Hay cafés y cafés. Y luego está el café turco

El café es una de las señas de identidad más reconocidas de Turquía. Foto: Marco Secchi - Unsplash.

Hay cafés y cafés. Y luego está el café turco

Una de las tradiciones gastronómicas más populares de Turquía, su café, tiene diferentes preparaciones y sabores. Te contamos sus diferencias

Juan Pedro Chuet-Missé

Barcelona

28/11/2019 - 12:11h

El café está tan arraigado en la cultura de Turquía que la Unesco lo incluyó en su lista de bienes culturales intangibles. Beberlo es parte de una ceremonia social, infaltable en celebraciones como bodas y cumpleaños, y es lo primero que se ofrece cuando se visita una casa.

La preparación tradicional

A grandes rasgos el café turco tiene un molido muy fino, que hace que los sedimentos queden en la taza cuando se sirven, lo que inspira la ancestral tradición de leer el futuro en la borra.

El líquido se hierve con azúcar en un recipiente llamado cezve, y se apaga el fuego cuando aparece una capa espumosa. Si parece muy espeso, pues hay que acostumbrar el paladar; pero si se lo quiere cortar con leche, hay que elaborarlo con el producto lácteo al mismo tiempo.

A pesar de la definición genérica del café turco, no todos son iguales. Las diferencias no residen tanto en el tipo de grano que se usa (sirven tanto la variedad arábica como la robusta), sino en la manera en que se prepara. Seguimos los consejos de Turismo de Turquía para conocer sus diferencias.

Hay variedades de café turco al que se le agregan chocolate, frutos secos o almáciga. Foto: Go Turkey.

Hay variedades de café turco al que se le agregan chocolate, frutos secos o almáciga. Foto: Go Turkey.

Menegiç

El menegiç no se elabora con granos de café, sino con semillas del arbusto Pistacia terebinthus, más conocida como cornicabra, originario del sureste del país.

El café es la bebida más popular de Turquía, infaltable en las reuniones familiares y lo primero que se ofrece cuando se visita un hogar

La bebida no tiene cafeína y su sabor es más afrutado que el tradicional. Aunque el proceso de elaboración es similar, tiene una consistencia más espesa. Es una variedad del café turco muy tradicional en los pueblos y difícil de encontrar más allá de las fronteras.

El menegiç se elabora con los frutos de un arbusto. Foto: Go Turkey.

El menegiç se elabora con los frutos de un arbusto. Foto: Go Turkey.

Dibek

Este café se elabora con rocas colocadas en el suelo, y los granos se muelen con una piedra como si fuera un mortero.

Este proceso hace que el café cambie de gusto, y tanto el color como el sabor son más livianos.

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Por ello, si uno no termina de aceptar la contundencia de tradicional café turco, el dibek se presenta como una variedad más fácil de digerir.

El café dibek se elabora con un cazo colocado en las rocas. Foto: Go Turkey.

El café dibek se elabora con un cazo colocado en las rocas. Foto: Go Turkey.

Mırra

El café mırra es una variedad más fuerte y amarga. De hecho esta palabra deriva de ‘marara’, que en árabe significa ‘amargo’.

La razón de esta diferencia de sabor es que los granos se tuestan dos veces, y no tiene tanta borra como el café turco más popular.

Además del tradicional horno, el café turco se puede preparar en fogones sobre rocas, arena, cenizas o brasas

Para atenuar su amargor se le suele agregar cardamomo u otros ingredientes, una costumbre habitual en el sudeste de Turquía.

Se bebe en una taza sin asa, y como su preparación es más compleja, se reserva para ocasiones especiales.

El café mirra es la variedad más amarga del café turco. Foto: Go Turkey.

El café mirra es la variedad más amarga del café turco. Foto: Go Turkey.

Preparado en otros sitios

Si el dibek se prepara en un fogón entre rocas, hay otros tipos de café que se prepara con el recipiente sobre arena, brasas o cenizas, y en cada uno, el sabor es diferente.

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Las variedades se multiplican cuando se le agregan otros ingredientes como chocolate, vainilla, almendra, avellana o caramelo, pero el más frecuente es la almáciga, un tipo de resina que otorga un sabor entre almizclado y leñoso, que recuerda a un pino o incienso. Al principio puede chocar un poco, pero luego se querrá volver a probar.