Así se desplomaron las tarifas aéreas en las últimas décadas

Los viajes en la década de los 60 eran más exclusivos que en la actualidad.

Así se desplomaron las tarifas aéreas en las últimas décadas

Los vuelos son más baratos que nunca, pero a costa de sacrificar comodidad y numerosos servicios

En las publicidades de los años 50 y 60 se veía a los pasajeros bebiendo champagne, comiendo con vajilla de porcelana y cubiertos de metal en asientos de dimensiones generosas. Eran tiempos en los que volar entre Europa y EEUU era un viaje de placer y glamour, pero de costes prohibitivos para la mayoría de la población.

Las tarifas aéreas cuestan entre cinco y diez veces menos que en 1950. Pero a costa de perder comodidades. Las clases primera o business reciclan su lujo y presentan asientos que se convierten en camas en suites privadas. Por no mencionar las innovaciones tecnológicas.

Pero la clase turista paga el coste de volar barato con asientos más pequeños: las principales aerolíneas redujeron sus plazas de 88-81 centímetros a 78-73 centímetros.

Viajes exclusivos

Según un análisis de publicidades históricas de aerolíneas, Telegraph Travel revela que la Ruta del Canguro de Qantas, entre Perth y Londres, en 1955 costaba el equivalente a 20.000 euros actuales (ajustando por la inflación). Y eso que ese trayecto insumía cuatro días y nueve escalas. Ahora se puede realizar en 17 horas.

En ese año, para volar entre Nueva York y Londres en la desaparecida TWA había que pagar una tarifa equivalente a 5.800 euros actuales. Es lo mismo que puede costar estos días por volar en primera clase, pero actualmente también se puede abonar un billete en turista por 450 euros, o quizás menos si se aprovechan las promociones de compañías como Norwegian, Primera o Wow Air.

En 1958, la llegada del primer jet transatlántico de BOAC (antecesor de British Airways) ofrecía tarifas entre esos destinos a 173 libras de aquel entonces, un equivalente a 4.340 euros actuales.

Llega la desregulación

Uno de los puntos de quiebre fue la desregulación aérea en EEUU, y la llegada del primer vuelo low cost en el Atlántico Norte. Antes de que existiera Ryanair, a fines de los 70 Laker Airways ofrecía billetes de Nueva York a Londres por 59 libras (casi 400 euros de hoy en día). Pero el negocio no estaba desarrollado, y la empresa quebró cinco años después.

El espejismo de la inflación

Desde la década de los 80 al 2018, los precios de los billetes en Europa cayeron un 40%, aunque la percepción es que se mantienen igual. Pero la inflación crea un espejismo: parece que las tarifas no cambian, pero en realidad se reducen cada año socavadas por el aumento de precios.

Un viaje entre Londres y Nueva York en 1955 costaba el equivalente a 5.800 euros actuales

Por ejemplo, en España en los últimos 30 años la inflación acumulada fue del 152%. O sea que un billete de 50.000 pesetas en 1988 (que serían 300 euros) equivalen a 756 euros actuales.

Las low cost irrumpen

La desregulación del sector aéreo trajo la llegada de los vuelos de bajo coste, que con Ryanair a la cabeza irrumpieron en el espacio aéreo europeo, pero que también se expandieron a todo el mundo. De hecho, de las cinco aerolíneas más baratas, cuatro son asiáticas.

Del precio de cada billete, el 77,4% es para cubrir gastos operativos, el 22% para tasas, y apenas el 0,6% de beneficios.

El negocio de los ingresos adicionales

La historia es conocida: el negocio está en reducir los beneficios en la venta de pasajes y lograr ingresos por otras vías, desde elegir asiento a comprar comida a bordo.

Los ingresos adicionales se multiplicaron por 20 en una década: de los 2.100 millones que recaudaron las 66 aerolíneas más importantes del mundo en 2007 se trepó a 44.600 millones.

En algunas compañías, los gastos extras representan casi la mitad de su facturación global, como son los casos de las low cost For Spirit Airlines (46,4%), Frontier Airlines (42,4%) y Allegiant Air (40%). Entre las más conocidas por el público español, se encuentran la irlandesa Ryanair (26,8%), la inglesa Jet2.com (26%) y la húngara Wizz Air (39,4%).

El desarrollo tecnológico permite contar con aviones que consuman menos combustible (y que resistan los aumentos del precio de este insumo), pero también fue fundamental la competencia que se desató con la guerra de tarifas impulsada desde las agencias online gracias al avance de los sistemas informáticos, que buscan el equilibro entre el menor precio y el máximo rendimiento para la aerolínea.