La audaz apuesta de la bodega Carles Andreu por el trepat

Carles Andreu es una bodega que realiza una interesante apuesta por los vinos de la variedad trepat. Fotos: Bodega Carles Andreu

La audaz apuesta de la bodega Carles Andreu por el trepat

La bodega Carles Andreu, de La Conca de Barberá, rescata la variedad trepat y junto con las vides macabeo y parellada elaboran distinguidos vinos y cavas

Luisa Ramos

Wine Style Travel

BARCELONA

30/07/2017 - 05:55h

Nadie se atrevía a elaborar vinos tinos con la variedad trepat. Nadie excepto Carles Andreu padre, que no desaprovechó esta uva que históricamente se utilizaba para vinos base y cavas, pero pocos se han atrevido a sacarle todo el provecho posible.

Algo maltratada por su poco color y escasa graduación, el trepat no había llamado la atención de los elaboradores de la zona para dedicarle el tiempo y el mimo necesarios, pero Carles Andreu se fijó en sus granos grandes y en su maduración lenta, y que llegaban al mes de octubre con suma facilidad.

El trepat sí encajaba con los vinos rosados, pero en los tintos costaba más. Pero en la bodega Carles Andreu han logrado convertir sus defectos en un catálogo de virtudes. Con su Trepat Jove 12@, elaborado en el corazón de La Conca, consiguen desmitificar la falta de graduación y rompieron los esquemas. Así como con el Trepat Carles Andreu, que ni siquiera oculta el nombre de la vid protagonista. Para elaborarlo se lleva a cabo una recolección manual después de dejar que sobrepase su maduración, y luego reposa seis meses en barricas de roble francés de 225 litros. En él los matices de especies y la fruta madura están presentes, pero si hay algo que destaca nada más entrar en boca es su sabor a regaliz.

grapeflower

La sorpresa de la variedad parellada

Además de trepat, el 97% de su producción es con vides parellada y macabeo. La segunda es una de sus apuestas más firmes y a ella le han dedicado un monovarietal, en el que la manzana es la protagonista. Es un punto que lleva a la duda si ese aroma característico de los cavas es realmente aportado por el macabeo como se suele pensar o por la parellada. Un gran descubrimiento en un vino poco habitual que vale mucho la pena probar

Los vinos de Carles Andreu se engloban en la DO Cava y la DO Conca de Barberà, una tierra caracterizada por su arcilla y guijarro. Esta característica se percibe en su Cava Brut Nature, un producto que es la viva imagen de La Conca. Se elabora con una crianza mínima de 18 meses con un 60% de parellada y 40% de macabeo, en el que combinan racimos fríos. Se trata de una vendimia que se hace casi tres semanas más tarde que en el Penedès, con unos veranos algo más frescos, una temperatura que con la llegada del otoño llevan a que el último ciclo de maduración sea algo más lento. 

CAVA DE NIT

En tanto, su Cava Gran Reserva surge de una cuidada selección de vinos base macabeo y parellada complementado con chardonnay. A lo largo de un proceso de 36 meses los efectos de la levadura se perciben mucho más presentes.

El trepat también está presente con el Rosat extrabrut, con 15 meses de crianza, que se percibe untuoso, complejo y elegante.

Casi tres siglos de producción de cavas y vinos

Los primeros registros indican que la familia de Carles Andreu llevan en Pira, en la provincia de Tarragona, desde 1726. Dedicados a la producción y comercialización de vinos y destilados en Reus, han comprado tierras durante más de un siglo hasta llegar a las actuales 90 hectáreas de su propiedad. Un tercio se destina a la producción de su propia marca, que alcanza las 140.000 unidades, mientras que el resto se vende a la cooperativa que la bodega integra.

cavas carles andreu

Este es un formato muy habitual en la zona: durante algunos años del siglo XX, la producción de vinos para marcas propias en La Conca de Barberà desapareció en pro del cooperativismo, que se impuso desde los años 20 hasta prácticamente los 80. De hecho, difícilmente se puede encontrar una marca de la zona con más de 30 años de antigüedad, y sin embargo, las cooperativas son todas centenarias.

Cada día la bodega abre sus puertas a los visitantes. Es algo arriesgado, ya que el establecimiento no queda precisamente de paso. Quien llega está dispuesto a aprender sobre los cavas y vinos, por ello los miembros de la familia abren su casa y enseñan las instalaciones a quien quiera visitarlos.