Diez curiosidades de los aviones que nadie te había contado

¿Crees que lo sabes todo sobre los aviones? Foto by Ashim D’Silva | Unsplash.

Diez curiosidades de los aviones que nadie te había contado

Aunque estés habituado a los aviones, este fascinante mundo aún guarda muchos secretos. Pilotos y tripulantes desvelan diez de los más surrealistas

Mar Nuevo

01/06/2019 - 17:00h

Los aviones están llenos de secretos, que van desde triángulos negros en las ventanillas a dormitorios ocultos, pasando por esposas y pestillos ocultos. Pero ¿te has planteado qué sucede si alguien muere o da a luz a 10.000 m de altura? Estas son algunas de las curiosidades más desconocidas relacionadas con la seguridad y el comportamiento de pilotos y tripulantes.

Las mascarillas de oxígeno no llevan oxígeno y, lo que es peor, solo están equipadas para suministrarlo durante 15 minutos

Oxígeno para 15 minutos

En primer lugar, las máscaras de oxígeno en los aviones no suministran realmente oxígeno, sino más bien un cóctel de productos químicos que pueden incluir peróxido de bario –utilizado en los fuegos artificiales-, clorato de sodio –herbicida- o clorato de potasio.

Pero más inquietante aún es el hecho de que estas máscaras están equipadas para bombear ese compuesto solo entre 12 y 15 minutos.

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Lo que parece trágico en realidad no lo es tanto: a un piloto le llevaría mucho menos tiempo que esos 15 minutos hacer descender el avión a una altitud segura.

Mascarillas oxígeno avión

Sí es importante ponerse rápidamente la mascarilla en caso de emergencia, ya que se corren serios riesgos de desmayo si la presión en la cabina desciende de forma imprevista. Se estima que 30 segundos serían suficientes para perder la consciencia.

No hay nadie entre el personal de vuelo que pueda certificar una muerte por lo que, técnicamente, nadie puede morir en un avión

Muertes a bordo

Técnicamente, no se puede morir en un avión. Aunque la tripulación de vuelo está entrenada en primeros auxilios e, incluso, pueden estar preparados para realizar reanimaciones, la mayoría de los vuelos no cuentan con personal cualificado para certificar una muerte.

Esto significa que nadie puede morir en pleno vuelo en términos legales, ya que los pasajeros solo serían declarados muertos al aterrizar.  

Si, a pesar de todo, alguien fallece, los aviones tampoco cuentan con una zona especial donde mantener el cuerpo hasta el aterrizaje así que lo más habitual -y en caso de que no haya una fila vacía- será que el pasajero fallecido se mantenga en su asiento tapado con una manta y con el cinturó bien abrochado hasta el aterrizaje.

¿Campanillas?

Los sonidos que recuerdan a campanilllas durante algunos vuelos son, en realidad, códigos que utilizan los miembros de la tripulación para comunicarse.

Los extraños códigos que aparecen en las tarjetas de embarque contienen mucha -y muy sensible- información sobre los pasajeros

Sin embargo, y como reveló Qantas Airlines en su blog, no suelen contener informaciones muy emocionantes. La cantidad de bocadillos que quedan o una turbulencia detectada en la trayectoria de vuelo pueden ser objeto de estas comunicaciones. Con mucha menos frecuencia se usan para compartir una emergencia o un cambio de ruta.

 

Más información de la que crees

También en una especie de código secreto, las tarjetas de embarque contienen mucha información oculta.

Puede que parezca no tener sentido, pero en realidad reúne una gran cantidad de datos interesantes (y potencialmente sensibles).

Las dos primeras letras antes del número de vuelo se refieren a la aerolínea (cada una tiene un código propio). Además, el número de vuelo indica en qué dirección volará: los vuelos con números impares vuelan hacia el sur mientras que los números pares vuelan hacia el oeste, según Gizmodo.

Las luces tenues durante el despegue y el aterrizaje (los momentos críticos del vuelo) buscan que los pasajeros se acostumbren a la oscuridad por si hubiera que realizar una evacuación

Mientras tanto, el segmento de texto de seis caracteres en la tarjeta de embarque es la referencia de reserva o el registro del nombre del pasajero. Este pequeño código en realidad incluye datos que van desde su destino hasta su edad, pasando por el teléfono y la información de la tarjeta de crédito.

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Luces bajas

¿Te has preguntado por qué los aviones atenúan notablemente las luces durante el despegue y el aterrizaje? Seguramente has barajado como causas la voluntad de crear un ambiente relajado entre los pasajeros, el ahorro energético o la reducción de la contaminación lumínica.

Ninguna de las anteriores es correcta: la atenuación de las luces se debe únicamente a cuestiones de seguridad y está destinada a preparar nuestros ojos para una posible evacuación.

Precisamente el despegue y el aterrizaje son los momentos más críticos de un vuelo y, por ello, las autoridades aéreas buscan asegurar el éxito de una potencial evacuación si se produce un siniestro. Llegado este caso, la reacción de los pasajeros se convierte en un factor clave pero, para que puedan cooperar, deben poder ver.

