Si dice Chile, dice Carmenère

La variedad Carmenère resurge en este vino de Miguel Torres Chile

Si dice Chile, dice Carmenère

Santa Digna Carmenère recupera la variedad de vid que murió en Europa y renació en América

Jordi Català

Jordi Català Infographics

Barcelona

10/02/2018 - 04:55h

Cerodosbé para

Ponga originalidad en su copa. Beba un vino chileno nacido entre los Andes y el Océano Pacífico, que no es poco, pero que además está elaborado a partir de una variedad que muy pocos conocen fuera de América, y lo más extraordinario es que se trata de una uva europea.

Carmenère sigue siendo un término que designa una variedad de uva, muy desconocida para el oído europeo. El vino Santa Digna Carmenère es el fruto del desarrollo vitivinícola de unas cepas aparentemente extinguidas, reencontradas casi por azar y con las que los enólogos aún consiguen sorprendentes mejoras. Este vino de Miguel Torres Chile se ha convertido en uno de los mejores representantes de ese país de una uva que murió en Europa y después de decenios fue localizada, agazapada, cerca de los Andes. 

Una variedad frágil 

Esta variedad es muy frágil ante cualquier tipo de plagas, en especial en lugares húmedos como Burdeos, zona de donde procedía originalmente y donde se usaba para mezcla de vinos. Cuando la plaga de la filoxera atacó a esta AOC (Appellation d’Origine Contrôlée) a finales del siglo XIX, quedaron devastadas enormes extensiones de viñedos de Carmenère y esta variedad, como tantas otras, se dio oficialmente por desaparecida.

Algunos viticultores quisieron revivirla, pero por su debilidad ante las plagas el intento no fructificó. Una vez extinguido el azote de la filoxera, cuando la epidemia ya había destruido la mayor parte de los viñedos de Europa, especialmente en Francia, el mundo del vino no volvió a escuchar el nombre Carmenère hasta finales del siglo XXI. En la actualidad aún no es fácil localizarla en su país de origen. 

La resurreción a miles de kilómetros de distancia 

Y durante gran parte del siglo XX nadie pensó que esta antigua variedad se podría encontrar en un país tan remoto respecto a sus orígenes, climas y terruños como Chile. Nadie sabe cómo, ni exactamente cuándo, la Carmenère llegó a esta nación de Sudamérica, pero la teoría más aceptada dice que fue transportada desde Francia, posiblemente sin saber lo que se llevaba, cuando se empezaban a desarrollar con fuerza los nuevos viñedos del país andino. 

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Lo curioso es que tuvo que viajar miles de kilómetros, cruzar el Atlántico, pasar por el ecuador y llegar a Chile de incógnito, donde finalmente encontró un tipo de terroir que la favorece enormemente.

Tuvieron que pasar algunos años para que se pudiera entender exactamente como plantarla, cuidarla, hacerla crecer y cosecharla, hasta alcanzar los resultados actuales. Pero aún así, durante decenios, los viticultores chilenos pensaron que se trataba de una variedad de la cepa merlot, que también proviene de Burdeos. Sin embargo pronto notaron que los vinos que se producían con ella poseían características y cualidades muy diferentes a los clásicos merlot de otras regiones del mundo. 

El descubrimiento 

Esta situación cambió en 1994, cuando el ampelógrafo (identificador de vides) francés Jean Michel Boursiquot de la Universidad de Montpellier (Francia), identificó a este clon tardío como Carmenère. Pero a pesar de estos argumentos científicos aún tardó cuatro años más el Departamento de Agricultura de Chile en validar estas conclusiones. A partir de entonces, y bajo su nombre verdadero, la Carmenère irrumpió con fuerza en el escenario vitivinícola del país. 

Actualmente la variedad Carmenère la podemos encontrar también en Estados Unidos (específicamente en los Estados de California y Washington), Australia y Nueva Zelanda. Lo que demuestra que la cepa tiene una capacidad extraordinaria de adaptación a nuevos terroirs, siempre y cuando se la trabaje de manera apropiada.

 Aunque está considerada una de las seis cepas tintas originales de Burdeos, es en Chile donde se encuentra la mayor cantidad de viñedos de esta variedad, y donde prácticamente se ha convertido en la uva más emblemática de este país americano. Decir Carmenère ya es decir Chile. Y una gran evidencia es que a la vista de los resultados obtenidos hasta ahora, todo indica el enorme recorrido que la variedad posee y que los mejores vinos de esta uva están aún por llegar. De momento este reserva Santa Digna puede relatar muchas cosas interesantes sobre la Carmenère.

SDC B