Fitur 2015

05/02/2015 - 15:22h

Raimon Martínez Fraile
El optimismo recorría los pasillos y la participación fue aceptable. Existía unan cierta sensación de que si nosotros, el turismo, íbamos bien era posible que el país en general fuese bien para muchos en lo que es más esencial: la creación de puestos de trabajo.

Se tocaron diferentes temas a lo largo de la celebración de los muchos actos y, uno de ellos, organizado por la OMT (Organización Mundial del Turismo), fue un simposio sobre turismo y comercio. Participaban Makiko Matsuda de New York, Jill Sinclair de London, Jordi Willians Carnes de Barcelona, Luciano Ochoa de Innova Tax Free y Borja Castresana de Desigual. Actué de moderador. Y la polémica con la organización fue si debía guiar el coloquio sobre "que guapos eran" o si, por el contrario, podía introducir debates diferenciados como por ejemplo de qué manera se podía incrementar y potenciar el valor del comercio en el turismo. Creo que me salí con la mía.

No existe turismo sin comercio y en muchas ocasiones lo destinos turísticos ya sean basados en el sol y playa, ya sean basados en la cultura olvidan la importancia que el comercio les puede aportar.

Finalmente, los ponentes de la mesa después de explicarnos lo bien que lo hacía cada una de sus compañías, cosa que era cierta, entraron en la necesidad de coordinar de manera más general los temas de promoción y expansión de su productos comerciales, ligados con los potenciales atractivos de la naturaleza o de la historia que se podían encontrar en el destino. Creo que terminó siendo una nueva pista para mejorar nuestra oferta de productos. Si mas no, un grito en medio del desierto, y que este grito se haya producido promovido por la organización de turismo de Naciones Unidas es una buena noticia para el sector

En mucha ocasiones se olvida que sin comercio no hay turismo o, si se quiere a la inversa, que el turismo sin comercio no existe. Potenciar por tanto su presencia y desarrollar nuevas fórmulas para su gestión puede permitir mejorar el resultado final del turismo como creador de puestos de trabajo, de los que andamos un poco necesitados.

Este tipo de encuentros celebrados en Fitur ha sido un acierto. Deben repetirse en otros acontecimientos feriales del sector, pero no solo para explicar que bien lo hacemos, sino para conseguir aportar ideas y fórmulas para hacerlo mejor, para mejorar la calidad de nuestros productos y la manera de ofrecerlos.