Los vinos del Segre desembarcan en Barcelona

Los vinos del Segre desembarcan en Barcelona

Una cata realizada en la Fundació Tàpies permitió descubrir la suavidad de los blancos y el carácter los tintos elaborados en siete regiones de Lleida

Juan Pedro Chuet-Missé

Barcelona

21/10/2016 - 23:55h

Los vinos de DO Segre ganan su lugar en la gastronomía catalana

No es para nada nueva la DO Costers del Segre, de hecho tiene 30 años de vida, pero nunca antes se había hecho una cata con casi todas las bodegas agrupadas en Barcelona. La primera planta de la Fundació Tàpies, con su espectacular biblioteca como marco de fondo, permitió ir degustando los productos selectos de cada casa.

Un total de 38 bodegas conforman esta denominación de origen que transcurre por la cuenca del río Segre, que va desde las alturas del Pre Pirineo de Tremp o Sort hasta las llanuras de Tàrrega, Lleida o Les Borges Blanques. En total son siete regiones diferenciadas, cada una con sus características de clima, tierra y suelo que le otorgan una personalidad a cada producto.

Pero a grandes rasgos, se puede precisar que entre los blancos predominan las variedades macabeo y parellada, lo que otorgan un carácter más clásico, o sea, ligeros, afrutados y acidulados. En tanto, la muy buena adaptación del chardonnay da paso a vinos más de más estructura, sobre todo entre los vinos jóvenes y los fermentados en barricas de roble.

Entre los tintos, las variedades que imperan son el cabernet sauvignon, el merlot, el syrah y el pinot noir, pero cabe destacar que se han ganado un buen lugar las uvas tradicionales como garnacha, trepat y el tempranillo. En general, los tintos se caracterizan por tener un aroma potente y un gusto equilibrado, y en boca se los siente sabrosos y amplios.

 

Un recorrido por los gustos del Segre

Siguiendo la recomendación de Zoltan Nagy, hemos probado el exquisito Siós de Costers del Sió, elaborado con uvas chardonnay y vigonier, con una fermentación en barrica nueva de origen francés, y recomendado para maridar con quesos, de una interesante armonía y complejidad.

Otro chardonnay a tener en cuenta es Llabustes de Vila Corona, elaborado con vides plantadas a 500 metros de altura y que crecen en un microclima específico del Pre Pirineo. Sus intensos aromas de flores y frutas secas dan paso a un gusto seco y de acidez moderada.

Entre los tintos, hemos podido descubrir el potente Vilars de Vinya els Vilars, producido con un 50% de merlot y 50% de syrah; y con esta misma uva, también se produce el Murix 2013 de Mas García Muret , proveniente del Pallars y con un sabor persistente que recuerda a la vainilla y la frambuesa.

La lista de buenos vinos es larga: están el cupatge de Un Onzé Negre (syrah, merlot, cabernet sauvignon y ull de llebre), de Cal Cabo Celler; el merlot de Turritela, de Cellers El Vinyer; el elegante pinot noir de Biu de Sort, producido por Batlliu de Sort ;y el Cabirol de Mas Ramoneda, de las variedades tempranillo y syrah; entre otros.

Cinco ediciones especiales

Pero las palmas, entre tanta variedad, se las otorgamos a la edición especial de la añada 1996 del 1780, de Castell del Remei, elaborado con tempranillo, garnacha y cabernet sauvignon elaborado en barrica de roble, que se presenta con una intensidad alta, notas ahumadas y un delicioso volumen que recuerda a frutos rojos y cacao.  

Este fue uno de los cinco vinos exclusivos y de ediciones limitadas que se han presentado en la muestra, como son el Raimat 100 añada 2013; el Pla del Tet 2011 de Clos Pons, el Saktih 2013 de Castell d’Encús y la Finca Siós 2014 de Costers del Sió.

Los vinos de estas comarcas cada vez ganan más lugares en la gastronomía catalana, y ya plantan una saludable competencia a otras reconocidas DO del país.