La ruta del buen comer en Girona

Boquerones, una de las tapas degustadas en el tour gastronómico por Girona. / Fotos: Jordi Canals

La ruta del buen comer en Girona

Un paseo por la gastronomía de esta ciudad catalana, degustando productos tradicionales, de mercado y cercanías

Jordi Canals

a4passes

Barcelona

05/03/2017 - 06:00h

Ya se sabe que Girona es sinónimo de buen comer. La proyección mundial que los hermanos Roca dan a la ciudad con El Celler de Can Roca es innegable, pero hay muchos otros locales, sabores y sensaciones para descubrir en esta ciudad del norte de Cataluña.

Marc y Fiona, una pareja de holandeses enamorados de la ciudad, han creado Girona Food Tours, una empresa de recorridos enogastronómicos por restaurante, bares y locales de productos locales en Girona y los alrededores.

En un principio las rutas eran dirigidas para extranjeros, pero el interés de catalanes y de otros lugares de España les ha llevado a ampliar sus recorridos.

La primera parada fue en Casa Moner, donde el día comenzó probando los tradicionales xuixos de Girona con café. Estas pastas azucaradas están inspiradas en el tradicional pastel francés “chou à la créme”, de donde deriva su nombre, y en este local hemos podido conocer sus panes de diversas clases, elaborados con fermentaciones lentas, como el tradicional pan de pagès catalá.

Antes de llegar, nos entretuvimos en uno de los puntos icónicos de Girona: el puente de las Viejas Pescaderías, diseñado por Gustav Eiffel (sí, el mismo de la torre), desde donde se divisan las partes traseras de las casas que se asoman al río Onyar.

Luego fue el momento de conocer el Mercat del Lleó (mercado del León), que esa mañana hervía de actividad, cuyo colorido y despliegue de productos despertaban la envidia de quienes vivimos en pequeños pueblos, con mercados con menos variedad y vida. Frente nuestro pasaban bolsas y carros con legumbres, carnes, pescados frescos, especias, y toda clase de delicias. Y todo de primera calidad.

En algunas paradas descubrimos sus productos: en la Carnicería Gironell probamos la morcilla dulce, un producto que destaca entre los embutidos de la región; en la del Petit Productor degustamos diversos productos de proximidad y de cooperativas, como quesos y mermeladas, y en la Pesca Salada Mati realizamos una cata de productos de mar, como bacalao, anchoas y boquerones. O sea, con esta visita ya habíamos hecho el vermut.

El tour permitió conocer el proyecto Local Market: allí Irene y Mariona nos ofrecieron un abanico de productos de la tierra, como aceite de oliva virgen extra, quesos y jaleas, maridados con excelentes vinos de Calonge.

Tras una breve parada en Xoco Punt, grandes creadores en el arte del chocolate, hemos probado las anchoas de L’Escala, presentadas en pan con tomate y con boquerones con humus de garbanzos, regados con vermut. En esta degustación hemos descubierto que, a pesar de ser el mismo pescado, las anchoas se maceran en sal y el boquerón en vinagre.

En el Restaurante Artusi hemos descubierto su catálogo de tapas, y la excursión llegó hasta el local de Montse l’Artesana, donde hacía años que no probaba unos churros tan bien preparados, que junto a unas porras y unos buñuelos, hemos comido con un dedo del licor Ratafia del Raiers, que Angel Portet había traído desde la Pobla de Segur.

Rocambolesc

Después de pasar buena parte de la mañana picoteando y degustando, rematamos la jornada en Rocambolesc, la heladería de Jordi Roca (el menor de los famosos hermanos), cuyos curiosos helados se inspiran en los postres que ofrecen en El Celler de Can Roca, o que tienen nombres tan curiosos como Culo de la Leona o la Mano de Juego de Tronos.

Sin cansarse demasiado, se puede realizar una ruta por los callejones del barrio viejo de Girona, degustando toda clase de productos. Es cuestión de animarse y perderse entre los sabores.

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