Zaragoza, la nueva meca de las croquetas

El Tubo, la calle con más ambiente de Zaragoza.

Zaragoza, la nueva meca de las croquetas

La capital maña cuenta con diez bares imprescindibles especializados en esta delicia gastronómica

A orillas del caudaloso Ebro y junto a la majestuosa Catedral del Pilar, se aglutina todo un ejército de bares de tapas donde en los últimos años se ha puesto de moda una popular especialidad gastronómica: la croqueta. Es de origen francés, pero en Zaragoza, la capital maña, ya la han acogido como propia. Al nivel de las delicias culinarias de la zona: el ternasco, los huevos estrellados y las migas.

Pocas tabernas hay en la ciudad donde no se encuentren croquetas. Si acaso en el Champi –solamente hacen sus famosos pinchos de champiñón– o la Ballena Colorá, donde triunfa un montadito de anchoa o boquerón conocido como la ballenita. Salvo estos casos contados, raro es el bar zaragozano que no tiene croquetas a la vista en la barra. Y no son croquetas cualquiera, sino más bien croquetones. La lista de locales es interminable. Ahí van los 10 imprescindibles.

Zaragoza   Los Zarcillos (1)

10 Los Zarcillos -- Calle José de La Hera, 2


No es un local especializado en croquetas. Probablemente por este motivo, es uno de los pocos bares de Zaragoza donde no tienen croquetones, sino que apuestan por una croqueta más pequeña y compensada. Las podéis encontrar de jamón, chipirones y cocido (la mejor). Aunque si pasáis por Los Zarcillos, a escasos metros de la Plaza de Santa Marta (a la que volveremos), no os podéis perder el montadito de chuletón. Una delicia por poco más de tres euros.

Trujalico

9 El Trujalico -- Calle Mayor, 14


Bar de tapas y pinchos al uso ubicado en la Calle Mayor. Estrecho y largo, suele estar a rebosar de gente a la hora del vermú por sus precios populares. La croqueta de jamón vale la pena.

Zaragoza   Bodegas Almau (1)

8 Bodegas Almau -- Calle Estébanes, 10


En pleno meollo de Zaragoza. Es un local antiguo y pequeño que suele estar concurrido, en la misma zona del Tubo, el barrio más popular para tapear en la capital maña. La variedad de croquetas es notable, aunque destacan las de huevo frito, bacon y queso fundido. También las hacen de jamón y de tinta de calamar, aunque esta última no está muy lograda.

Algo Más

7 Algo Más -- Calle de los Estébanes, 2


Siguiendo por el Tubo vamos a parar a un local que hace honor a su nombre: aporta algo más a la gastronomía de la zona. Trabajan bien los huevos estrellados y tienen una gran variedad de raciones en la barra que gritan “cómeme”. La variedad de croquetas es amplia: además del habitual croquetón de jamón, destaca la pera de bacalao, la croqueta de gamba y borrajas, la de morcilla, foie y sésamo o una especialmente lograda con boletus, almendra y reducción de Pedro Ximénez.

Los Victorinos

6 Los Victorinos -- Calle José de la Hera, 6


A partir de este local, situado al lado de Los Zarcillos y junto a la Plaza de Santa Marta, nos adentramos en un mundo en que las croquetas dan un salto de calidad. El principal problema de Los Victorinos es el precio, ya que por cada croqueta no cobran menos de 2,80 euros, igual que los montaditos. Pero tienen una amplísima variedad donde destaca una por encima de todas: la de ternera picante (aunque tiene trampa). Las croquetas de jamón de bellota con cecina y de brandada de bacalao también valen la pena.

entalto

5 Entalto -- Calle Mayor, 50


Regresamos a precios más populares. Ello tiene un doble inconveniente: demasiada gente y mal servicio. Sin embargo, lo puedes llegar a comprender cuando pruebas las croquetas de ternasco, de jamón, de boletus y de bacalao. Divinas. Tanto es así que sus paredes están repletas de marcas de pintalabios. Se les acumulan los besos.

Zaragoza   La Ternasca

4 La Ternasca -- Calle Estébanes, 9


Llegados a este punto (otra vez en el Tubo) es práticamente imposible discernir entre donde se encuentran las mejores croquetas de Zaragoza. Como su nombre indica, La Ternasca es un bar especializado en todo aquello que lleve ternasco. Pero no únicamente. Sin embargo, es famoso por su croqueta de ternasco con foie. Aunque, hay que decir que la croqueta de jamón (2,20 €) está muy lograda: gruesa, con un crujiente rebozado y densa por dentro, con abundante sabor a jamón y sus tropezones.

Méli Mélo

3 Méli Mélo -- Calle Mayor, 45


Este local bien podría liderar el ranking gracias a su innovadora croqueta de yuca con carne de ternera y acompañada de mojo colombiano. Pero más que por sus croquetas –no faltan la de hongos con foie ni la de cecina y jamón–, Méli Mélo está considerado uno de los mejores sitios para comer en Zaragoza por sus pinchos creativos, que han sido recompensados con numerosos premios. El que busque experiencias gastronómicas intensas tiene una cita ineludible en la calle Mayor (aunque suele estar a tope). 

Zaragoza   Doña casta

2 Doña Casta -- Calle Estébanes, 6


El reino de las croquetas por excelencia descansa en el Tubo. El bar más famoso de toda Zaragoza para degustar una variedad interminable de la delicia que hoy nos ocupa. Ahí va la lista de alternativas: boletus y foie, cabrales y manzana, jamón con queso y nueces, setas y queso de cabra, bacalao con trigueros, gallina con chocolate, bonito con berenjena y romesco, longaniza con trompetilla negra y rabo de toro. Sin embargo, las dos realmente imprescindibles tanto por el sabor como por su originalidad son la de codorniz escabechada y la de arroz negro con all i oli. 

Tragantua

1 Tragantua -- Plaza de Santa Marta


En plena Plaza de Santa Marta se cierra este círculo virtuoso de la croqueta maña con Tragantua. Es la gran taberna de una pequeña cadena de restaurantes que triunfa en Zaragoza, el Grupo Los Cabezudos. Tienen sala para comer sentado y una concurrida barra donde las croquetas se codean con una variedad gastronómica en que abunda el sabor a mar: ostras, navajas, tortitas de camarón, vieiras, zamburiñas, almejas, calamares, mejillones... Y tiene mérito, porque la croqueta de jamón –la única que ofrecen– se ha hecho un digno hueco entre las peticiones más habituales de los comensales. Por tan solo dos euros, tenéis una croqueta tan alargada cuanto deliciosa.