

Las pequeñas poblaciones sorianas son bordeadas por sinuosas carreteras que permiten al viajero descubrir, en el camino, algunos de los vestigios románicos más peculiares de la península. Entre ellos destaca, sin duda, el Monasterio de San Juan de Duero, situado en la capital de la región.

Un viaje por las tierras sorianas no puede acabar sin visitar el Burgo de Osma, un pueblo donde la riqueza arquitectónica enamora al viajero, o los parques naturales del Cañón del Río Lobos y Los Picos de Urbión y Laguna Negra, dos de los grandes atractivos de la Soria más natural.