El turismo de España puede perder 12.000 millones por el procés

El 2018 puede ser un año muy difícil para el turismo en España, según una consultora. EFE

El turismo de España puede perder 12.000 millones por el procés

Si persiste la incertidumbre política en 2018 la caída de la reputación de España llevaría a una pérdida del 15% de turistas internacionales

Los empresarios del turismo esperan que el 21-D calmen las aguas del panorama político catalán. Pero si las fuerzas independentistas vuelven a ganar y mantienen sus intenciones soberanistas, o si los partidos constitucionalistas no logran formar un gobierno estable, la inestabilidad amenaza a largo plazo al turismo de la comunidad autónoma y, por extensión, al resto de España.

Uno de los barómetros para calcular la repercusión del conflicto político a largo plazo es el análisis de la marca España en Europa. Según la consultora Reputation Institute, la intención de visitar España “ha caído a niveles de 2014”.

En cifras concretas, significa que el país podría dejar de recibir un 15,37% de visitantes, “lo que supondría una pérdida de 12.000 millones de euros en el turismo”, dijo Enrique Johnson, director general de esta empresa.

Sólo en Cataluña, la patronal Exceltur ha calculado que el sector turístico perdería 1.800 millones en el último trimestre del año. La cifra de Reputation podría cuadrar si el cuadro político aumenta de gravedad y conflictividad a lo largo del año.

Otros frentes de conflicto

Es que además de este frente de tormenta, el turismo de España cuenta con una mayor competencia de los destinos del Magreb y Oriente Medio, que han ganado en seguridad política y ofrecen propuestas a precios más económicos que el país para reconquistar el mercado.

Por lo pronto, el análisis de esta consultora se mantiene en el terreno de las hipótesis a largo plazo, porque en octubre los visitantes extranjeros a España aumentaron un 1,8%, hasta llegar a los 7,3 millones.

Desde octubre los hoteleros registran que las reservas han bajado un 20% en Cataluña, y encaran una política de recorte de tarifas para salvar el año. Pero en el resto de España todavía no se computan descensos abruptos por la inestabilidad política.