Cuatro cavas para cuatro habanos

El maridaje de cavas y habanos depara gratas sorpresas. / J.Català

Cuatro cavas para cuatro habanos

¿Se pueden maridar cavas con puros? Claro que sí, ambos establecen un diálogo como el que presentamos entre un Roger Goulart 2008 y un Montecristo Añejado

Jordi Català

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Barcelona

29/10/2016 - 00:38h

Iniciemos un nuevo experimento: se trata de una serie de cuatro maridajes entre puros y cavas de la misma edad pero con diferentes historias. Para evitar desacuerdos y conseguir la mejor unión entre unos y otros hemos seleccionado cuatro cigarros y cuatro cavas de la misma clase.

Ambos productos nacieron en las mismas fechas y fueron cuidados en su envejecimiento de forma excepcional. El añejamiento paralelo no los ha dotado siempre de características similares pero la curiosidad que nos ha movido a realizar el experimento se origina en que los cuatro son productos ‘redondos’, que han pasado por procesos y mimos muy especiales y que al llegar el momento de encontrarse y de conocerse se entienden con la generosidad y la tranquilidad que les otorga sus canas virtuales, para crear una historia muy especial. 

Cavas y puros presentan un gran equilibrio individual y consiguen, cuando se unen, un resultado inédito e igualmente equilibrado. Son armónicos, elegantes y sorprendentemente frescos, pero también crean una sensación de tranquilidad organoléptica no exenta de sorpresas, con carencia de acidez, mientras que la burbuja pequeña y persistente en los cavas junto a los tostados, las tierras y los cedros de los cigarros consiguen llevarse más que bien.

La delicadeza del Roger Goulart y la calidad de los Habanos Añejados

La idea nació en la presentación de un cava ya exitosamente desaparecido poco después (su producción era muy limitada) el Roger Goulart 2005 Gran Reserva Extra Brut. Se originó a partir de la percepción de que existen enólogos como Pedro Muñoz, de Roger Goulart, que con un cuidado proceso de selección de uvas de alta calidad, son capaces de conseguir envejecer cavas, que por definición casi nunca admitían edades muy prolongadas. Y se plasmó con la certeza de que esta tradicional marca vinculada al cava más exclusivo está produciendo ya sistemáticamente vinos de calidad añejados.

El partenaire lo aportaron los puros de la nueva serie Habanos Añejados, aparecida en el 2015. Se trata de cigarros premium seleccionados por su alta calidad, que una vez torcidos y acabados, son introducidos cuidadosamente en su caja para iniciar el ritual de envejecimiento en Cuba. Tras abrir el envase se realizan los cuidados pertinentes y los puros vuelven a dormir hasta el proceso de packaging definitivo que les va a conducir al estanco. El añejamiento dura entre cinco y ocho años.  

Esperamos que disfruten con el experimento y puedan gozar de festivales de sabores, aromas e inéditas combinaciones organolépticas.