¿Hoteles peligrosos?

¿Hoteles peligrosos?

Inmaculada Ranera

11/07/2015 - 13:52h

Inmaculada Ranera

La nueva alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha decretado recientemente la suspensión de licencias en la ciudad Condal por el período de un año, prorrogable 12 meses más en caso de que sea necesario. El impacto más inmediato de dicha medida se verá reflejado en los puestos de trabajo, directos e indirectos, que se van a perder durante dicho período en relación a los 30 proyectos que ya estaban previstos. Es un hecho que no van a dejar de venir turistas a la ciudad por la suspensión de dichas licencias, ni vamos a dejar de observar el creciente fenómeno de las rutas de "crawl" en la ciudad, que fomentan el turismo alcohólico entre jóvenes y no tan jóvenes. Tampoco parece que dicha medida pretenda regular sectores de economía colaborativa como los fenómenos "airbnb", que reflejan las nuevas tendencias del viajero, pero que no garantizan determinados aspectos de seguridad ni tributan de la misma forma que los negocios de hostelería.

Que se quiera dedicar tiempo a pensar el modelo turístico de la ciudad, esto es, que se reflexione en torno hacia qué tipo de turismo quiere atraer la ciudad de Barcelona a corto, medio y, sobre todo, largo plazo, me parece una idea no sólo loable sino necesaria en toda ciudad que, como ésta, es polo de atracción de millones de visitantes cada año. Que suspender licencias de nuevos proyectos hoteleros durante 12 meses sea la solución me parece confundir la velocidad con el tocino.

La evolución de Barcelona y de su sector hotelero en los últimos 15 años ha sido espectacular. La entrada de operadores internacionales con nuevos establecimientos ha supuesto para el sector un incremento tanto de los precios como del grado de ocupación y ha ayudado a consolidar la ciudad en el mapa como uno de los destinos preferidos a nivel internacional. Es evidente que sin las cadenas locales este salto cualitativo y cuantitativo no hubiese sido posible, pero creo que nadie puede negar el impacto positivo de la presencia de nuevos operadores en todas las categorías, tanto las "low cost" como las del segmento de lujo, pasando por las categorías intermedias. Las molestias de las que tanto se habla en los medios las causan ciertos visitantes en determinados barrios de la ciudad y, en mi opinión, también , la presencia de alojamientos poco regulados, no la presencia de establecimientos hoteleros regulados.

Tampoco sé si la medida anunciada repercutirá positivamente a corto plazo en los hoteles ya existentes, puesto que de la treintena de hoteles cuyas licencias han sido pospuestas, muchos de ellos iban a entrar en el mercado en plazos de entre 18 y 24 meses por lo menos. Pero lo que sí parece claro es que, en el mercado inversor, la suspensión de licencias (no de nuevos hoteles que no la hubieran solicitado todavía, sino de establecimientos que ya habían iniciado la solicitud), crea inseguridad jurídica y eso es algo que debería tenerse presente muy presente a la hora de tomar determinadas decisiones, puesto que está en juego la seriedad de esta ciudad en lo que a cuestiones jurídicas se refiere, además de las demandas legales a las que el Consistorio va a tener que hacer frente.

Posiblemente, quien más beneficio saque de dicho anuncio sea la ciudad de Madrid, que no solamente lleva bastantes trimestres de crecimiento sostenido en los resultados operativos de sus hoteles, sino que también tiene muchos nuevos proyectos en marcha que van a permitir la presencia de nuevos operadores internacionales. Así, la apertura de nuevos establecimientos, conllevará que sus niveles de precios y ocupación sigan incrementándose y, dado que su gobierno no parece tenerle miedo al sector hotelero, es muy posible que la inversión se concentre en la capital, dejando Barcelona al margen durante los próximos meses. No sé si ese era el efecto realmente buscado con la decisión del consistorio barcelonés pero me temo que los turistas borrachos seguirán creando problemas en determinados barrios de la ciudad catalana, mientras que, si lo saben hacer mejor, Madrid se posicionará como destino que competirá, y fuertemente, con Barcelona.