La IATA imagina la utopía del biocombustible

La IATA pretende que un millón de vuelos usen biofuel en los próximos dos años.

La IATA imagina la utopía del biocombustible

La asociación de líneas aéreas IATA fija la meta de que 1.000 millones de personas vuelen en aeronaves impulsadas con biocombustible en el 2025

Juan Pedro Chuet-Missé

BARCELONA

27/02/2018 - 04:55h

Hace diez años Boeing 747 de Virgin Atlantic partió desde Londres con destino a Ámsterdam. Podría haber sido un vuelo cualquiera, pero esta aeronave, el 24 de febrero de 2008, marco el pistoletazo de salida para el uso de los biocombustibles en la industria aérea.

La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) recordó este hito y propuso de que para el 2020 haya un millón de vuelos utilizando una mezcla de gasóleo convencional y biocombustible, que permitirían reducir drásticamente las emisiones de dióxido de carbono.

El objetivo suena más utópico que real: en el 2017 se han superado los 100.000 vuelos anuales con este tipo de carburante, pero el reto que propone implica multiplicar su presencia por 10 en sólo dos años.

La cima de los 1.000 millones de usuarios

IATA, que engloba al 83% de las compañías aéreas del mundo, quiere ir un poco más allá y también propone que en siete años, para el 2025, ya haya 1.000 millones de personas que vuelen en vuelos sostenibles.

Los vuelos con biocombustible pueden reducir en un 80% las emisiones de dióxido de carbono

Un vuelo completamente impulsado por combustible sostenible tiene el potencial de reducir las emisiones de carbono hasta en un 80%, precisó esta asociación.

Problemas para llegar al objetivo

El director general y consejero de la IATA, Alexandre de Juniac, reconoció que es un objetivo “que no será fácil de lograr”. Por ello reclamó que los gobiernos establezcan un marco “para incentivar la producción de este tipo de combustible y asegurar que sea tan atractivo para producir como los biocombustibles de automóviles", ha señalado.

Para De Juniac el impulso a usar este tipo alternativo de combustible viene desde las aerolíneas, que buscan un crecimiento neutro de las emisiones de carbono a partir de 2020 y apuntan a reducir las emisiones netas de este gas en un 50% en comparación con 2005.

Las aerolínea que ya usan biocombustible

Varias aerolíneas, incluyendo Cathay Pacific, FedEx Express, JetBlue, Lufthansa, Qantas y United han realizado importantes inversiones mediante la compra a futuro de este carburante. Entre estas compañía, Qantas sorprendió al mundo cuando a fines de enero logró unir a Los Ángeles con Melbourne con un Boeing 787-9 que utilizaba un 10% de un biocombustible, elaborado con 2,4 toneladas de mostaza etíope (Brassica Carinata), cuyas semillas son muy tóxicas y no se utilizan en la industria alimentaria.

Además los aeropuertos de Oslo, Estocolmo, Brisbane y Los Ángeles ya están mezclando biocombustibles con el suministro general de gasóleo para las aeronaves.

Qué se necesita para popularizar su uso

Para lograr que el consumo de biocombustible sea expanda entre las líneas aéreas IATA reclama que pueda contar con subvenciones en su cadena de producción y distribución, así como a los programas de investigación y desarrollo.

Para lograrlo, indicó la asociación, los gobiernos deben trabajar en conjunto con los departamentos de Transporte, Energía, Agricultura y Defensa. Estos deben mejorar la actual producción de este tipo de combustible, y que se puedan superar las críticas de organizaciones ecologistas por sus efectos colaterales en la producción agrícola.

“Las aerolíneas nunca usaremos un combustible sostenible que pueda alterar el equilibrio ecológico del planeta, dijo De Juniac.