Un cava para coleccionistas

Gran Reserva y cánister del Roger Goulart  2005

Un cava para coleccionistas

Roger Goulart presenta un cava único, de edición limitada a menos de mil unidades, que triplica el tiempo de crianza tradicional

Jordi Catalá

Barcelona

25/06/2016 - 21:34h

En el espléndido marco de la Fundación Miró de Barcelona ha visto la luz un cava, que casi triplica la edad de los cavas de mayor crianza, en una presentación excepcional, tanto por el tipo de producto como por la filosofía de la propuesta.

El Roger Goulart 2005 Gran Reserva Extra Brut es un cava para amantes de las exquisiteces y también para coleccionistas de rarezas y sabores de gran calidad. Se han producido muy pocas botellas, -todas están numeradas a mano-, con un precio más que razonable, teniendo en cuenta la clase de producto que es.

Este Extra Brut es un cava con once años de edad, un gran reserva que nació en el 2005 y ha envejecido sin alterarse todo este tiempo. Los responsables de Roger Goulart, y entre ellos su enólogo Pedro Muñoz, quisieron presentar por primera vez un vino que ya está prácticamente vendido, para demostrar que la línea de creación de cavas de gran crianza que está siguiendo la centenaria empresa de Sant Esteve Sesrovires (Penedès, Barcelona) es viable y como precedente de otros cavas que están ya en camino.

Siempre se ha considerado que el cava es un producto que no puede resistir demasiados meses de crianza. De hecho, 40 meses ya se considera como excepcional. Pues este Roger Goulart demuestra que con cuidados como el movimiento manual en rimas, el envejecimiento del vino en sus propias lías, más una importante batería de mimos enológicos, se puede obtener un cava añejado con características excepcionales.

Es un vino fresco, intenso, potente, de gran complejidad y acidez, marcadas por el envejecimiento que conserva una burbuja fina y persistente, y regala una gran permanencia.

Mi consejo es la cata con frutos secos o pan tostado, nada más, pese a que debido a su gran versatilidad puede acompañar cualquier tipo de comida. Por ello es mejor disfrutarlo con egoísmo sibarita: solo, sin alteraciones de sabor, disfrutando de los aromas terciarios que produce el envejecimiento.

Las 948 botellas de este Roger Goulart ya están prácticamente vendidas en el mercado oriental: Japón recibirá 600 y Corea del Sur otras 200. Pero todavía se pueden conseguir en tiendas gourmet o contactando con la propia empresa.