El avión más grande de la historia despierta de su letargo

El An-225 'Mriya' es la mayor aeronave jamás construida. Foto: Kārlis Dambrāns-Flickr

El avión más grande de la historia despierta de su letargo

El Antonov An-225, el avión más grande que jamás haya volado, realiza vuelos de prueba. La crisis del coronavirus lo necesita para el transporte sanitario

Juan Pedro Chuet-Missé

Barcelona

30/03/2020 - 10:57h

La crisis del coronavirus está dejando perpleja a la industria aeronáutica. Entre tantas noticias de cierre de rutas y aviones aparcados nos encontramos con nuevos récords de rutas y resurrecciones de gigantescas aeronaves, que se usan para ayudar en la emergencia.

Si hace unos días veíamos al An-124 ruso en el puente sanitario entre China y Europa, en breve volveremos a ver volar al avión más grande de la historia.

El avión de los récords

El Antonov An-225 es la aeronave más colosal que jamás se haya construido. Y lo del singular no es gratuito, porque no hay ninguna otra en la Tierra: la segunda unidad nunca se terminó de ensamblar, y yace en silencio en algún hangar de Rusia.

El An-225 es impulsado por seis motores. Foto Kārlis Dambrāns - Flickr

El An-225 es impulsado por seis motores. Foto Kārlis Dambrāns - Flickr

El An-225 es 15,7 metros más largo que el A380, y es capaz de transportar hasta 250 toneladas de equipos

Este avión, que tiene el registro UR-82060, realizó un vuelo de dos horas por los cielos de Ucrania, con salida y llegada al Aeropuerto Antonov de Kiev, donde está basado.

[Para leer más: El avión más grande que el A380 en el que casi nadie puede volar]

Desde octubre de 2018 que este mastodonte no ponía sus seis motores en marcha. En aquel entonces dejó operar para ser sometido a un intenso proceso de renovación de su sistema eléctrico y la incorporación de una nueva turbina Ivchenko-Progress.

El An-225 realizó un vuelo de prueba de dos horas por los cielos de Ucrania. Imagen: Flightradar24

El An-225 realizó un vuelo de prueba de dos horas por los cielos de Ucrania. Imagen: Flightradar24

Una capacidad increíble

Este avión solo se usa en contadas ocasiones, y para realizar tareas de transporte que nadie más puede realizar. Su historial es una colección de récords: el libro Guinness le otorgó nada menos que 240 marcas. Gracias a su capacidad de 1.300 metros cúbicos, su capacidad de carga máxima es de 250 toneladas. De hecho, contando su inmensa estructura, el peso máximo en el despegue puede llegar a las 640 toneladas.

Es raro de verlo en Europa o en las ciudades de Asia: su uso se restringe a aeropuertos de carga, o para llevar productos en emergencias a África, Sudamérica o al desierto australiano.

Tweet de la propietaria del An225, Antonov Company, con el despegue del avión

Por ello mismo, según Popular Mechanics, no sería extraño que su propietaria, la compañía Antonov Design Bureau, lo esté reactivando para que pueda ser utilizado en el transporte de material sanitario para la crisis del coronavirus.

Un coloso en el aire

Algunos números dan una idea de sus colosales dimensiones. Su envergadura es de 88,4 metros y su largo de 84 metros; 7,3 metros más que el B777-9, que cuando comience a volar, será el avión comercial de mayor longitud; y 15,7 metros más que el famoso A380.

[Para leer más: Uno de los mayores aviones del mundo levanta vuelo (y no es el A380)]

Su altura es de 18,1 metros, tan alto como un edificio de ocho pisos, y su despegue y aterrizaje solo es posible en pistas que tengan más de 3.500 metros de extensión. Para tomar impulso o tocar tierra despliega sus trenes de aterrizaje con 32 ruedas.

antonov carga

El avión carga y descarga por el morro.

El sueño de la Guerra Fría

La potencia de sus seis motores crea una turbulencia en el aire tan grande que hay que esperar 15 minutos hasta que otro avión pueda usar la pista.

Es posible que el An-225 pueda ser reactivado para el transporte de equipos y material sanitario contra el coronavirus

Su nombre comercial es Mriya, que en ucraniano significa ‘sueño’. Esta aeronave fue el sueño de los últimos años de la Guerra Fría, cuando la Unión Soviética pretendía seguir en la carrera aeroespacial. Y ahora el producto de esa utopía, el An-225, despierta de su letargo para volver a los aires.