Punk Bach, la rebeldía y la serenidad en una brasería de lujo

Punk Bach, la rebeldía y la serenidad en una brasería de lujo

En pleno Paseo de la Castellana este local combina conceptos en teoría antagónicos: espejos antiguos y lámparas vanguardistas; trajes y tachuelas; platos clásicos y presentaciones creativas

Marta Martínez Arroyo (Muud Magazine)

06/12/2015 - 21:21h

Entrada del Punk Bach, en Paseo de la Castellana, 74 / PunkBach
Aseguran que todos tenemos un lado punk y un lado Bach. Emiliano Suárez, Juan Ramos y José Gabriel Blanco, los socios propietarios del Punk Bach, idearon un lugar donde ir a comer, tomar un cóctel, escuchar música en directo, asistir a espectáculos... Y sobre todo vivir grandes momentos.

El Punk Bach debía ser moderno y cosmopolita. Para ello se instaló una imponente barra y pequeños reservados con sillones corridos, además de la zona de restaurante. Techos altos, espejos clásicos, lámparas vanguardistas y grandes vitrinas son las claves de la decoración del local, en el que no se ha dejado al azar un solo detalle.

¿Qué tienen de especial los baños del Punk Bach? Pues, además de esa imagen tan Bach, el privilegio de ser el rincón donde la música, uno de los pilares de la esencia del local, se adueña del espacio y se expresa en toda su intensidad.  

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Donaciones y alimentos ecológicos

En el plano de la conciencia social, el restaurante se ha implicado en valores como la cooperación, la solidaridad y el reciclaje a través de diferentes acciones. La más visible, el euro del precio de algunos platos que se dona a Cáritas.

O la apuesta por los alimentos ecológicos (también hay platos aptos para celíacos), la opción de Doggy Bag (te llevas a casa la comida que te ha sobrado), o la posibilidad de pedir agua del grifo en vez de embotellada, sin coste alguno para el cliente pero, eso sí, servida en unas bonitas botellas especialmente diseñadas para este fin. ¡Que no falte el buen gusto! 

Estilos complementarios

La vajilla de Vistalegre, diseñada por Hermanos Chichinabo con simbología del mundo del punk y de los tatuajes. Las botas de tachuelas y las pulseras de pinchos de Aristocrazy que lucen los empleados. ¡Hasta los cocineros están locos por la música! El lado punk es tan espectacular...

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El equilibrio viene del lado Bach, con los elegantes trajes de sastrería de Lander Urquijo que viste todo el equipo y que, curiosamente, combinan a la perfección con botas y pulseras. También con un vino propio, elaborado por Remírez de Ganuza. Y por supuesto con la oferta gastronómica, delicada, clásica y a la vez creativa, centrada en el producto y con diferentes cartas adaptadas a cada momento del día. Ya lo ves, puedes pasar por el Punk Bach a cualquier hora, ¡siempre van a tener algo interesante que ofrecerte!

www.punkbach.com

Artículo originalmente públicado en Muud Magazine