La tasa turística de pernoctación

La tasa turística de pernoctación

Hace un año se instauró en Cataluña la tasa turística de pernoctación. Y ha sido un éxito a pesar de los malos augurios que se difundieron durante el largo periodo de negociación que se produjo para darle la forma definitiva. El fantasma de la tasa de Baleares planeó sobre todo el proceso de negociación, pero la tenacidad y el buen hacer del conseller Francesc Xavier Mena y la directora general Marián Muro llevó a buen puerto el proyecto. Se superaron las múltiples escollos que en gran parte se debieron a los inventos del TBO que introducían en su configuración el conseller Andreu Mas-Collell y sus colaboradores de la conselleria de Economía.
      
 
Cataluña ha desmentido el falso mito de que la tasa turística bajaría el flujo de turistas
 
El proyecto tenia un pequeño defecto de origen que era llamar tasa a un impuesto pero la fórmula que finalmente se impuso fue dedicar los ingresos a la promoción turística. Se estableció que un porcentaje importante se distribuya entre los entes locales con lo cual se ha visualizado mejor la bondad de la fórmula.

La pregunta es: ¿por qué no se ha producido la introducción de la tasa en otras comunidades autónomas u otros municipios del resto de España? Naturalmente el argumento básico contra la implantación de la tasa de pernoctación fue que provocaría una disminución del turismo extranjero en nuestro país. Pero la realidad ha desmentido a los pronosticadores de tal desgracia. En septiembre del 2013, Cataluña, con su tasa de pernoctación implantada y cobrada a lo largo del último año, no sólo mantiene su liderazgo en la consecución de turistas extranjeros en el conjunto de España sino que lo incrementa. Cataluña continua siendo el principal destino de turismo extranjero con una cuota del 25,9% sobre el total y con 5 puntos por encima del segundo destino que es Baleares y con un incremento del 6,6% sobre el total del año anterior, lo que supone 2 puntos más que la media del crecimiento del conjunto de España.

Y la pregunta continúa siendo la misma: ¿por qué otros territorios de la piel de toro no instauran también la tasa turística de pernoctación y con ello ahorran a sus administraciones publicas el dinero que van a destinar a la promoción turística e invierten dicho ahorro en otros servicios que demandan sus ciudadanos?
      
 
Introducir en España la tasa turística de pernoctación debería ser una obligación moral
 
En definitiva introducir en España la tasa turística de pernoctación debería ser una obligación moral para las comunidades autónomas que son quienes tienen las competencias exclusivas en materia de turismo y hacerlo con el criterio de compartir dichos ingresos con los ayuntamientos seria la manera adecuada de llevarlo a cabo. Esta tasa de pernoctaciones turísticas se instauró en Francia, Suiza y Austria por poner solo algunos ejemplos hace años y con resultados tan excelentes como han sido los de Cataluña.

¿No será una manera de entender el Spain is different que tantos años lideró nuestra promoción turística? Y si tenemos que ser diferentes que sea para bien y no para mal. Malo es perder una fuente importante de ingresos para el gasto de las administraciones públicas y más en época de crisis.