La Valeta: escapada en plena efervescencia cultural

La Valeta ostenta este año la capitalidad europea de la cultura.

La Valeta: escapada en plena efervescencia cultural

Capital europea de la cultura, La Valeta brilla gracias a un cóctel perfecto de arte, gastronomía y una nutrida agenda de eventos

Más allá de las playas, las aguas turquesas de la Blue Lagoon, los teléfonos rojos de estilo londinense y los cursos de inglés para extranjeros, Malta tiene mucho que ofrecer, fruto de las sucesivas culturas que la ocuparon. En 2018, su capital, La Valeta, se viste de largo como Capital europea de la cultura poniendo el broche perfecto a una escapada con mucho arte.

Más de 140 proyectos y 400 eventos, que van desde ópera clásica a cine y moda, pasando por conciertos, exposiciones y performances se sucederán hasta finales de diciembre, dando por terminada la capitalidad cultural europea de La Valeta.

La ciudad, posiblemente la capital europea más pequeña con menos de un kilómetro cuadrado, se abre por entero al visitante ofreciendo como escenarios del nutrido programa de actividades y eventos sus enclaves más emblemáticos.

La Valeta, declarada Patrimonio Mundial por la Unesco en 1980, es un auténtico museo al aire libre, perfecto para recorrer a pie, en bicicleta o taxi ecológico, donde el peatón tiene preferencia respecto a los coches

La fortaleza de San Elmo, la concatedral de San Juan –que atesora una impresionante obra de Caravaggio- el Museo Arqueológico Nacional o el Gran Puerto cobrarán así nuevos atractivos, a los que se unen novedades como el Valleta Design Cluster –antiguo matadero reconvertido en galería de arte- o el renovado mercado Is-Suq tal-Belt.

Descubrir La Valeta con calma

Entre conciertos, desfiles y exposiciones, la ciudad despliega sus encantos, forjados a lo largo de la historia por el paso de fenicios, árabes, Caballeros de la orden de San Juan, franceses y británicos.

La Valeta, declarada Patrimonio Mundial por la Unesco en 1980, es un auténtico museo al aire libre –perfecto para recorrer a pie, en bicicleta o taxi ecológico- donde el peatón tiene preferencia respecto a los coches que circulan por el lado izquierdo, herencia de la costumbre inglesa, como también lo son las cabinas de teléfono rojas que parecen decorar las calles.

La Valeta reminiscencias británicas
Fruto de su pasado como colonia británica, en La Valeta se conduce por la izquierda.

Fundada en 1566 por el gran maestre Jean Parsot de la Valette, a quien debe su nombre, la ciudad fue creada como asentamiento para los Caballeros de la Orden de San Juan, cuya huella aún pervive, por ejemplo, en los antiguos albergues, entre los que destacan el de Castilla y el de Provenza, o el Palacio del Gran Maestre, actual oficina del Presidente de la República.

El nuevo Parlamento, obra del arquitecto italiano Renzo Piano, luce en el espacio que domina las ruinas neoclásicas de la antigua ópera, transformada en un teatro descubierto. Obra del mismo arquitecto es la remodelación de la puerta principal de acceso a la ciudad haciendo de ella una aplaudida entrada diáfana.

Una visita obligada es la concatedral de San Juan, joya del barroco que atesora La decapitación de San Juan, fascinante obra de gran tamaño de Caravaggio del año 1607

Bajando la Calle República, su principal arteria, nos saludan innumerables cafés y puestos de flores mientras vislumbramos empinadas escaleras en calles estrechas decoradas por coloridos balcones que se asoman al Mediterráneo.

La Valeta capital europea de la cultura 2018.

Un bocado con sabor maltés

Dos visitas obligadas son el Teatro Manoel y la concatedral de San Juan, joya del barroco que atesora La decapitación de San Juan, fascinante obra de gran tamaño de Caravaggio del año 1607.

Y de una iglesia a un palacio, Casa Rocca Piccola, para pasar después a una fortaleza: el fuerte San Elmo, que aloja el Museo de la Guerra y ofrece espectaculares vistas del Gran Puerto, solo comparables a las que se obtienen desde los Jardines Upper Barrakka.

Un descanso tras la jornada de visitas nos deja un respiro en la heladería Italianate o el Caffe Cordina, auténticos iconos de la ciudad. Para comer, Gugar Bar; Aaron's Kitchen, restaurante de cocina mediterránea del conocido chef Aaron Degabriele; Trabuxu Bistró, un wine bar con más de 300 referencias y excelentes bocados; o Legligin, otro buen lugar donde disfrutar del vino.

También céntrico, en la Avenida de la República, King's Own sirve buenas raciones de pasta, mientras que, pasado el Palacio Presidencial, el Angelica se jacta de servir el "mejor conejo de Malta”.

Pastizzi La Valeta
Los pastizzi, pasteles de hojaldre de relleno salado, son estandarte de la cocina local.

Para comer sobre la marcha debemos decantarnos por los excelentes pastizzi, estandartes de la cocina local. Son unos pasteles de hojaldres rellenos de carne, espinacas, queso ricota o puré de guisantes. Nada mejor que entrar en las tradicionales pastizzerija para comprarlos y descubrir su sabor.

Si lo que se busca es una copa relajada, en The Pub encontraremos la típica estética británica. The Bridge Bar, por su parte, es una excelente opción para escuchar jazz en vivo, así como Django Jazz Bar, en la calle República.

El Gran Puerto

Un panorama más cosmopolita nos espera en el Valletta Waterfront, zona de ocio por excelencia en el Gran Puerto que atesora la más completa oferta de ocio de la capital, con restaurantes, tiendas y locales para relajarse con una copa.

La Valeta Waterfront
Valletta Waterfront es la zona de ocio por excelencia en el Gran Puerto.

La zona del Gran Puerto regala, además, fantásticas vistas a las Tres Ciudades: Vittoriosa, Cospicua y Senglea, hogar de los Caballeros de la Orden de San Juan tras su expulsión de la isla de Rodas por parte del sultán Solimán el Magnífico.

A sus pies, en el agua, los veleros se mecen en el agua diseñando una postal improvisada. ¿Un capricho? Una travesía en barca de remos con la que obtendremos un punto de vista diferente de la ciudad.