Aena y sindicatos se enzarzan por el personal de balizamiento de Barajas

Aena y sindicatos se enzarzan por el personal de balizamiento de Barajas

La CSIF denuncia que sólo hubo un técnico durante cuatro días de enero mientras el gestor niega la mayor

C. H.

Barcelona

26/01/2016 - 23:08h

Dos trabajadores de Aena realizan operaciones.

Habitualmente son siete los encargados de vigilar la iluminación y controlar los posibles cortes de energía en el aeropuerto de Barajas. La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) ha denunciado que los días 3, 4, 11 y 22 de enero, sólo había un técnico en las pistas madrileñas. Aena por su lado lo desmiente y asegura que, al menos, siempre hubo cinco técnicos en el complejo.

Ambas partes del conflicto reconocen que en ningún caso hubo afectaciones para los pasajeros ni en la operativa de la base. "Mientras existe un excelente material y unas buenas instalaciones, no pasa lo mismo con la gestión del personal", lamenta un portavoz de CSIF a 02B. "Las ausencias fueron mucho menores, el día 3 por la noche faltó un técnico y el día cuatro dos", contestan desde el gestor aeroportuario.

"Ausencias sobrevenidas por circunstancias familiares que no pudieron ser‎ cubiertas por la imposibilidad de contactar con otros trabajadores debido a las fechas navideñas", apuntillan. Además, el día 11 de enero, al tratarse de una falta durante el turno de día, el servicio contaba además con otros 38 trabajadores, ilustran.

En 2001, la energía le costó el cargo a Ángel Gallego

El personal de balizamiento es especialmente importante en pista, pues en el caso de que fallen dos luces seguidas, el comandante puede desistir en el aterrizaje. "Es algo casi imposible, pues están conectados a dos sistemas eléctricos diferentes", explica un trabajador de Barajas. Pese a ello, "cada ventana –periodo entre que aterrizan dos aviones- intentamos revisarlas en las cuatro pistas", asegura.

Pese a la dificultad en el fallo, la energía ya le costó la cabeza a Ángel Gallego, director del aeropuerto en octubre de 2001. En una situación de escasez de personal, un apagón dejó a oscuras la terminal 2 durante dos horas.