¿Quién pagaría 1.650 euros por una cena?

En el Sublimotion Paco Roncero conjuga la gastronomía con un espectáculo multimedia. / Fotos: Palladium Hotel Group.

¿Quién pagaría 1.650 euros por una cena?

Sublimotion, en Ibiza, se jacta de ser el restaurante más caro del mundo. Más que comer, la idea es que los comensales vivan una experiencia multimedia

Juan Pedro Chuet-Missé

Barcelona

20/05/2017 - 06:55h

Los alemanes siempre tienen palabras para todo. Gesamtkunstwerk fue creada por Richard Wagner para calificar a la ópera en su búsqueda del ‘arte total’, por conjugar música, el canto, el drama, la plástica y hasta la arquitectura si había tiempo. Así compuso sus obras que duraban, como mínimo, unas siete o nueve horas. La desmesura al poder.

Algo parecido pretende Paco Roncero, chef ejecutivo y director del NH Collection Casino de Madrid y los gastrobares Estado Puro (de Madrid, Shanghái y Curitiba), entre otros proyectos. Este año lanza, por cuarto año consecutivo, su proyecto Sublimotion. ¿De qué se trata? De comer por 1.650 euros. Por persona. Y durante en tres horas.

Con dos estrellas Michelin a sus espaldas, Roncero se apura a aclarar que una cena en Sublimotion no es una cena, sino “un viaje experiencial diferente a cualquier cosa que haya vivido antes”. O sea…¿de qué va? Pues de cenar en una cápsula hermética mientras las paredes, los techos y la mesa se convierte en pantallas por las que desfilan ambientes, imágenes de paisajes, personajes o platos, una conjunción gastronómica y multimedia que, además, juega con la realidad virtual.

Por supuesto que por esa tarifa los platos de este restaurante en Ibiza se elaboran –como en la alta cocina- con una precisión digna de un laboratorio de la NASA, en proporciones que a algún comensal se le puede tornar como algo minúscula. Pero aquí no se trata de saciar el hambre (para eso hay excelentes fondas con menú del día), sino de descubrir sabores y aromas que no sería posible conocer de otra manera.

En qué consiste el espectáculo de Roncero

La cuarta temporada comienza el 1 de junio, y hasta el 30 de septiembre, sólo 1.500 privilegiados de cartera generosa podrán conocer las sorpresas del equipo de Roncero. Y ya hay varias fechas que están con todas las sillas ocupadas, a razón de doce comensales por show.

El espectáculo cambia cada año, y el hermetismo es la mejor forma de no quemar la sorpresa. Los comensales no llegan al Sublimotion como cualquier vecino: se reúnen en el Hard Rock Hotel de Ibiza, y desde allí se viaja en coche (Land Rover, uno de los auspiciantes) hasta el local, aunque andando no se tarda ni cinco minutos.

El local es de un blanco inmaculado, una estética minimalista. Casi parece un escape room tan de moda entre los frikies. Pero a la que se traspasa el umbral –con un vaso del exclusivo whisky japonés Ibiki–, y se sientan en el salón, comienzan las proyecciones y el “viaje de los cinco sentidos”, como gusta calificar a Roncero.

Una presentadora introduce los conceptos de cada sección gastronómica.
Una presentadora introduce los conceptos de cada sección gastronómica.

¿Qué es lo que se ve? El hermetismo es clave para guardar la sorpresa, pero la organización ha filtrado algunos detalles, y avanza que este año el viaje comienza con una visita al Teatro Real de Madrid, luego se pegará un salto a un restaurante del año 2050, se comprobará que la famosa bota que comía Chaplin no tendría tan mal gusto, y se descenderá a los infiernos en un intrigante homenaje a Extremadura, entre otros paisajes visuales y gastronómicos.

En algunas ocasiones, con la gafas de realidad virtual los comensales verán que sus platos cobran vida y se puede desglosar cuáles son sus ingredientes, aunque las manos no palpen nada más que aire.

En total, la experiencia Roncero presenta 14 platos y dos postres, con una ambiciosa carta de whiskies, champagnes y vinos. Un presentador ejerce de guía en cada escala gastronómica, y el servicio de compone de un camarero por cada comensal, para que el recambio de platos y bebidas se realicen casi en forma coreográfica.

Más que comer, la idea es vivir sensaciones, dice su creador Paco Roncero.
Más que comer, la idea es vivir sensaciones, dice su creador Paco Roncero.

Un equipo de ocho estrellas Michelin por detrás

Para montar su puesta en escena, por supuesto que Roncero que no está solo. Este año ha convocado a los chefs Dani García, Diego Guerrero, Toño Pérez y al repostero Paco Torreblanca para preparar la propuesta gastronómica. Entre todos ellos -más Roncero-, el equipo acumula ocho estrellas Michelin.

La música incidental de las diferentes etapas fue compuesta por Alfonso Aguilar, que ya cuenta con varias bandas de sonido en Estados Unido, que se combina con los sonidos de discoteca del DJ Wally López. El ilusionista Jorge Blass aportó varias ideas para combinar la magia con la puesta en escena, y otros profesionales (entre ilustradores, diseñadores de vajilla y coreógrafos) buscan que comer en el Sublimotion sea lo más cercano a lo que Wagner buscaba Gesamtkunstwerk.

Ahora bien, por más sensaciones innovadoras que se tengan, ¿vale la pena pagar 1.650 euros? Si en Ibiza una entrada al sector VIP de una discoteca puede costar según el DJ- 500 euros y una botella de cava quizás alcance los 600 euros, no es extraño que Sublimotion ponga esta tarifa astronómica. Hasta ahora, Roncero lleva cuatro años con el mismo precio y ha sido un éxito comercial. Mientras que haya gente dispuesta a pagarlo, seguirá siendo un buen negocio.

Sublimotion
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