Los expertos cifran en 90 segundos el plazo máximo de evacuación de un avión, porque coincide con el tiempo que tardaría la atmósfera del avión en volverse irrespirable en caso de incendio con humo dentro de la cabina

El ojo humano tarda un tiempo –alrededor de unos diez minutos- en adaptarse a la oscuridad pero en caso de accidente no dispondrán de tanto tiempo. Por ello, si la cabina está en penumbra, ya habrán acostumbrado su visión, de modo que serán capaces de vez con mayor nitidez, seguir las indicaciones de la tripulación y dirigirse a las salidas de emergencia.

Los expertos cifran en 90 segundos el plazo máximo de evacuación de un avión, porque coincide con el tiempo que tardaría la atmósfera del avión en volverse irrespirable en caso de incendio con humo dentro de la cabina.

El el avión el piloto es la máxima autoridad. Foto Jan's Archive Unsplash.
El el avión el piloto es la máxima autoridad. Foto Jan's Archive | Unsplash.

Agua no, gracias

Hace más de 15 años que diferentes investigaciones pusieron el foco en la calidad del agua que se sirve en los aviones. Más reciente, una investigación de 2015 en la revista científica International Journal of Environmental Research and Public Health calificó de “bacterias que viajan” algunos componentes del agua.

Después de analizar 154 muestras, los científicos llegaron a la conclusión de que el agua de los vuelos de larga distancia tenía mucha peor calidad que la de los cortos.

La mayoría de los auxiliares de vuelo seguramente recomendará evitar el consumo de agua a bordo a toda costa. Y esto incluye también pedir té o café a bordo

De acuerdo con las pruebas realizadas por la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de los EEUU en 2012, el agua potable en más de uno de cada 10 aviones dio positivo por niveles "altos" de coliformes, bacterias potencialmente dañinas que se encuentran en las heces humanas.

Aunque la EPA obliga ya a realizar pruebas de abastecimiento de agua anuales, la mayoría de los auxiliares de vuelo seguramente seguirá recomendando evitar el consumo de agua a bordo a toda costa. Y esto incluye también pedir té o café a bordo.

Bandejas más sucias que los baños

Y si hablamos de los elementos menos higiénicos de un avión, seguramente, y pese a lo que pueda pensarse, más sucio que un retrete es la bandeja que tenemos enfrente del asiento.

Por lo general, las bandejas frente a los asientos se limpian solo una vez al día (y se pueden haber usado para trabajar, comer o, incluso, cambiar pañales)

Solo se limpian una vez al día, generalmente cuando el avión permanece durante la noche en el aeropuerto. Y sin embargo, cada avión puede realizar varios vuelos al día y esa bandeja puede haberse empleado para todo tipo de usos, desde comer hasta cambiar pañales.

Quizás sea buena idea llevar con nosotros una toallita desinfectante la próxima vez…

Los auxiliares de vuelo tienen una formación más amplia de lo que puede parecer. Foto Iberia.
Los auxiliares de vuelo tienen una formación más amplia de lo que puede parecer. Foto Iberia.

El capitán tiene el control

En el avión, una vez cerradas las puertas, el capitán tiene el control y su autoridad es más seria de lo que pueda parecer.

Alrededor del 90% de los tripulantes de vuelo cobran por horas que no empiezan a contar en muchos casos hasta que las puertas del avión se cierran

Además de tener la capacidad de tomar cualquier decisión sobre la aeronave y la ruta, puede actuar sobre pasajeros negándoles la entrada si parecen ebrios o intoxicados, tomar un testamento y oficiar un matrimonio.

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Jornada de los tripulantes

Alrededor del 90% de los tripulantes de vuelo cobran por horas, que no empiezan a contar en muchos casos hasta que las puertas del avión se cierran.

Así, todo el tiempo los asistentes de vuelo pasan preparando el avión, recibiendo a los pasajeros, haciendo inspecciones de seguridad o desembarcando al pasaje en realidad trabajan gratis. Del mismo modo si hay retrasos en los vuelos, por lo que quizás no sea buena idea culparles a ellos.

En Europa, muchas líneas aéreas europeas compensar a sus auxiliares de vuelo por este desfase y reciben también pluses para cubrir los gastos de comida en las escalas.

Los auxiliares de vuelo se somenten a complejas pruebas que pueden incluir desde apagar un incendio a diagnosticar determinadas afecciones, detener hemorragias e, incluso, ayudar a dar a luz a un bebé

Bebé a bordo

Aunque en muchos casos su papel parece reservado a dar las instrucciones de seguridad y después actuar como camareros o vendedores de todo tipo de productos, los tripulantes tienen una profunda formación que incluye una gran cantidad de conocimientos técnicos.

Las pruebas a las que se someten pueden incluir desde cómo apagar un incendio a diagnosticar determinadas afecciones, pasando por entablillar extremidades rotas, detener hemorragias, administrar primeros auxilios y, sí, incluso ayudar a dar a luz a un bebé.

Una tarea que realizan con poca frecuencia, debido a las restricciones de las aerolíneas al vuelo de las mujeres en fases avanzadas de gestación.

De hecho, llegar a ser auxiliar de vuelo no es tarea sencilla. Como ejemplo, el programa de Delta Airlines aceptó en 2016 solo al 1% de las más de 150.000 solicitudes recibidas. En comparación, fue más difícil que entrar en la Universidad de Harvard ese mismo año (lo consiguió un 5,2% de los aspirantes).