Thonglor: 24 horas en el barrio de lujo de Bangkok

Uno de los platos de Bolan, restaurante de Bangkok ganador de una estrella Michelin. Foto: JPCh.

Thonglor: 24 horas en el barrio de lujo de Bangkok

El barrio de Thonglor, en Bangkok, reúne sofisticados restaurantes con clubes nocturnos, grandes centros comerciales y casas de masajes para desconectar

Juan Pedro Chuet-Missé

Barcelona

15/06/2019 - 18:30h

En esa ciudad fascinante, ruidosa y amable que es Bangkok se encuentra el barrio de Thonglor, que concentra una de las propuestas gastronómicas y de ocio más exclusivas de la capital de Tailandia.

Durante generaciones a estas calles llegaron inmigrantes japoneses, que desembarcaron para hacer negocios y dieron una identidad que distingue a esta zona de otros barrios de la ciudad.

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La huella de esta comunidad se refleja en restaurantes como el Uomasa o el Nirai Kanai, o en cafeterías como el Tokyo Cream Café. Pero si llegamos a Bangkok, invitados por Turismo de Tailandia, es para conocer la propuesta gastronómica del país. Y hacia allí vamos.

La reivindicación de la cocina tailandesa

El restaurante Bolan es un excelente ejemplo: medio oculto en una pequeña callejuela paralela a la transitada avenida Soi Sukhumvit 55, su decoración en madera, bambú y con un pequeño pero frondoso jardín recuerda a las casas rurales.

Bolan y Canvas, cada uno reconocido con una estrella Michelin, son dos excelentes muestras para conocer el presente de la gastronomía tailandesa

Y su cocina, ganadora de una estrella Michelin, es un homenaje a la variada tradición gastronómica de Tailandia.

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Selección de platos del menú degustación del restaurante Bolan. Foto: JPCh.

El menú degustación (53 euros, sin bebida) se inicia con un paseo por la cocina, donde el personal explica algunos secretos de los platos que se probarán, y a modo de introducción convidan una cucharada de arroz con azúcar de coco.

El viaje de sabores comienza con un pequeño pero intenso licor llamado Yadong Ma Kratueb Rong, acompañado por dos trocitos de frutas tropicales, y seguido por un entrante de frutos de mar con jengibre, y arroz noodle con pato.

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En los platos principales, de porciones precisas para ir variando de sabores, desfilaron el pollo Kuraburi a las brasas con aderezo de chile, el cerdo salteado con tomates y vegetales, el curry al estilo de Krua con gambas y banana de la bahía de Pha Gna con fruta del verano, una sopa picante con pescado y albahaca, otra carne de cerdo pero esta vez fermentada y con hojas, todo acompañado por dos variedades de arroz.

De postre, un combinado de hielo picado, mango y jengibre.

El turno de la cocina más sofisticada

Lo interesante de este barrio es la combinación entre el Bangkok tradicional y el moderno. Si ya probamos algo clásico, pues a la noche fue el turno de la vanguardia, muy bien representada en el restaurante Canvas.

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Caviar en hojas de pimienta bañado en coco, una de las preparaciones de Canvas. Foto: JPCh.

También ganador de una estrella Michelin, solo hay un puñado de mesas y una barra que da directamente a la cocina abierta. Allí se puede ver cómo el equipo de seis a siete cocineros, bajo las órdenes del chef Riley Sanders, trabajan con precisión de cirujanos para elaborar los seis o nueve platos de los dos menús degustación que se ofrecen (de 82 a 100 euros).

En Canvas se combinan sabores que uno una creía que podrían mezclarse. Y el resultado es de primera

Los sabores que uno creía que no se podrían combinar resultan en platos de cuidadosa presentación aptos para paladares sofisticados.

Primero llegaron unos pequeños snacks: manzana rosa con almendra silvestre, gamba de río con lima kafir y coco, y carne wagyu con anchoa y picante.

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En Canvas los cocineros tienen precisión de cirujanos. Foto: JPCh.

