El A380 no está solo: otros grandes fracasos de la aviación

El Concorde pretendía ser la revolución en la aviación. Pero fue un fracaso.

El A380 no está solo: otros grandes fracasos de la aviación

En la historia de la aviación comercial hay otros proyectos de aviones que pretendieron ser revolucionarios y terminaron en fracasos

Juan Pedro Chuet-Missé

Barcelona

28/02/2019 - 19:00h

La historia de la aviación no es un camino de rosas. La caída en desgracia del A380 es un capítulo más de una saga de fracasos aeronáuticos. El Concorde, el Comet, el Douglas DC-5, el Mercure y el Tupolev supersónico son otros modelos que fueron exitosos en su momento y luego fracasaron, o que jamás despegaron como se esperaba.

[Para leer más: Airbus condena a muerte al A380]

La decepción comercial del A380 revela cómo un avión fue diseñado y construido a destiempo con las tendencias comerciales. Cuando se presentó en público en 2007, como parte de la flota de Singapore Airlines, pretendía seguir el exitoso camino del B747 en transportar más de 500 pasajeros y evitar un inminente colapso de los grandes aeropuertos.

Un modelo a destiempo

Pero llegó la crisis, las compañías low cost surgieron como setas y plantearon un nuevo modelo comercial que obligó a las aerolíneas tradicionales a replantear sus estrategias.

El futuro del A380 vive sus horas más dramáticas.
Airbus A380.

Las rutas secundarias ganaron importancia, y había pocas compañías dispuestas a pagar 390 millones de euros por un avión que, a pesar de su excelente performance, necesita cuatro motores para volar.

El último A380 se fabricará en 2021

La historia es conocida: las aerolíneas miraron con más atención a modelos como el A350 o el B777, y el cambio de una orden de Emirates fue la estocada que puso punto final al programa. El último A380 se fabricará en dos años. Y pasará a la historia.

Concorde: la revolución que no pudo ser

El Concorde es otra historia de una revolución que termina como otros sucesos históricos: con una muerte explosiva. Diseñado a fines de los ’60 cuando el combustible era barato, comenzó a utilizarse en 1976.

En el medio había pasado la crisis petrolera de 1973 y si bien era muy tentador poder cruzar el Atlántico Norte en poco más de tres horas, el gigantesco consumo de combustible (25.680 litros por hora) asustaba a cualquier aerolínea.

El Concorde no tuvo la rentabilidad esperada y consumía casi 25.700 litros por hora

De los 70 pedidos que se llegaron a registrar al final solo se entregaron 20 aeronaves –contando seis unidades de prueba-, todas operadas por Air France y British Airways (al margen de algún préstamo a otras aerolínea, como Singapore Airlines).

[Para leer más: El día que un Concorde persiguió un eclipse de sol]

Este avión fue creado gracias a una generosa corriente de dinero de los gobiernos británicos y francés para plantar cara a la hegemonía estadounidense. De hecho existió el plan para crear el supersónico Boeing 2701, pero sus altos costes de fabricación y el consumo de sus motores abortaron el proyecto.

Los problemas que condenaron al avión supersónico

El Concorde chocó con varios problemas. En EEUU el gobierno puso trabas a que vuele debido al estruendo que producía cuando rompía la barrera del sonido.

En el avión solo podían volar 100 pasajeros, no muy cómodos por los asientos que tenían un tamaño como si fuera una clase económica, y cada plaza costaba desde 9.000 euros.

El 25 de julio de 2000 el motor de un Concorde de Air France se incendió, el avión se estrelló y murieron sus 100 ocupantes. 

ConcordeEclipse1973
Concorde.

La escasa rentabilidad del avión se vino a pique, y dos años después la compañía francesa y British Airways anunciaron que los retirarían de las operaciones comerciales. El 24 de octubre de 2003, en un acto conmemorativa, el último Concorde se posó en tierra para nunca más despegar.

Tupolev TU144: el Concorde soviético

El Tupolev TU144 fue la respuesta soviética al Concorde. Su diseño era casi calcado, y la presión del Kremlin logró que el primer prototipo volara el 31 de diciembre de 1968; dos meses antes que su rival.

Este avión supersónico era más grande, con capacidad para 140 personas, al que superaba también en peso y velocidad, aunque no en autonomía y alcance, debido a enorme consumo de combustible de sus cuatro motores turbojet Kolesov RD-36-51 que, además, eran extremadamente ruidosos.

