La guerra comercial de Trump golpea con dureza a Boeing

Boeing compra la empresa KLX para ampliar su división de servicios y repuestos para aviones.

La guerra comercial de Trump golpea con dureza a Boeing

Las trabas a la importación del aluminio perjudica a la competitividad de Boeing frente a las aerolíneas chinas

Airbus se frota las manos con el anuncio de Donald Trump de aumentar el proteccionismo sobre metales de alto valor estratégico e industrial. Su propuesta de gravar con aranceles del 25% a las importaciones de acero y del 10% de aluminio impacta de lleno sobre Boeing, que ve como su competitividad se tambalea frente a estas medidas.

El aumento del precio en el aluminio puede perjudicar los costes de Boeing, ya que el 80% de la estructura de un avión necesita este metal.

En un tweet –como suele ser habitual- Trump anticipó su estrategia: dijo que la industria estadounidense del acero y el aluminio han sido históricamente perjudicadas por los acuerdos comerciales de otros países, y que trabajará por un “comercio justo”.

 

 

Caídas en bolsas

El principal proveedor de Boeing de este componente es Arconic, cuyas acciones cayeron un 5,73% desde el tweet de Trump que desató la tormenta. Al fabricante de aviones tampoco le va muy bien en los mercados: desde el 1 de marzo sus valores bajaron un 3%.

El gobierno chino puede aprovechar la guerra comercial para castigar a Boeing y catapultar las ventas de su avión C919

Boeing tiene una imagen pública muy vinculada a la administración de Trump: su director ejecutivo Dennis Muilenburg mantiene una relación muy cercana con el mandatario norteamericano. Además el fabricante –como otras empresas- obtuvieron jugosos beneficios de la reforma fiscal de la Casa Blanca: sus resultados crecieron un 67%. Y los analistas recuerdan que desde que Trump ganó las elecciones las acciones de la firma subieron un 146% hasta ahora.

Represalias de Beijing

Pero el aumento de los costes no es el único problema: Boeing puede ser víctima de represalias por parte del gobierno chino, un mercado en el que Airbus no perderá un segundo en seducir.

La mayoría de los clientes más importantes en China son las aerolíneas estatales, o que están en poder de bancos controlados por el gobierno. Y los pocos compradores independientes podrían recibir fuertes presiones de Beijing para cancelar los pedidos, precisa Bloomberg.

Oportunidad para el C919

El gobierno chino ve una oportunidad de oro para impulsar a Comac, la empresa que fabrica el avión C919 y que pretende romper el duopolio de Boeing y Airbus, para desplazar al 737 y al A320 de los cielos del país.

Comac espera entregar 785 aeronaves a partir del 2021, aunque por ahora todos sus clientes son aerolíneas chinas. Si la guerra comercial entre el gigante asiático y EEUU recrudece, Boeing se encaminará sin remedio hacia una colisión.