Una organización vinculada a la CUP atacó el bus turístico

Arran, los cachorros de la CUP, reivindicó el ataque al bus turístico. Foto de un testigo.

Una organización vinculada a la CUP atacó el bus turístico

Arran, organización juvenil de la CUP, dice que el ataque es contra “un modelo turístico depredador”. La oposición critica la pasividad del Ayuntamiento

Arran, una organización juvenil vinculada a la CUP, reivindicó el ataque al bus turístico de Barcelona. En un vídeo colgado por esta agrupación, se ve cómo cuatro encapuchados detienen al vehículo cerca del Camp Nou, pinchan sus neumáticos y pintan un graffiti sobre el parabrisas que dice “El turismo mata los barrios”.

En Twitter, esta organización también reconocieron ser los autores del ataque, y dijeron que el acto “no es turismofobia, es autodefensa contra el ‘barriocidio’”. En varios hilos de esta red social, han expresado que , "el turismo masivo mata los barrios, destruye el territorio y condena a la miseria a la clase trabajadora", por lo que la organización lucha "contra un modelo turístico depredador" y "asesino" que "genera puestos de trabajo precarios y temporales, que gentrifica las ciudades y sólo genera beneficios para unos pocos".

Arran arremete asimismo contra "unos responsables políticos que ignoran las reivindicaciones" de las organizaciones que trabajan por "construir un modelo turístico alternativo y sostenible".

Colau anunció que denunciará el ataque

El ataque al bus ha despertado las alarmas del arco político de Barcelona. La alcaldesa Ada Colau, por medio de Twitter, anunció que solicitó informes del suceso y que denunciará el ataque. "Las protesta contra el turismo no pueden pasar por intimidar las personas ni dañar equipamientos", dijo.

 

 

El ataque sucedió el jueves pero se conoció el sábado. En un principio el ayuntamiento buscó quitar hierro al tema. El regidor de Empresa y Turismo Agustí Colom negó que haya turismofobia en la ciudad y lo desvinculó de las críticas que pueda recibir el sector turístico por su expansión en la ciudad. El consistorio había condenado el ataque pero no presentó la denuncia porque espera recoger más información. Así lo confirmó el segundo teniente de alcalde, Jaume Collboni, que pidió a TMB que investigue el caso.

 

 

Los representantes de la oposición señalan a la administración de Ada Colau como responsable de políticas que promueven estos sucesos. Según dijo el presidente del PP en el Ayuntamiento de Barcelona, Alberto Fernández, «la mala gestión de Ada Colau ha convertido el turismo en el primer problema para los barceloneses, pese a que cuando ella entró a la alcaldía era el noveno».

Fernández agregó en un comunicado que la alcaldesa “promueve la turismofobia para evitar la Colaufobia de los barceloneses por su mala gestión de esta actividad económica”.

Críticas por la pasividad

Desde el Pdecat la regidora Sònia Recasens pidió que el ayuntamiento aclare los hechos, y en Twitter dijo que le parecía incomprensible que se demoren tres días para recoger información antes de presentar la denuncia. “El silencio les hace cómplice de la turismofobia. ¿La están encubriendo?”, dijo en su cuenta.

 

 

Carina Mejías, jefa del grupo de Ciudadanos, también señaló al ayuntamiento por su gestión en el área municipal: “fomentar el discurso contra el turismo provoca estas consecuencias. Los actos de vandalismo no pueden quedar impunes”, escribió en Twitter.

 

 

Una larga lista de ataques contra el turismo

El ataque al bus se suma a otros hechos vandálicos que tienen al turismo como su objetivo. En mayo, en el Hotel Catalonia Magdalenes del barrio Gótico un grupo de 50 personas disfrazadas con pelucas rompieron cristales y algunos muebles del hotel.

Ese mismo mes, dos hoteles de Poblenou (el Amistat Beach Hostel y el Travelodge Poblenou) recibieron una lluvia de huevos y pintura arrojada por miembros de la plataforma Poblenou ens Plantem. El Gremio de Hoteles criticó que el edil de Turismo no haya condenado aquellos hechos, informó La Vanguardia.

Peor le ha ido al hotel Casa de Sol, de Gràcia, un inmueble que antes había sido okupado. Desde diciembre ha sufrido cuatro ataques, como pintadas en la fachada, rotura de cristales, y en marzo un grupo de personas realizaron destrozos en la recepción.

Esta es la primera vez que el bus turístico es objetivo de un ataque de estas características, aunque en noviembre cinco protestas simultáneas de la Assemblea de Barris per un Turisme Sostenible han interrumpido la circulación del servicio en protesta porque, a su criterio, el turismo “ha convertido a Barcelona en un museo, en un parque temático”.