Viaja a algunos de los otoños más hermosos del mundo

La paleta de colores otoñales es tan extensa que nos faltan las palabras para describir los colores. Foto: Turismo de Nikko.

Viaja a algunos de los otoños más hermosos del mundo

De Nikko a La Toscana y de Rioja Alavesa a la Selva Negra, estos son algunos de los mejores lugares del mundo para disfrutar de los colores otoñales

Mar Nuevo

Madrid

16/09/2019 - 19:48h

En una paleta cromática infinita, que va de los marrones a los amarillos, pasando por los ocres y dorados para explotar en vibrantes anaranjados y rojos que tiñen de color hojas, árboles y paisajes enteros, el espectáculo del otoño está a punto de comenzar. Y estos son algunos de los lugares más hermosos del mundo para disfrutarlo.

Ya se sabe que la mejor manera de olvidarse del estrés postvacacional es organizar un nuevo viaje y es que, además, la llegada del otoño hace brillar de forma excepcional algunos destinos de todo el mundo que se tiñen de increíbles tonalidades ofreciendo un espectáculo único.

[Para leer más: Siete pueblos de ensueño para descubrir este otoño]

De la región japonesa de Nikko a la italiana de La Toscana, pasando por los misteriosos paisajes de Irlanda del Norte, la Selva Negra, un lago turquesa en Canadá y una comarca teñida de vides multicolor como es Rioja Alavesa, trazamos un recorrido por los otoños más hermosos del mundo.

A alrededor de 2 horas de Tokio en tren, Nikko ofrece uno de los espectáculos otoñales más hermosos del mundo

Nikko, Japón

A alrededor de dos horas de Tokio en tren exprés encontramos Nikko, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1999 y guardián de una interesante propuesta arquitectónica y cultural, pero también de uno de los paisajes más bellos de todo Japón.

Con la llegada del otoño, el lago Chuzenji y su entorno protagonizan vistas fabulosas gracias al carnaval de colores que visten las hojas de los árboles cercanos y que se reflejan en las aguas del largo, a 1.269 m sobre el nivel del mar.

Además de verlo desde la orilla, podemos navegar sobre sus aguas a bordo de la Ruta de Momiji Mawari.

Lago Chuzenji. Foto: Turismo de Nikko.
Lago Chuzenji. Foto: Turismo de Nikko.

Si somos más de perdernos en la nubes, la mejor opción es el teleférico y mirador de Akechidaira, que nos permite divisar desde las alturas y durante un recorrido de 3 minutos -que desearíamos que no acabase nunca- el excepcional paisaje de la región, con vistas sobre la Cascada de Kegon, el Monte Nantaisan y el Lago Chuzenji.

Atravesar el asombroso Puente Colgante Watarassha, que cubra los barrancos de la región, es la tercera de las propuestas, que permite otear desde arriba la presa de Kawamata y su embalse, unas vistas que nos dejarán sin aliento.

Una última pista otoñal: degustar la trucha de otoño - la ochi-ayu- en el restaurante Funabatei, en la orilla del río Kinugawa, que mantiene el estilo de casa privada tradicional y donde se degusta este suculento manjar alrededor de un fogón hundido en el suelo.

Trucha Ochi ayu. Foto: Turismo de Nikko.
Trucha Ochi ayu. Foto: Turismo de Nikko.

Rioja Alavesa, España

Como una maravillosa postal que se mueve entre tonos verdes, dorados y rojizos, la comarca de Rioja Alavesa empieza ya a cambiar su escenario natural para acoger la vendimia, el momento de más actividad en campos y bodegas, y que combina con una de sus estampas más idílicas.

Idílicas villas medievales como Laguardia, Labastida, Samaniego o Elciego se confabulan para atraparnos con sus encantos. Mientras, las bodegas, desde grandes ‘catedrales del vino’ como Baigorri, Ysios o Viña Real a las más pequeñas y tradicionales regentadas por terceras y cuartas generaciones de bodegueros se afanan para proponer todo tipo de planes apetecibles, que se ofrecen a través de la Ruta del Vino de Rioja Alavesa.

Es el caso de Bodegas Palacio, en Laguardia, que ofrece la oportunidad de sumergirnos de lleno en la vendimia escogiendo los racimos y pisándolos en una prensa tradicional para degustar el primer mosto para después relajarnos en un almuerzo tradicional; o Baigorri, en Samaniego, donde participar junto a su enólogo Simón Peregrina en una cata de vinos premium.

Bodegas Baigorri Samaniego. Foto: Ruta del Vino de Rioja Alavesa.
Bodegas Baigorri Samaniego. Foto: Ruta del Vino de Rioja Alavesa.

