Alfred Haynes y el accidente aéreo que salvó millones de vidas

Un DC 10 de United Airlines. Foto: Andrew Thomas Flickr.

Alfred Haynes y el accidente aéreo que salvó millones de vidas

Su actuación ante el fatídico accidente que destrozó los sistemas hidráulicos de su avión se convertiría en un protocolo de actuación a nivel global

Mar Nuevo

Madrid

18/09/2019 - 19:41h

El 19 de julio de 1989 Alfred Haynes logró pilotar el DC-10 de United Airlines que sufrió un fatal fallo de motor que le hizo precipitarse desde 11.000 m de altura. Aunque fallecieron 111 personas, salvó la vida de otras 185, así como de millones más en todo el mundo.

Y es que tras el fatídico accidente del vuelo 232 entre Denver y Chicago, las lecciones de su gestión de la tripulación se extrapolarían de un procedimiento interno de la compañía a un estándar de aviación global.

Heynes siempre renegó de la consideración de héroe y atribuyó los méritos al trabajo coordinado de la tripulación 

[Para leer más: Cómo un accidente aéreo salvó 90 millones de vuelos]

El vuelo UA 232

A finales de agosto falleció, a los 87 años, Alfred C Haynes, un nombre quizás desconocido aquí pero considerado todo un héroe en los EEUU, donde cuenta, incluso, con un lugar de honor en el Smithsonian National Air and Space Museum.

Aunque él renegó de la consideración de héroe, su hazaña aquel 19 de julio fue reconocida por todos los estamentos nacionales de aviación. De hecho, en diferentes simulaciones que se realizaron tras el accidente, ninguno de los 57 pilotos participantes logró replicar la proeza que Haynes y su tripulación llevaron a cabo.

El avión del accidente. Foto Wikimedia.
El avión del accidente. Foto: Wikimedia.

Nada hacía sospechar, cuando el DC-10 con 296 pasajeros a bordo despegó en Denver (Colorado), que solo una hora después, cuando sobrevolaba Iowa a 11.000 m de altura, que el disco del ventilador del motor de cola explotaría destrozando los tres sistemas hidráulicos de la nave.

La nave, ingobernable, inició un brusco descenso. Al capitán, con más de 30.000 horas de vuelo, el primer oficial William Records, y el segundo oficial Dudley Dvorak se unió un instructor de vuelo de United que viajaba a bordo como pasajero, Dennis E. Fitch.

Tras recuperarse del accidente, Haynes siguió volando con United hasta su jubilación

Apagaron el motor trasero y consiguieron enderezar el avión mientras en la cabina el pánico comenzó a extenderse mientras la nave hacía espirales y caía más de 300 m por minuto.

Al habla el capitán

La tripulación declaró la emergencia a la torre y pidió desesperadamente permiso para aterrizar en el aeropuerto de Sioux City (Iowa). “Al habla el capitán, nos dirigimos sin control ninguno a tierra desde 11 mil metros de altura, solicitamos pista más cercana”, dijo Haynes.

 

Días después recordaría que estaba "demasiado ocupado para tener miedo".

Manteniendo la compostura, pidió a la tripulación que se preparara para el golpe más fuerte que pudieran imaginar.

Se acercó a tierra a más de 400 km/h en lugar de los 159 km/habituales (140 nudos) y descendiendo a un ritmo seis veces más rápido de lo normal.

Aterrizaje

La punta de su ala derecha fue la primera en golpear el suelo, haciendo un agujero de 45 cm de profundidad. El avió giró, se partió y estalló en llamas entrando mientras entraba en un campo de maíz.

La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte estadounidense (NTSB) concluyó que “dadas las circunstancias, el desempeño de la tripulación de vuelo de United fue altamente encomiable y excedió en gran medida las expectativas razonables”

En la cabina de pilotos los cuatro hombres sobrevivieron. Murió uno de los tripulantes y 110 pasajeros, y salvaron su vida otros 176 y 9 miembros de la tripulación.

En la investigación posterior se identificó como causa del accidente una grieta en el aspa del ventilador de disco del motor 2. El defecto se habría formado durante la fabricación del material de aleación de titanio y debería haber sido detectado por las inspecciones durante ese proceso. No lo fue.

Aunque, como decíamos, nunca quiso ser considerado un héroe, Heynes fue aclamado por su pericia y hasta elogicado por el presidente George Bush. Más tarde Charlton Heston le llevaría a la pantalla en una película de televisión sobre el accidente.

Él siguió volando con United hasta su jubilación.

 

Nuevo protocolo

Según la investigación posterior, el éxito -pese a las muertes- del aterrizaje se debió a la correcta gestión de recursos de la tripulación (CRM). El equipo, comandado por el capitán, buscó soluciones y colaboró para tomar las mejores decisiones.

La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte estadounidense (NTSB) concluyó que “dadas las circunstancias, el desempeño de la tripulación de vuelo de United fue altamente encomiable y excedió en gran medida las expectativas razonables”.

De hecho, su desempeño, según explica AirlineGeeks, reforzó la filosofía de gestión de recursos de la tripulación en toda la industria, expandiéndola de un procedimiento de la compañía a un estándar de aviación global.

también la Administración Federal de Aviación (FAA) emitió una serie de directivas de seguridad, según el Smithsonian, que obligaban a inspeccionar las palas del ventilador del motor General Electric CF6.

También se anunciaron modificaciones en los sistemas hidráulicos del DC-10 para evitar la pérdida total de potencia hidráulica en caso de un incidente similar.

Despedida de United

La compañía por la que voló toda su vida envió un comunicado en el que afirmaba que  “Toda la familia de United se entristeció profundamente al enterarse del fallecimiento del Capitán Al Haynes”, además de agradecerse su servicio y sus “esfuerzos excepcionales a bordo del vuelo UA232 el 19 de julio de 1989” para afirmar que “su legado perdurará”.

 

De hecho, con su gesta salvó millones de vidas en vuelos de todo el mundo y aún sigue haciéndolo.