Los adversarios inesperados para el sector hotelero de Barcelona

Los hoteleros barajan alternativas a Barcelona ante la imposibilidad de entrar en la capital catalana.

Los adversarios inesperados para el sector hotelero de Barcelona

Desde Oporto a L'Hospitalet de Llobregat, decenas de destinos se postulan para satisfacer la demanda insatisfecha tras la moratoria de licencias

Carles Huguet

BARCELONA

09/11/2016 - 08:30h

Para un recién llegado en el sector, la idea de que Santa Coloma de Gramenet, L'Hospitalet y Badalona pudieran llegar a competir con Barcelona para atraer inversiones hoteleras sería rocambolesca. Más habituada a mezclarse con ciudades como París, Roma y Madrid, la moratoria de licencias turísticas ha hecho que los inversores obsesionados con la capital catalana se muden al extrarradio. Así, el precio del suelo ya ha crecido un 25% desde la crisis: hasta los 750 euros el metro cuadrado.

El consistorio de L'Hospitalet ha lanzado un agresivo plan de atracción de la mano del Gremi d'Hotels de BCN. "Hay varios proyectos que se están moviendo alrededor de la zona de la Fira", desvela Bruno Hallé, socio director de la consultora Magma HC. Del mismo modo, la Marina de Badalona albergará un establecimiento que ha salido a concurso público. "También habrá próximas aperturas en Mataró y Sant Cugat", añade Albert Grau, de la misma compañía.

Sin embargo, ambos expertos advierten: "Pese a que ambos consistorios pondrán todas las facilidades, irte lejos de Barcelona porque hay una boca de metro que te conecta con Plaza Catalunya es condenarse". Un generador de demanda cercano sigue siendo imprescindible para el éxito del alojamiento. "Ya sea un outlet en Viladecans o la Fira en L'Hospitalet", ejemplifican.

Málaga, Lisboa y Oporto se posicionan como destinos alternativos a Barcelona

Así, el aumento del interés ha llegado acompañado de un aumento de precio en los terrenos y, por ende, un recorte a las rentabilidades. Los costes todavía andan lejos de los 1.000 euros por metro cuadrado que se llegaron a pagar en la época más boyante de la burbuja hotelera.

Si bien Barcelona es ahora la ciudad de moda, Lauren Gauze, el mayor franquiciado de Accor en España, rebaja los humos a la capital mediterránea. "Si me ponen trabas escogeré otros destinos que se están posicionando en la Península como son Málaga, Lisboa y Oporto", señala. "Son varios los inversores que han realizado este camino", añaden desde Magma HC.

"Hoy en día ya no estamos ante el clásico constructor que quiere tener un hotel porque su mujer juega a ser diseñadora", bromea Hallé. "El propietario de hoy es extremadamente profesional y en el momento de comprar ya está pensando en cuando, a qué precio y con qué rentabilidad va a vender", añade. Operaciones como la del Hotel Pullman Barcelona Skipper, a un precio de 400.000 euros la habitación, drenan los márgenes hasta el 3% frente al 6% habitual en el sector.

Ciudades como Viena podrían adelantar a Barcelona en innovación turística

"En Oporto, en cambio, los precios están a la mitad, y un establecimiento puede costar unos 200.000 euros por estancia", ilustra Gauze. Con un precio medio de unos 90 euros por noche, según los datos del Gremi d'Hotels, los fondos de inversión se lo piensan en dos ocasiones antes de aterrizar en Barcelona.

Además, la moratoria trae consigo otra consecuencia: La inseguridad jurídica. Desde que una treintena de proyectos rebasó el cierre impuesto por el consistorio, la administración no cesa a la hora de poner palos en las ruedas de algunos inversores. Un ejemplo, el hotel Praktik en las Drassanes, con todos los permisos en regla, que el Ayuntamiento trata de frenar debido a la cercanía de la muralla de la ciudad.

Así, la capital catalana ve como su liderazgo turístico peligra a medio plazo. "Las consecuencias de la moratoria se verán sobre todo a partir del 2018", emplaza Grau. "Si dejamos de trabajar a diario para atraer visitantes, destinos como Viena nos adelantarán", añade. Un sorpasso que ya preocupa a los profesionales del negocio: "Ahora acaba de abrir el Soho House Barcelona, un hotel que sorprende. Con la moratoria, el factor wow se irá a otros destinos", lamenta Hallé.