También es posible conocer de cerca viñedos y bodegas de Labastida de la mano de bodegas como Remelluri, Tierra, Mitarte, El Otero Gontés y Solagüen. Para que no todo sea viña y vino, las actividades se combinan con rutas de senderismo y bicicleta de montaña.

Bahía de Murlough, Irlanda del Norte

Conocido también como bahía de los Esclavos, este impresionante tramo del litoral se ubica en la ruta costera de la Calzada del Gigante, al noroeste del condado de Antrim y, además de una belleza excepcional, ofrece increíbles vistas al mar y a la isla de Rathlin, así como las islas de Escocia en el canal del Norte.

En otoño y, especialmente al atardecer, los juegos de colores son absolutamente fantásticos, gracias a su geología y a los árboles y plantas que la decoran como en un escenario, salpicado también de dunas.

Tan cinematográfico es el paisaje que fue empleado para graban escenas de la tercera temporada de Juego de Tronos, como el encuentro de Tyrion Lannister y Jorah Mormont con unos traficantes de esclavos camino a Meereen.

Murlough Bay. Foto: Turismo de Irlanda.
Murlough Bay. Foto: Turismo de Irlanda.

También en Irlanda de Norte y no muy lejos de la localidad costera de Cushendun encontramos el valle de Shillanavogy, ubicado bajo la montaña de Slemish y donde, se cuenta, solía pastorear San Patricio.

Esta apacible tierra, hogar de impresionantes praderas verdes, es el hogar de algunos de los personajes de Essos: el Mar Dothraki en Juego de Tronos. Khal Drogo cabalgó por esta tierra hacia Vaes Dothrak junto a su nueva esposa, Daenerys Targaryen, y su malvado hermano Viserys.

En otoño, las intensas tonalidades verdes dejan paso a una gama de marrones, ocres y anaranjados que hacen aún más épica la leyenda de estas tierras.

Shillanavogy. Foto: Turismo de Irlanda.
Shillanavogy. Foto: Turismo de Irlanda.

[Para leer más: iete rincones secretos para descubrir una nueva cara de Irlanda]

La Toscana, Italia

Viñedos, campos de olivos y monumentales hileras de cipreses dibujan el mapa más bello de La Toscana que, en los meses otoñales se visten de naranja y de rojo.

En el Parque Nacional de Foreste Casentinesi, Monte Falterona y Campigna, de casi 365 km2 que extienden a ambos lados de los Apeninos entre Romaña y Toscana, se organiza en otoño el festival Autunno Slow, plagado de eventos que incluyen desde rutas senderistas a talleres de fotografía, pasando fiestas gastronómicas en torno a productos como las castañas o el queso.

San Quirico d'Orcia. Foto: Giuseppe Mondì | Unsplash.
San Quirico d'Orcia. Foto: Giuseppe Mondì | Unsplash.

Lago Louise, Canadá

Seguramente has visto hermosas fotos de este lago de color azul brillante alimentado por las gélidas aguas de los glaciares del Parque Nacional Banff, en Canadá.

De hecho, es un destino muy apreciado en invierno gracias a la proximidad de tres estaciones de esquí de primer nivel como Banff Sunshine, Lake Louise Ski Resort y Mount Norquay y, sin embargo, antes de que llegue la temporada de los deportes blancos, merece la pena echar una ojeada al espectáculo natural que forman los colores de la vegetación, con tonalidades anaranjadas y rojizas que parecen fuego, en contraste con el azul turquesa del agua y el blanco de los picos nevados.

Lago Louise, Canadá. Foto: David Mark | Pixabay.
Lago Louise, Canadá. Foto: David Mark | Pixabay.

Selva Negra, Alemania

La mezcla de variedades de árboles de hoja caduca, como hayas y robles, que van gradualmente cambiando de color, con los de hoja perenne, como los abetos, que mantienen sus verdes oscuros, hacen de la explosión de colores otoñales en la Selva Negra una de las más hermosas del Europa.

El otoño además es época de weinfeste o fiestas del vino en numerosos pueblos de la región, pero también del Oktoberfest que, pese a lo que pueda parecer, no solo se celebra en Múnich, sino también, y mucho, en esta zona.

Un festival muy curioso se celebra además en la localidaid de Lahr. Llamado Chrysanthema, la localidad situada entre Offenburg y Figurgok a la entrada del valle de Schutter, se convierte durante veinte días en un festival de música, gastronomía y, sobre todo, flores por todas partes. Todo ello para conmemorar el otoño.