Cinco problemas que amenazan el crecimiento de El Prat

La operatividad de las pistas de El Prat se verá comprometida si aumenta el número de vuelos de largo radio.

Cinco problemas que amenazan el crecimiento de El Prat

El aumento de pasajeros y de rutas desde El Prat chocan con la operatividad de las pistas, el impacto ambiental y la falta de conexiones ferroviarias

El aeropuerto de El Prat apuesta a expandirse por medio de la apertura de nuevas rutas, sobre todo intercontinentales, pero esta opción choca con varios conflictos, como la capacidad de las pistas para recibir más aviones de mayor tamaño, y los problemas medioambientales que acarrea.

En el 2017 El Prat logró 47,2 millones de pasajeros (+7,1%), y a ese ritmo, superará sin problemas los 50 millones de usuarios para este año.

Según el experto òscar Oliver, director general del Centre d'Estudis del Transport per a la Mediterrània Occidental, en el 2011 la Cámara de Comercio de Barcelona había alertado que si se llega a los 55 millones las terminales del aeropuerto barcelonés llegarían a un punto de colapso.

Expectativas superadas

El informe, llamado ‘El aeropuerto de Barcelona hacia el horizonte 2030’, planteaba que para dentro de 12 años la terminal llegaría a un mínimo de 57,9 millones de pasajeros y un máximo de 84,9 millones.

Este estudio nunca vio la luz, pero sus previsiones mínimas (de al menos 43,1 millones de pasajeros para el 2020) ya fueron superadas.

Puente entre América y Asia

El Prat aspira a ser “un punto de conexión natural entre Asia y América”, pero Oliver indica que esto no será posible hasta que no haya una liberalización de los acuerdos bilaterales de transporte aéreo que tiene el gobierno español con un centenar de países.

En 2011 la Cámara de Comercio advirtió que El Prat colapsaría si se llegaba a los 55 millones de pasajeros

“En el horizonte se abren oportunidades reales para que más compañías establezcan nuevas conexiones en la ciudad, e incluso se plantea de usar el aeropuerto como base hacia otros mercados a escala global”, analiza Oliver, quien fue director comercial de Aeropuertos de Cataluña. Pero advierte que hay varios retos para afrontar.

1. Se necesita una nueva terminal

La Terminal 1, inaugurada en 2009, descomprimió el colapso que amenazaba al aeropuerto de El Prat. Pero su crecimiento lo dejará chico en pocos años, por lo que se reflotó la idea de crear una nueva terminal.

En aquel entonces el Ministerio de Fomento barajaba la idea de contar con un edificio satélite, pero el plan quedó en el aire hasta que fue reflotado por el Gobierno. Esta alternativa “llega tarde”, dice Oliver, “sobre todo teniendo en cuenta los dilatados términos del sector público para hacer efectivo el diseño, la aprobación y construcción de cualquier tipo de infraestructura”.

El proyecto que presentó el ministro De la Serna en febrero contempla construir un "edificio satélite" en el entorno de la T1, que tendrá una conexión directa con este terminal y 17 pasarelas para aeronaves de gran tamaño con el fin de potenciar el tráfico intercontinental.

2. Aumento de las operaciones

Si se potencian los vuelos de largo radio, sobre todo los de bajo coste –impulsados por Level y Norwegian-, habrá más aeronaves de fuselaje ancho aterrizando y despegando. Pero la capacidad de las pistas se verá comprometida, porque será imposible poder ejecutar más de 90 operaciones por hora.

La llegada de más aeronaves grandes reduce la capacidad operativa de El Prat

“Los aviones más grandes reducen las capacidades de las pistas, porque entre despegue y despegue el tiempo de espera de la siguiente aeronave es más largo”, precisa Oliver. O sea: el incremento de aviones grandes en El Prat “penaliza y reduce la capacidad de la infraestructura”.

3. Limitaciones de las pistas

El Prat trabaja casi siempre con dos pistas: la principal, que tiene 3.352 metros y la ‘tercera’, hacia el sur, con 2.660 metros. Entre ambas, paralelas, se encuentra la transversal, de 2.528 metros, pero de un uso muy reducido.

Si se pretenden contar con más operaciones, la pista principal (ideal para aeronaves más grandes) acarreará un impacto acústico todavía mayor en los municipios cercanos, como El Prat o Gavà.

4. Impacto ecológico

Una alternativa podría ser extender la pista sur hasta los tres 3.000 metros para acoger naves más grandes, pero también tendría un impacto medioambiental “con la destrucción de espacios naturales protegidos”. Cerca de allí se encuentran el parque de Remolar-Filipines y el ecosistema del Delta del Llobregat.

5. Infraestructura ferroviaria

La opción de que Girona funcione como una cuarta pista, propuesta por Fomento, permitiría descomprimir las operaciones en El Prat. Pero para ello se debería contar con una conexión por medio del AVE.

Pero colectivos profesionales como Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Cataluña alertan de que la expansión de la red alta velocidad puede colapsar la red de Cercanías por falta de infraestructura.

Precisamente, Adif y Aena están construyendo la extensión del ramal R2 hacia la Terminal 1, pero a mediados de abril las obras han tenido que detenerse hasta la llegada del otoño, cuando pase el pico máximo de operaciones en El Prat.