Falsas alegrías

El día 15 de diciembre se inaugurará oficialmente la nueva línea del AVE-TGV Barcelona París. Eso dicen las noticias. Aprovechando una cumbre del Gobierno español y el Gobierno francés, los dos presidentes inaugurarán oficialmente esta línea, pero la realidad es que la línea no existe. Existe una línea con dos tramos de AVE-TGV (Barcelona / frontera francesa/Lyon-París), pero no es una línea de Alta Velocidad. La velocidad media del viaje será de 160 k/h, muy por debajo de trenes convencionales de larga distancia. Y el Gobierno galo no piensa invertir en el tramo hasta Lyon.
      
 
La línea Barcelona-París no es de alta velocidad. Va a 160 km/h de media, muy por debajo de trenes convencionales de larga distancia
 
Dicen los expertos que el AVE es un magnifico sistema de transporte muy costoso en infraestructuras y rentable si se trata de tramos entre 200-800 kilómetros y entre grandes conurbaciones alrededor del millón de habitantes. Estas dos condiciones se cumplen en España en los casos de Madrid-Sevilla, Madrid-Barcelona y Madrid-Valencia. Antes acabaremos nosotros la Sagrada Familia que los franceses inicien la realización de la línea de TGV frontera-Lyon.

Mientras tanto, el conseller de Territori de Catalunya ha solicitado que el AVE llegue a Tarragona y a Reus. Me voy a permitir darle un consejo mucho más barato y necesario: invertir en el desdoblamiento de la vía única convencional existente entre Alcanar y Tarragona. Este proyecto, previsto desde el año 1994, está sin desarrollarse. Esa inversión sería rentable y pondría Valencia-Castellón-Tarragona-Barcelona a una distancia/tiempo de menos de dos horas.

Hace unos meses el profesor Germà Bel dio una conferencia en el “Cercle de l’Aigua”, foro de debate y reflexión de la Fundación Agbar, con el título de “Infraestructuras motor de crecimiento económico”. Inició su conferencia con un interrogante respecto al título de su conferencia: “¿O no?”. Comparto su duda y estas infraestructuras no son motor de crecimiento sino motor de despilfarro. En este país, las infraestructuras son más fruto de improvisación o sentimientos que del análisis correcto de su necesidad para promover el desarrollo económico.
      
 
Estas infraestructuras no son motor de crecimiento sino motor de despilfarro
 
Es posible que el nuevo sistema de transporte por su novedad y su comodidad provoque un mayor flujo turístico desde el sur de Francia hacia nuestros destinos mediterráneos. Y, si conseguimos que despegue el consumo interior, también que se produzca un flujo sur-norte. Pero indudablemente la inversión realizada es un total despilfarro muy lejos de las necesidades de infraestructuras que padece Catalunya en materia ferroviaria. Naturalmente si los precios para cubrir los gastos de mantenimiento y el funcionamiento de la línea son los adecuados (o sea sin precios subvencionados) la línea tendrá una ocupación baja.

En cuanto a su valor ecológico, lo pongo en duda. Acostumbro a medir el valor ecológico por el coste no económico sino medioambiental y el análisis de los beneficios que produce a ese depredador llamado ser humano. Y los costes medioambientales en producción energética y utilización industrial del medio natural de una línea de AVE sin cumplir las dos referencias que citaba al inicio son absolutamente desorbitados.