[Para leer más: Cuando la URSS dominó la carrera supersónica]

Pero el bautismo de fuego terminó, literalmente, en llamas. En el Salón Aeronáutico de Le Bourget, en París, en junio de 1973, el avión estalló en el aire tras realizar una extraña maniobra de descenso.

Murieron los seis tripulantes y otras ocho personas que iban a bordo. Enseguida se cruzaron todo tipo de acusaciones de sabotaje y sospechas de espionaje.

El TU144 venció a l Concorde en la carrera supersónica
Tupolev TU144.

El TU144 inició sus vuelos comerciales en 1977, mientras que otra versión de carga, el TU144D, voló en la década de los 80. En 1983, la Unión Soviética anunció el abandono de este avión por sus altos costes y su baja rentabilidad aunque, más adelante, en los 90, volvió a estar operativo como parte de un proyecto de investigación de la NASA. Pero ya no era lo mismo.

Comet: el primer avión a reacción

El Comet pudo tener su época de gloria pero una serie de tragedias lo condenó a las nieblas de la historia. Fue el primer avión comercial a reacción, una revolución que desterraría los modelos con motores de hélice para vuelos de largo radio.

Podía transportar a 35 pasajeros, contaba con cocina pero no había bodega para las maletas. Su primer cliente fue la British Overseas Airways Corporation, que marcó su debut en 1952 en un vuelo de 23 horas desde Londres a Johanesburgo.

Una cadena de accidentes condenaría al Comet, el primer avión comercial a reacción

Pero al poco tiempo comenzó a presentar fallos: el sistema eléctrico y de navegación se calentaban con facilidad, las ventanas de la cabina se empañaban, por la escasa autonomía menor a las cuatro horas había que realizar un rosario de escalas para vuelos transcontinentales y adolecía de un fallo clave en el feedback de los mandos, que confundía a los pilotos al realizar el despegue.

comet 1
Comet 1.

Los accidentes llegaron uno detrás del otro: el 26 de octubre de 1952 un Comet perdió un tanque al despegar de Roma. Seis meses después se estrelló otro en Karachi (Pakistán). En mayo de 1953 una aeronave se estrelló en Delhi y murieron 43 personas: el avión se había partido.

Un año más tarde otro Comet se desintegraría en los cielos de Roma. Y también en Italia el 8 de abril explotó otro avión. En ese momento todos los Comets quedaron en tierra.

Mientras que el fabricante Havilland realizaba modificaciones y lanzaba al mercado los Comet 2, 3 y 4, Boeing tomaba la delantera del mercado con el B707. Al final, el último Comet 4 dejó de volar en 1997.

Mercure: el francés que plantó cara a Boeing

Mientras Boeing lanzaba con éxito el B737-100, en 1971 en Francia Dassault Aviation pretendió competir con un avión de corto radio, y que pueda volar más rápido. Pero su corta autonomía, de solo 1.700 kilómetros, pincharon el proyecto frente a los 2.400 kilómetros del DC-9 y el B737, que además presentaban un mejor rendimiento de combustible.

El Mercure pretendía competir contra el exitoso B737, pero su corta autonomía enterró el proyecto

Solo una aerolínea francesa, Air Inter, mostró algún interés y compró 10 unidades. Para el Mercure 200 el gobierno galo se negó a aportar más subvenciones, Air France tampoco se mostró muy entusiasmada y el alto consumo de combustible lo condenaron a la desaparición.

mercure
Mercure.

Cuatro años después de su lanzamiento Dassault Aviation lo dejó de fabricar. Sin embargo, como una rara avis, el último Mercure seguiría volando dos décadas más, hasta 1995.

Douglas DC-5: la guerra lo sepultó

En medio de la Segunda Guerra la compañía Douglas Aircraft Company creó un avión para transporte militar que se pensó en adaptarlo a la vida civil. Era el Douglas DC-5.
Douglas DC 5
Douglas DC-5.

Podía transportar a 22 pasajeros, y KLM lo llegó a utilizar, pero el conflicto bélico le cortó las alas y el gobierno norteamericano prefirió otros modelos como el Douglas DC-3.

Al final solo se fabricaron cinco unidades para vuelos comerciales, y nueve años después el proyecto quedaría cancelado.