La casa más desconocida de Gaudí abre sus puertas para sobrevivir

La casa más desconocida de Gaudí abre sus puertas para sobrevivir

La torre Bellesguard, construida hace 100 años, recibirá a turistas para sufragar su costoso mantenimiento

David Placer

25/08/2013 - 21:46h

La torre Bellesguard.
Fue una de las primeras creaciones de Gaudí y también es la más desconocida. La Torre Bellesguard, en el barrio de Sarrià de Barcelona, propiedad de la familia Guilera, abrirá las puertas a visitantes y turistas por primera vez para sufragar su costoso mantenimiento.

La familia ha decidido que no puede seguir asumiendo los gastos corrientes ni las reparaciones. El inmueble, que fue la residencia estival del rey de Aragón, Martín el Humano, cuenta con un amplio jardín con fuentes y bancos con el tradicional trencadís, el mosaico de cerámicas tan característico del modernismo catalán.

La familia propietaria comenzará a organizar las visitas a partir de septiembre. Hace cinco años tuvo que asumir una tercera parte de una compleja obra de reparación de la casa que obligó a retirar la cruz. Fueron 200.000 euros. Y es que vivir en una casa de Gaudí no se lo puede permitir cualquier mortal.

La cruz dañada

Hace cinco años, cuando la Generalitat de Catalunya construía una canalización para la instalación de una enorme tubería de agua, se utilizaron explosivos que causaron daños en varios inmuebles cercanos. La cruz de la torre se torció y estuvo a punto de desplomarse. Por solidaridad o compromiso moral, la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona pagaron dos terceras partes de la obra 400.000.

Pero ahora, la familia Guilera, que compró la casa por un millón y medio pesetas en 1.945, quiere ingresar dinero para poder mantener la casa, patrimonio histórico de la ciudad.

La historia


La torre de Bellesguard fue construida hace 100 años por Gaudí por un encargo de María Sagués Molins, viuda de Jaume Figueras. Fue acabada en 1909 sobre los terrenos en los que se erigió en 1409 la residencia de verano del rey de Aragón Martín el Humano. También fue refugio del mítico bandolero Serrallonga. Gaudí respetó los espacios verdes existentes en la finca que conserva parte de la fortaleza del antiguo castillo y los muros medievales en una creación con muchas líneas rectas, algo inusual en su obra. No quería desentonar con la muralla y los restos medievales.

En 1945, Lluís Guilera, que fue jefe de Oncología del Hospital de Sant Pau, en Barcelona, adquirió la torre y sus terrenos por 1,5 millones de pesetas, poco más de 9.000 euros. “Acompañé a mi padre con el dinero en efectivo que llevábamos en unas bolsas”, cuenta su hijo, copropietario de la casa.