Tailandia paga a los turistas para evitar la masificación

Bangkok y las playas de Phuket, Phi Phi, Krabi, Koh Samui o Koh Yao sufren la mayor presión turística en Tailandia.

Tailandia paga a los turistas para evitar la masificación

El país, que recibió 35 millones de turistas en 2017, trata de aliviar la saturación que padecen sus destinos más conocidos

Tailandia está decidida a luchar contra la saturación turística. El país, que recibió 35 millones de turistas internacionales que ingresaron 34.000 millones de euros, empieza a dar pasos para luchar contra un fenómeno que puede conducirle a morir de éxito.

El pasado mes de abril las autoridades comenzaron a poner freno al turismo con algunas iniciativas, la más sonada el cierre a los visitantes de la playa de Maya Bay en la que se filmó la famosa película de Lenoardo DiCaprio, cuya aparición en la gran pantalla generó oleadas de turistas que llegaron a amenazar el frágil ecosistema marítimo de estas costas de Tailandia.

El gobierno pagará el desvío de turistas

Sin embargo, el país no quiere renunciar al suculento pastel del turismo, un segmento que representa el 20% de su Producto Interior Bruto, y que concentra millones de visitantes en zonas como Bangkok y las playas Phuket, Phi Phi, Krabi, Koh Samui o Koh Yao.

Tailandia otorga exenciones impositivas que alcanzan los 400 euros a los viajeros que optan por alojarse en destinos menos transitados 

Por ello, además de dar luz verde a la construcción de dos nuevos aeropuertos internacionales en Phuket y Chiang Mai, prueba una iniciativa novedosa para desviar a los visitantes a los focos menos turísticos del país.

Así, el gobierno otorga exenciones impositivas a los viajeros que optan por alojarse en destinos menos transitados con sumas que alcanzan los 400 euros. La normativa, vigente desde enero, se ha modificado ahora para incluir en los circuitos turísticos pequeños hoteles y otros establecimientos.

Hasta ahora, la medida afectaba solo a alojamientos con un máximo de cuatro habitaciones y 20 huéspedes.  

La iniciativa, que tendrá un coste de 1,3 millones de euros, tiene por objetivo impulsar las economías locales y alentar a los viajeros a explorar nuevos lugares, y así descargar la presión turística sobre las zonas masificadas

Si bien es poco probable que la medida en sí sea un factor decisivo en el corto plazo, según el gobernador de la Autoridad de turismo de Tailandia (TAT), Yuthasak Suparsorn, el programa, que tendrá un coste de alrededor de 1,3 millones de euros, “impulsará las economías locales y alentará a los viajeros a explorar nuevos lugares”.

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La masificación turística frustra la expectativas de muchos viajeros.

Luchar para no morir… de éxito

Por otra parte, la TAT ha anunciado esta misma semana la puesta en marcha de la iniciativa ‘Travel Thailand in style, reduce plastic waste’ con la que quiere reducir los residuos plásticos generados como consecuencia de la actividad turística en un 50% para 2020.

En el programa participan entidades públicas y privadas, tanto nacionales como internacionales, entre las que se cuenta el Grupo Expedia, que se comprometen a ofrecer a los visitantes información y alternativas al uso de materiales plásticos de un solo uso, como botellas o bolsas.

‘Overtourism’

La saturación turística es un problema global. Así, pese a las alertas que, cada vez más, se escuchan respecto a los perjuicios ocasionados por los flujos turísticos para los residentes y los propios destinos, en términos de sostenibilidad y medioambiente, lo cierto es que el fenómeno alcanza proporciones desmesuradas.

Las denuncias de los residentes se refieren especialmente a la congestión de espacios públicos, la presión que se somete a infraestructuras o el incremento en los precios de la vivienda

Es el caso de núcleos urbanos como Barcelona, Venecia, Palma de Mallorca, Ámsterdam, París, Florencia, Dubrovnik, Kioto, Reikiavik o Bali.

Para definirlo, el overtourism o saturación turística es el término de moda, entendido como crecimiento excesivo de visitantes que genera masificación y llega a ocasionar molestias a los residentes tanto en su estilo de vida como bienestar social y acceso a los servicios comunitarios.

Las denuncias se refieren especialmente a la congestión de espacios públicos, la presión que se somete a infraestructuras o el incremento en los precios de la vivienda, debido a la especulación inmobiliaria que se genera como consecuencia de la actividad de Airbnb y otros modelos similares, a quienes se acusa de reducir el acceso a la vivienda y desplazar a los residentes.

En países como España es bien sabido que el turismo genera puestos de trabajo, inversiones y beneficios económicos en los destinos de acogida, pero la saturación turística está mostrando los límites de este crecimiento

En países como España es bien sabido que el turismo genera puestos de trabajo, inversiones y beneficios económicos en los destinos de acogida, pero la saturación turística está mostrando los límites de este crecimiento.

Se impone la necesidad, con una responsabilidad compartida, de revisar los flujos y las capacidades de los destinos para diseñar y avanzar hacia un modelo que busqeu el equilibrio entre la satisfacción de las expectativas del turista y el bienestar de los residentes, así como el beneficio local.