Luego pasaron el pan de arroz tostado (con huevo salteado y manteca marrón), el pez gato salvaje (sazonado con piel de tomate y cúrcuma), el arroz pegajoso (o glutinoso) con caviar, coco y pimienta (¡fabuloso!), la paletilla de cerdo con ajo y mostaza verde y el que se lleva los aplausos, la pechuga de pato con cilantro, chile y moras desplegadas como un código de barras.

De postre, sirvieron un ñame púrpura con el dulcísimo mangostino con santol (fruto típico) con menta y cártamo.

Masajes para relajarse

El tiempo en Thonglor, debido al intenso calor, se puede dejar pasar en un tour de compras en centros comerciales como el Playground! o The Commons, o en interesantes tiendas de diseño como Anchavika.

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Elección de aceites en la casa de masajes Divana. Foto: JPCh.

Pero también es posible relajase en una sesión de masajes en Divana. Esta es una de las cinco casas que tiene esta cadena en la ciudad, todas residencias modernas o de estilo colonial, con su respectivo jardín, que dan una sensación más acogedora que otros centros similares.

En Divana las sesiones de masajes duran de dos a cinco horas, según se busque relajación, desintoxicación de la rutina o liberarse el estrés

Mientras se saborea un té el personal consulta si uno busca un masaje para aliviar el estrés, relajarse o desintoxicarse de las tensiones. Según la elección se preparan los aceites y los ungüentos que los masajistas pasarán, durante dos horas, en un proceso en el que se pierde la noción del tiempo. Pero hay otros masajes que pueden durar hasta cinco horas.

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En Divana se cuidan todos los detalles. Foto: JPCh.

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Con un paso breve por el sauna, el viaje a la relajación tiene su punto final en una bañera extra large con pétalos de rosas, velas y acompado por un té orgánico.

No mentiríamos si aseguramos que la sensación es de estar flotando.

Tradición y vanguardia en el hotel

También esta la opción de tomar una copa en la terraza del hotel Akyra. Este hotel de cinco estrellas es un establecimiento boutique que despliega un estilo de discreto lujo, con bienvenidos detalles como un cóctel de bienvenida en sus habitaciones de dimensiones generosas.

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Una de las habitaciones del hotel Akyra. Foto: JPCh.

Varios de los 148 dormitorios son del tipo estudio, ideal para los que llegan a la capital de Tailandia en largos viajes de negocios. Incluso cuenta con suites de hasta tres habitaciones.

La terraza del hotel Akyra es un punto recomendado para tomar un cóctel al atardecer

El Lounge Presidente es un elegante salón para tomar una copa o cerrar negocios, mientras que la piscina en el piso 11 despliega unas interesantes vistas de Thonglor.

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Piscina del hotel Akyra, ideal para un cóctel con vistas. Foto: JPCh.

Mientras que por las noches su restaurante Som Tan & Chardonnay ofrece una interesante muestra de platos tailandeses, al mediodía despliega platos más internacionales bajo la propuesta de “el Este se encuentra con el Oeste”.

La marcha comienza antes

El día puede terminar en algunos de los numerosos clubes nocturnos que se agrupan, como un enjambre, en las calles de los alrededores. Aquí hay discotecas abiertas de lunes a lunes, aunque con horarios más madrugadores que los españoles.

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Diversión al estilo japonés en el Kukkukk Yakiniku Café. Foto: JPCh.

Uno de los más populares es el Ice Bar, que como su nombre sintetiza, es una cueva de hielo que aporta una tregua al intenso calor.

Pero el que más nos ha interesado es el Kukkukk Yakiniku Café, lleno de objetos de cultura pop y retro (sillones de barbería, carritos de supermercado viejos, robots de juguete y televisores blanco y negro) y un vestuario con duchas y toallas adaptado como comedor para probar platos japoneses.

Un divertido homenaje a una de las comunidades más dinámicas de este sofisticado barrio de Bangkok.